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No a las elecciones unilaterales adelantadas

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No a las elecciones unilaterales adelantadas: Por Cora Páez de Topel.-  El 2018 será el año clave para definir si será posible lograr el tan ansiado cambio de gobierno a través de elecciones, en las que se escogerá al Presidente de la República para el próximo período constitucional.  El presidente Maduro, apoyado por el PSUV, ya definió su candidatura para la reelección, fijando la fecha de una manera unilateral  para el próximo mes de Abril  y  sacando  del juego electoral a quienes considera peligrosos para su proyecto de perpetuarse en el poder, invalidando a la MUD y a los partidos Voluntad Popular y Primero Justicia. En tanto la opinión pública está dividida entre los abstencionistas y los que desean elegir.  Si sabemos que el gobierno está viciado en su propuesta electoral, por qué vacilar en acudir o no a esos comicios, que en caso de realizarse en las condiciones actuales, validarían el triunfo de Maduro avalado por un CNE parcializado que no se ha logrado depurar.

El presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, monseñor José Luis Azuaje, destacó que la crisis que afecta a los venezolanos actualmente no se resuelve con elecciones presidenciales convocadas para el próximo mes de Abril por la sola instancia del gobierno a través de la inconstitucional Asamblea Nacional Constituyente, por lo que la CEV fijó su posición ante la ilegitimidad de esa contienda, alertando a los venezolanos a desconocerla y a mantenerse unidos, llamando a formar una gran alianza de Unidad Nacional para lograr el objetivo común de salir de la dictadura que encabeza Nicolás Maduro.

Algunos  líderes políticos  manejan criterios diferentes, comenzando por quienes acordaron validar los partidos y hacer primarias, como el dirigente nacional de Acción Democrática, Henry Ramos Allup, en la que él se postula como candidato, al igual que Henry Falcón, del partido Alianza Progresista.  Lo que estos líderes deberían entender es que más allá de sus ansias de alcanzar la Primera Magistratura del país está el factor de la Unidad Democrática y de la ilegalidad del acto electoral convocado fuera de los lapsos prescritos por la Ley de los Partidos Políticos y por la inconstitucional Asamblea Nacional  Constituyente.  De ir a elecciones en esas condiciones, ellos van a perder puesto que el fraude ya está montado, haciendo quedar mal a los partidos que representan y  ensombreciendo aún más la situación de penuria y desesperanza que sienten los venezolanos ante tantos desaciertos por parte de los partidos y de  los líderes de la oposición democrática.

El diputado Juan Pablo Guanipa, quien fue electo Gobernador del Zulia en Dic. 2017, siendo despojado de su cargo al negarse a postularse ante la Asamblea Nacional Constituyente, insiste en la necesidad de cambiar la directiva del CNE, de depurar el Registro Electoral y no permitir que el PSUV controle los centros de votación,   para ir a elecciones en el 2018, una vez que el gobierno y la oposición fijen los términos y la fecha,  que tendría que postergarse por seis meses más.   Urge por tanto decidir  un plan de acción para la escogencia del candidato, que deberá  ser por consenso  y para dar una lección de Unidad, demostrando un alto grado de civismo y desprendimiento de intereses personalistas, figuración y ansias de poder.

Valencia, 6 de Febrero del 2018.

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El dolor transformado en fuerza

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El dolor transformado en fuerza: Por Jesús  “Chuo” Torrealba.-  Representantes de los cuatro partidos menos pequeños de la oposición venezolana se reúnen para discutir la supuesta urgencia de unas elecciones primarias, como si zanjar las disputas por el liderazgo en la oposición fuera más importante que la construcción de una gran consenso nacional, político y social, para detener la crisis e iniciar la reconstrucción de una Venezuela hoy despedazada.

Pese a la hegemonía comunicacional del gobierno y por encima del desordenado discurso político de los distintos sectores de la hoy lamentablemente dispersa oposición, la realidad-real del país es evidente para todos los que no están cegados por las gríngolas de las ambiciones políticas o de las apetencias de la rapiña económica: Venezuela hoy esta tan destruida como la casa en que sitiaron y asesinaron a Oscar Pérez y a sus seis compañeros.

Todos saben que para que la salida de la crisis sea hacia un escenario de reconstrucción económica, paz social y estabilidad política, hacia el país ideal para los ciudadanos, esa salida debe ser pacífica, para que sea sostenible y negociada… para que sea pacífica. De manera que la palabra clave es negociación, la que haga posible el carácter pacífico de la salida política, para garantizar así la sostenibilidad de la misma, creando de esa manera el marco de gobernabilidad y gobernanza necesario para la reconstrucción del país.

Los factores fundamentales de esa necesaria negociación son actores políticos, entendiendo por tales incluso a actores militares o económicos que tienen una evidente relevancia y peso político en la actual crisis venezolana.  Independientemente de que su accionar pueda ser calificado como autoritario, populista, democrático o con cualquier otro adjetivo, todo actor político desarrolla su accionar en el escenario de la opinión pública, y así como el actor impacta la opinión pública, ésta también puede condicionar e influir en la conducta y discurso de los actores.

En el caso de la actual crisis venezolana, como consecuencia de diversos factores (tradición y cultura política signadas por el lastre del militarismo, carácter autoritario de la actual hegemonía gobernante, errores reiterados de la oposición democrática, etc.), existe un muy difundido escepticismo sobre la viabilidad de una salida política, es decir, pacífica y electoral a la actual crisis. Pero los recientes sucesos ponen de relieve una verdad inmensa:

Los principales beneficiarios de ese escepticismo son los factores delincuenciales que, enquistados en el poder, estarán siempre en contra de toda solución política, porque sólo en el ámbito de la fuerza bruta y de los negocios turbios ellos tienen, literalmente, poder de fuego y poder económico.  No tienen pueblo ni el apoyo de la Ley, solo tienen balas y dinero sucio. Por eso no quieren negociación política, sino violencia sangrienta.

A veces parece imposible reconstruir la esperanza. A veces olvidamos que hace sólo dos años derrotamos al régimen con sus mismas reglas, su mismo CNE y su mismo Plan República.  Pero aun en medio de este desastre hay luces que señalan el rumbo: El valor de los familiares de los asesinados, que convirtieron su dolor en fortaleza. El trabajo incansable y la palabra valiente de líderes políticos de verdad, como Delsa Solórzano, cuyo testimonio de vida es el mejor ejemplo de que si se puede derrotar simultáneamente al régimen totalitario y al narcisismo ególatra de las cúpulas partidistas de la oposición, son señales contundentes de que si se puede.

¡Claro que sí! ¡Palante!

Mesa de la Unidad Democrática virtual mudv@googlegroups.com – Chúo Torrealba. Dirigente de la MUD

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