Opinión
El sueño del un país sin-cero
Sainete en cápsulas/El sueño de un país sin-cero: Por José Luis Zambrano Padauy.- Reconozco que a veces padezco de recuerdos infernales; sobre las llamadas imprevistas a pasar al pizarrón; para desmontar cifras, dilucidar ecuaciones enrevesadas; o entender por qué a un mentecato se le ocurrió –para detener su tedio primitivo–, ponerse a contar y a fantasear con números.
Nunca fueron mi fuerte las matemáticas. Me hacía de la vista gorda cuando la maestra hacía esas explicaciones numéricas complicadas, mientras yo sólo ansiaba con premura las clases de castellano.
Hoy revivo esa misma sensación amarga, incierta y terrible, tras los anuncios incomprensibles de Maduro, de seguir eliminado ceros a nuestra moneda. Los pocos patriotas que quedan, estampados en esos billetes casi inservibles, deben anhelar encarecidamente, una postura más seria y ejemplar sobre su real valorización.
El mandatario venezolano lo ha llamado: “reconversión económica monetaria”, cuando a mí sólo me ha descompuesto el estómago y mandado a la porra cualquier análisis justo del futuro.
Lo más chinesco de todo este asunto, resulta la eliminación descarnada y por antojo de cinco ceros a la moneda. No cabe en mi cabeza cómo puede generar algo de alivio en la población que el sueldo pase de cinco millones a 50 bolívares, mientras un kilo de café terminaría valiendo más de 250.
Más allá de que el gobernante padezca de una indigestión de sentido común o que trate de modificar una economía inservible con sus fallidas recetas, la población no sólo sigue incrédula, molesta y agotada de su circo desventurado, sino nadie espera verdaderamente algún cambio en positivo para los venidos días.
Hacía unos meses, Maduro se había referido a la sustracción de dos ceros. Esta semana lo incrementó a cinco. Quizá su empecinamiento con los ceros consista en una idea desconcertante de que, mientras menos ceros tengan los billetes, el pueblo lo observe como un dictador sin-cero.
Lo destacable de la realidad venezolana es que, mientras el Presidente de Venezuela continúa notificando su compulsiva obstinación con la eliminación de ceros, el Fondo Monetario Internacional (FMI), más conocedor y avezado en el manejo de las cuentas globales, hace un análisis a la inversa y en vez de quitar ceros los suma, ante el encarecimiento incorregible de la calidad de vida nacional.
Augura nada más y nada menos que 1.000.000 por ciento de inflación para este año. La descomunal y desconcertante etiqueta de hiperinflación que sostiene el organismo frente al devenir de nuestra nación –que provoca la turbamulta de emigrantes venezolanos, superior a los mil diarios huyendo por las fronteras– , resulta comparable “a la de Alemania en 1923 o la de Zimbabue a fines del 2000”, como lo refirió el director del departamento del Hemisferio Occidental del FMI, Alejandro Werner, quien reconoció la destrucción del sistema de precios y la profunda crisis social y económica del país.
Por más que Maduro haya incrementado el salario mínimo cuatro veces en lo que va de año, le elimine ceros, bigotes y hasta el respeto a los billetes o rebautice a la moneda como fuerte, soberana o intergaláctica, la decadencia y deterioro de la población sobrepasa lo impensable, demostrando la carencia del más elemental humanismo por parte del gobernante.
Venezuela está torturada por un sistema farsante, indómito e incorregible. La única visión es eliminar ceros a diestra y siniestra, inventarse escaramuzas inconfundibles y manejar el absolutismo con oficio disciplinado. Posiblemente en el futuro, los ciudadanos cansados de la devastación colectiva, asuman la “tolerancia cero” y sumen fuerzas para cambiar de Gobierno.
