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¡Nada salvará a Maduro!

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¡Nada salvará a Maduro! O renuncia o abandona el poder: Por Javier Antonio Vivas Santana.- El efecto propio del pensar sin reflexionar es hacerse uno de tantos, un cualquiera, adocenado, mediocre. (Juan David García Bacca) Nicolás Maduro pretende que los venezolanos continúen en una especie de hipnotismo social. No sólo es que su discurso junto con las vacuas palabras de sus panegiristas permanece congelado al efecto de una “guerra económica”, ahora más justificada por unas sanciones impuestas por Trump desde 2017, sino que para colmo nos siguen hablando de un subyugado concepto de “soberanía”, mientras vende lo queda de nuestras riquezas de oro a transnacionales de llamados “capitales buitres”, y entrega inconstitucionalmente las reservas petroleras, es decir, una venta simulada de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) a grupos rusos y chinos, buscando sólo el apoyo político de éstos ante un eventual derrumbe de su neototalitario gobierno.

El país se hunde en el averno. Seguir enumerando los múltiples problemas de hambre, pobreza, miseria, colapso de los servicios públicos, así como la destrucción de la educación y la salud que agobian a los venezolanos sería pleonástico. Estamos en presencia de una crisis que empeora cada día, sin que exista aunque sea un ápice que revierta por un instante la sima que el madurismo conjuga sobre toda la población en cada una de sus improvisadas acciones y decisiones.

La hiperinflación devora los menguados ingresos de los venezolanos, hasta que llegue el momento en que nada podrá comprarse con los “salarios socialistas” que paga el madurismo por la vía del “decreto presidencial”. Por ejemplo, finalizado este mes de julio, un kilo de café se encuentra en promedio en 25 millones de bolívares, mientras el salario mínimo “integral”, apenas supera los 5 millones de nuestra destruida moneda nacional. En otras palabras, se necesitan cinco meses de trabajo para comprar un kilo de la aromática bebida. Si tomamos como referencia índices mensuales de 100% de aumento sobre ese producto, tendríamos que para agosto llegaría a 50 millones por kilo, y para septiembre debería haber superado el umbral de los 100 millones por cada 1000 gramos. La pregunta sería: ¿Llegarán en septiembre, cuando menos, los ingresos de los trabajadores hasta los 20 millones de bolívares al mes, mientras el resto de los alimentos, bienes y servicios, también siguen su perversa escalada hasta el infinito?

Que el gobierno, quiera disfrazarnos que esos inicialmente 50 millones (500 bolívares soberanos) o 100 millones (1000 bolívares soberanos), que para los meses de agosto y septiembre deberán pagarse por el café no van a impactar en nuestros malogrados ingresos, la verdad es que sólo dejará en evidencia que el quitarle cinco ceros a la moneda será un máscara de “Drácula” ante el desastre económico que atraviesa la nación.

Y mientras la realidad hiperinflacionaria acaba con la nación, por otra parte, tal y como lo escribimos, el madurismo se presta para darle la estocada final a la población, cuando el litro de gasolina de 91 octanos será aumentado de Bs. 1 hasta Bs. 10 mil, y de 95 octanos será llevado de Bs. 6 hasta Bs. 60 mil¹, que obviamente para tratar de confundir a los incautos, el madurismo acostumbrado a mentir, dirá que hubo fue una reducción en sus precios cuando afirmen que tales combustibles pasarán a tener un valor de 0,1 o 0,6 bolívares “soberanos” por litro en sus diferentes presentaciones, máxime cuando desde el “congreso” del mal llamado Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), y en boca del peor ministro de la educación de la historia venezolana, o sea, Elías Jaua, anuncia oficialmente “el aumento progresivo del precio de los combustibles” y “la internacionalización de precios”², hecho del cual no podemos dudar en su aplicación, cuando el ahora “crítico” Freddy Bernal asegura que lo decidido por el PSUV, es decir, lo que diga la cúpula madurista, es de obligatorio cumplimiento por el gobierno³.

Por supuesto, que todo ese “congreso” del PSUV es un maquillaje para que Maduro nos diga en “cadena nacional” que atendiendo a las “recomendaciones de las bases” y directiva de ese partido, será “ajustado” el precio de la gasolina para destruir las mafias que se “apoderaron” de la petrolera estatal, y además para darle un golpe continuado a los “contrabandistas”, como si ese negocio ilegal estuviera comenzando en su gobierno.

Aquí nada de la dramática situación que afecta a los venezolanos podrá ser revertido con Maduro en el poder. Por el contrario, Pdvsa se aproxima hasta su quiebra total, antes de ser entregada a los rusos y chinos como tabla de salvación. El madurismo seguirá promoviendo la hiperinflación de manera premeditada para que se multiplique el éxodo de la población, y terminar de construir la hegemonía política que en el propio congreso pesuvista, Aristóbulo Istúriz ha asegurado que deben terminar de asegurar para lograr perpetuarse en el poder⁴.

En el congreso del PSUV nadie habla de la hiperinflación y el hambre del pueblo. Nadie menciona la deserción escolar. Ni se inmutan por pronunciar la crisis eléctrica que vive el Zulia y el resto del país. Que no haya agua en Caracas o en cualquier ciudad o pueblo de un estado es un espejismo. No se compadecen que maten a nuestros ancianos por tener dos millones de bolívares en efectivo, después de dormir en las aceras, calles y avenidas para retirar tan irrisoria cantidad de dinero de una entidad bancaria “socialista”. Ninguno de esos delegados reclama que mueran venezolanos por falta de medicamentos, o una mujer nos muestre su seno ante la incapacidad de un gobierno que garantice su derecho a la vida. Que regresen la malaria, la difteria, la tuberculosis, el sarampión, la hepatitis o la poliomielitis es una “campaña mediática”. Para los panegíricos del madurismo, las protestas de enfermeras o médicos son un grupo de guarimberos que buscan desestabilizar al gobierno. Que la delincuencia, robe, atraque, secuestre o asesine es parte de un mal que afecta a todas las sociedades por culpa del “capitalismo”. En síntesis, ese congreso del PSUV sólo habla sigilosamente en cómo exterminar a la población venezolana.

