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La unidad nacional

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La unidad nacional: Por Luis Fuenmayor Toro.-  La unidad de las fuerzas políticas de un país depende de un sinnúmero de factores. Como todo hecho social tropieza con la diversidad incontrolable de los seres humanos, dependiente de factores internos y externos a los mismos y del momento en que estos actúen, igualmente incontrolables. Hablamos nada más y nada menos que de la conducta humana y de las relaciones de todo tipo que se dan en la interacción entre las personas. Y en nuestro caso, el venezolano, gente con serias limitaciones de formación como ciudadanos, muy deficientes en su educación formal y el conocimiento obtenido, individualistas en grado sumo, irrespetuosos de las normas de convivencia y con intereses materiales enfrentados al interés colectivo nacional. Grupo humano que ha ido perdiendo el sentimiento de pertenencia con Venezuela y que fácilmente se encandila con los aspectos más ridículos de otras culturas.

Lograr la unidad nacional en casos como éste es prácticamente imposible. Cada vez es más difícil encontrar objetivos comunes para todos los venezolanos, que les permitan agruparse alrededor de los mismos y de su consecución. La ausencia de un proyecto nacional inclusivo durante al menos seis décadas, el mediocre diseño educativo que se fue imponiendo en este período, que acabó con la posibilidad de tener una objetiva y avanzada comprensión del entorno y un pensamiento contemporáneo e independiente; la paulatina destrucción de los lazos sociales incipientes y la imposibilidad de consolidar los núcleos familiares, han logrado la creación de una situación lesiva a la nación y a cada uno de sus integrantes. No fue algo fortuito, fue producto de un diseño social exitoso que se elaboró más allá de los confines de la patria y que contó con la aquiescencia y la participación o la indolencia de gobiernos y élites políticas, sociales y económicas.

La unidad política para echar a andar al país, que algunos piensan es sólo de los grupos opositores, es obvio que también es imposibilitada por los factores estructurales señalados, a los que habría que agregar elementos súper estructurales, como los relativos al liderazgo, a los enfoques mesiánicos, a los prejuicios desatados, a la ausencia de razonamiento lógico y al fanatismo político e ideológico. No sólo no se sabe qué hacer, sino tampoco cómo hacerlo, aparte de que las proposiciones están severamente mediatizadas por los intereses de la capa dirigente, los cuales en buena parte están fuera del país. Aunque las redes sociales (Internet) no son, afortunadamente, nada representativas del país, la posición de muchos de sus miembros: grosera, vulgar, agresiva, anónima, ignorante y cobarde, es preocupante sobre todo si afectan al 10 por ciento de la población, como alguien me dijo.

Unir a los dirigentes opositores venezolanos, sabiendo que tienen diferencias insalvables en cuestiones como votar, dialogar, ceñirse a la Constitución e injerencia extranjera, parece algo imposible, aunque en principio hay que seguir conversando para ver si se recupera la sensatez. Afortunadamente, el Gobierno de Maduro dista mucho de estar cómodo. La ausencia de divisas y las contradicciones internas lo tienen contra la pared. El pueblo, mientras tanto, continúa en sus luchas y protestas diarias, que ojalá se fortalezcan y extiendan y no sean hechas fracasar por los irresponsables inmediatistas de siempre.

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Asedio, desgaste, negociaciones

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Asedio, desgaste, negociaciones: Por Leopoldo Puchi.- Venezuela está inmersa en un conflicto internacional cuyas características son las del asedio o sitio, lo que se corresponde a la clásica circunstancia en la que una ciudad, una fortaleza o un país son cercados fuertemente y no se prevé un asalto inmediato. En estos casos, lo esencial es el bloqueo de las líneas de abastecimiento por medio de distintas acciones.

Los asedios no implican siempre la movilización militar directa y pueden adquirir las formas jurídicas de embargos o sanciones decretadas por un país o coaliciones.

El ejemplo histórico que se suele utilizar para ilustrar el asedio cuando adquiere la forma de embargo es el llamado Bloqueo Continental de Napoleón I de Francia en el conflicto con el Reino Unido, que estaba dirigido a excluir a los británicos del comercio con el resto de Europa con el fin de asfixiarles sus finanzas.

LA GEOPOLÍTICA

El embargo del que es objeto Venezuela es contrario a la normativa internacional, pero se ha hecho frecuente que no se respete. Los argumentos que dan los voceros del gobierno estadounidense para explicar el enfrentamiento son de dos órdenes: se aducen desacuerdos con el funcionamiento del sistema político venezolano y también se señala explícitamente que se aplica la doctrina Monroe, según la cual Venezuela hace parte del espacio geopolítico y comercial estadounidense en su disputa con Rusia y China, de modo que las medidas estarían dirigidas a su reinserción en el dispositivo occidental.

TENSIÓN INTERNA

El cerco comercial y financiero que se ha establecido sobre Venezuela cabalga sobre una difícil situación económica que se arrastra desde hace varios años y que se ha expresado en un descenso de la producción nacional y en hiperinflación.

Como resultado de la situación económica, la población se ha visto fuertemente afectada en su ingreso y condiciones de vida. A esto se le suma el largo pulso por la hegemonía política que continúa sin definirse. Todos estos elementos generan un ambiente de división interna y de pugna sostenida.

EL DESGASTE

En general, los conflictos entre Estados no se ganan en desgarradoras batallas ni en los grandes encuentros armados. Los más transcendentales enfrentamientos históricos fueron ganados por medio del desgaste, el debilitamiento y las penurias.

Las sanciones, al bloquear el ingreso de divisas e impedir las importaciones de insumos, alimentos y medicinas, apuntan a generar descontento social y a debilitar el Estado.

En estas circunstancias, la creación de redes alternas de aprovisionamiento y comercio internacional pueden ser esenciales para limitar los efectos de las sanciones. Pero en fin de cuentas, todo dependerá de la rectificación y la corrección de las propias políticas económicas, de la búsqueda de acuerdos negociados con factores internos, de los virajes en la gestión pública y de la resolución estratégica.

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