MgS. José Luis Zambrano Padauy – Ex director de la Biblioteca Virtual de Maracaibo “Randa Richani” – [email protected] – @Joseluis5571
No deje de leer: José Guerra: reconversión es insuficiente sin cambios económicos
Opinión
Activos en el Activismo: El motor de la transición ciudadana en Venezuela
Por: Luis Junior Vivas
Valencia, junio de 2026
El activismo político no es una fuerza estática ni un simple registro de reclamos en papel; es el tejido vivo de la historia democrática. A lo largo de los siglos, los grandes giros de la humanidad —desde las sufragistas británicas hasta el movimiento por los derechos civiles de Martin Luther King— no nacieron en los despachos institucionales, sino en las calles, impulsados por ciudadanos comunes decididos a desafiar el statu quo.
En Venezuela, esta herencia es profunda. La identidad republicana del país se forjó bajo el fuego de un activismo civil y militar que rompió las cadenas coloniales, y se redefinió en el siglo XX con la Generación del 28, aquellos estudiantes que plantaron cara a la dictadura gomecista y sembraron las semillas de la era democrática. Hoy, esa necesidad de participación vuelve a ser el epicentro de la realidad nacional.
En el panorama contemporáneo, la figura de María Corina Machado ha redefinido el concepto de activismo en Venezuela. Su propuesta, enmarcada en un liberalismo popular y un férreo compromiso libertario, transformó la tradicional forma de hacer política en el país.
Machado ha demostrado que el activismo no se limita a las dinámicas de los partidos tradicionales; se trata de una lucha ética, de resistencia y de organización de base. Desafiando inhabilitaciones, bloqueos de carreteras y persecución, su presencia en cada rincón del territorio nacional y fuera de el ,despertó una fuerza ciudadana que parecía dormida, convirtiendo la causa de la libertad venezolana en un movimiento civil sin precedentes en la historia reciente de la región.
»Activos en el Activismo»: El eco que nace en Carabobo
Es precisamente en este contexto de movilización permanente donde nacen las ideas que guían la acción. Desde la Coordinación Regional de Activismo de Vente Carabobo, se acuñó una frase que hoy resuena como un mantra para miles de ciudadanos: «Activos en el Activismo».
Más que un eslogan de campaña, este término nació en tierras carabobeñas como un llamado a la acción consciente y permanente. Significa entender que la libertad no se espera pasivamente, sino que se construye a diario a través de la formación, la movilizació y la presencia en las comunidades. El estado Carabobo, históricamente vinculado a las gestas libertarias del país, vuelve a ponerse a la vanguardia conceptual de la resistencia civil con esta premisa.
El activismo venezolano se encuentra hoy en su encrucijada más crítica y determinante. En el marco de una compleja transición política, el objetivo inmediato está firmemente trazado: confluir y presionar por un proceso electoral presidencial con plenas garantías democráticas.
Los desafíos para quienes nos mantenemos «Activos en el Activismo» son monumentales:
Organización y defensa del voto: Estructurar y seguir fortaleciendo redes ciudadanas capaces de movilizar a millones de electores y cuidar cada sufragio en condiciones adversas en un inevitable proceso electoral que más temprano que tarde se realizará en nuestro país.
Vencer la censura: Convertir a cada ciudadano en un canal de información veraz ante el bloqueo de los medios de comunicación tradicionales, la persecusión y el amedrentamiento que aunque ha disminuido aún persiste por parte de las fuerzas del régimen.
Mantener la ruta pacífica y constitucional: Resistir las provocaciones que buscan desmovilizar a la población, manteniendo el foco en la vía electoral como el mecanismo legítimo para el cambio.
El camino hacia la transición presidencial no será sencillo, pero la historia demuestra que cuando una sociedad civil se organiza bajo un propósito claro, no hay estructura que pueda detenerla. El activismo en Venezuela ha dejado de ser una opción; hoy es el deber ciudadano que define el futuro de la República.
Abg. Luis Junior Vivas
Coordinador Regional de Activismo
Vente Carabobo
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