Aunque no se encuentre en el punto de agenda del PSUV y los maduristas, las horas de Maduro en el poder conforme cada día que pasa nos hace más pobres, también conforme cada día que pasa, el actual gobierno tiene su reloj en cuenta regresiva. Por ello, en el PSUV el único punto que les preocupa es cómo generar recursos destruyendo a la población, con el propósito de que nosotros seamos más proclives a su forma de imponer el hambre para gobernarnos.

Ellos saben que el país va a implosionar, y esa implosión si Maduro insiste en mantenerse en el poder no podrá ser evitada. Si alguien se levanta en el congreso del PSUV, y es capaz de sugerirle a Maduro que renuncie o abandone el poder, estaría cumpliendo su deber político y de compromiso con el país. Lo contrario es demostrar que allí los intereses compartidos y personalistas están sobre el cauce rojo que inevitablemente pudiera desbordarse en Venezuela.

Hagan lo que hagan, digan lo que digan, aplaudan lo que aplaudan. Ni eliminando cinco ceros podrá sobrevivir políticamente ante la historia. ¡Nada salvará a Maduro! O renuncia o abandona el poder. A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea.

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Carta de Lorent Saleh

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Poesía. “Quienes queremos cambiar el mundo jamás nos damos por vencidos”

Poesía. Desde niño mi sueño siempre fue ser poeta, hacerme de las letras hasta convertirme en poesía y trascender dejando la materia; y este es mi drama, mi padecimiento permanente, mi conflicto existencial, mi guerra conmigo y con mi yo más profundo que se ve frustrado e incompleto. Y es que voy fallidamente tras la poesía y ese mundo de palabras que la política intenta arrebatarme y quitarme de las manos.

Nací en una tierra hermosa donde se devaluó la vida hasta borrarse por completo el significado de la dignidad y el sentido de lo humano, se desataron los demonios de la avaricia y el resentimiento, se creció toda la intolerancia al libre pensamiento con el objetivo de imponer, con fuego y hambre, un pensamiento único en medio de la polarización de los sectores dominantes. Usan la política para hacer lo malo y joderse -queriendo y sin querer- en los más pobres… Entonces, como otros jóvenes, terminé de cabeza consagrado en aquella romántica terquedad de querer cambiar el mundo en el que vivo. Ahora estoy acá, en una celda desde hace ya algunos años y mi madre, afuera en el portón, sufre y lucha como leona por mi regreso al hogar. Pase lo que pase ella no se da por vencida y no deja de creer, pues un amor de madre la proyecta al infinito.

 

Desde la última vez que vi el cielo y presencié el atardecer hasta hoy he vivido intensamente, he vivido más que nunca, aunque algunos esperarán lo contrario. Me han golpeado en el alma y en el cuerpo y me han herido en lo profundo. Me han quitado casi todo, he perdido muchas cosas mucha veces, he querido morirme al punto de cortar mis venas y sentir descanso en cada gota derramada, también he deseado vivir y he entrado en pánico al sentir la muerte tan de cerca, he vivido la soledad como un castigo y como una bendición al mismo tiempo, me han aislado de todo tanto tiempo que me llevaron sin remedio a encontrarme con mi yo.

Me metieron en una Tumba fría un poco más de dos años y de ella salí vivo, me llevaron a la Roca Tarpeya y me metieron en una caja de concreto en un lugar llamado el Helicoide. Soy testigo de torturas de mil formas y expresiones; he visto lo más grotesco de lo humano y lo más hermoso en medio de la desgracia. Hace mucho que dejé de ver la luna pero aún hablo con ella y con ella me conecto con el resto. De obstáculo en obstáculo voy ganando las batallas aunque el cuerpo mucha veces me traicione.

Luego de 3 años y muchos meses, de La Tumba y La Roca, de golpes en el alma y en el cuerpo, de dos celdas y muchas requisas, de quedarme solo y de ver a tantos partir una y otra vez, de dos motines y el aislamiento prolongado par de veces sin piedad… Estoy, sigo vivo y vivo más que nunca, sin motivos para el odio y ligero de equipaje, con agua, un colchón y par de libros; y resultó que soy finalmente libre, casi feliz en lo que se suponía debía ser un cruel tormento. He encontrado muchas respuestas que pensé que nunca encontraría. Finalmente entendí que la libertad no se trata de poder tener sino de no necesitar y que realmente sólo pierde quien se rinde y que la clave está en perder el miedo a caerse y en levantarse una y otra vez con humildad… Que la celda es tan solo una caja y una idea es todo un universo.

Esto no es un documento ni una carta papel-dirigida, no es un artículo ni mucho menos mi opinión acerca algo; esto parte de la nada, es más como un intento errático de mirarme desnudo y flaco frente al espejo que no tengo, mi poesía frustrada que busca liberarme y que pelea con la política que me mantiene secuestrado – el síntoma de la enfermedad que padezco y controla mi mundo todo y me hace ser quien soy. El lenguaje de la mía existencia que no lograron desgraciar los empleados fieles del sistema, mi más pura y vulgar intimidad carcelaria develada en papel de contrabando, la rutina abstracta de un libertario colocado en una caja. Un pequeño fragmento [de yo] antes del partir.

No sé cuánto dure y hasta dónde llegue, pero seguiré resistiendo con amor y sin excusas.

Lorent Saleh

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