Connect with us

Opinión

La unidad nacional

Publicado

on

El que llena la barriga - acn
Compartir
  • 3
    Shares

La unidad nacional: Por Luis Fuenmayor Toro.-  La unidad de las fuerzas políticas de un país depende de un sinnúmero de factores. Como todo hecho social tropieza con la diversidad incontrolable de los seres humanos, dependiente de factores internos y externos a los mismos y del momento en que estos actúen, igualmente incontrolables. Hablamos nada más y nada menos que de la conducta humana y de las relaciones de todo tipo que se dan en la interacción entre las personas. Y en nuestro caso, el venezolano, gente con serias limitaciones de formación como ciudadanos, muy deficientes en su educación formal y el conocimiento obtenido, individualistas en grado sumo, irrespetuosos de las normas de convivencia y con intereses materiales enfrentados al interés colectivo nacional. Grupo humano que ha ido perdiendo el sentimiento de pertenencia con Venezuela y que fácilmente se encandila con los aspectos más ridículos de otras culturas.

Lograr la unidad nacional en casos como éste es prácticamente imposible. Cada vez es más difícil encontrar objetivos comunes para todos los venezolanos, que les permitan agruparse alrededor de los mismos y de su consecución. La ausencia de un proyecto nacional inclusivo durante al menos seis décadas, el mediocre diseño educativo que se fue imponiendo en este período, que acabó con la posibilidad de tener una objetiva y avanzada comprensión del entorno y un pensamiento contemporáneo e independiente; la paulatina destrucción de los lazos sociales incipientes y la imposibilidad de consolidar los núcleos familiares, han logrado la creación de una situación lesiva a la nación y a cada uno de sus integrantes. No fue algo fortuito, fue producto de un diseño social exitoso que se elaboró más allá de los confines de la patria y que contó con la aquiescencia y la participación o la indolencia de gobiernos y élites políticas, sociales y económicas.

La unidad política para echar a andar al país, que algunos piensan es sólo de los grupos opositores, es obvio que también es imposibilitada por los factores estructurales señalados, a los que habría que agregar elementos súper estructurales, como los relativos al liderazgo, a los enfoques mesiánicos, a los prejuicios desatados, a la ausencia de razonamiento lógico y al fanatismo político e ideológico. No sólo no se sabe qué hacer, sino tampoco cómo hacerlo, aparte de que las proposiciones están severamente mediatizadas por los intereses de la capa dirigente, los cuales en buena parte están fuera del país. Aunque las redes sociales (Internet) no son, afortunadamente, nada representativas del país, la posición de muchos de sus miembros: grosera, vulgar, agresiva, anónima, ignorante y cobarde, es preocupante sobre todo si afectan al 10 por ciento de la población, como alguien me dijo.

Unir a los dirigentes opositores venezolanos, sabiendo que tienen diferencias insalvables en cuestiones como votar, dialogar, ceñirse a la Constitución e injerencia extranjera, parece algo imposible, aunque en principio hay que seguir conversando para ver si se recupera la sensatez. Afortunadamente, el Gobierno de Maduro dista mucho de estar cómodo. La ausencia de divisas y las contradicciones internas lo tienen contra la pared. El pueblo, mientras tanto, continúa en sus luchas y protestas diarias, que ojalá se fortalezcan y extiendan y no sean hechas fracasar por los irresponsables inmediatistas de siempre.

No deje de leer:Canibalismo salvaje en su máxima expresión

Comentarios de Facebook

Opinión

Carta de Lorent Saleh

Publicado

on

Carta de Lorent Saleh - acn
Compartir
  • 1
    Share

Poesía. “Quienes queremos cambiar el mundo jamás nos damos por vencidos”

Poesía. Desde niño mi sueño siempre fue ser poeta, hacerme de las letras hasta convertirme en poesía y trascender dejando la materia; y este es mi drama, mi padecimiento permanente, mi conflicto existencial, mi guerra conmigo y con mi yo más profundo que se ve frustrado e incompleto. Y es que voy fallidamente tras la poesía y ese mundo de palabras que la política intenta arrebatarme y quitarme de las manos.

Nací en una tierra hermosa donde se devaluó la vida hasta borrarse por completo el significado de la dignidad y el sentido de lo humano, se desataron los demonios de la avaricia y el resentimiento, se creció toda la intolerancia al libre pensamiento con el objetivo de imponer, con fuego y hambre, un pensamiento único en medio de la polarización de los sectores dominantes. Usan la política para hacer lo malo y joderse -queriendo y sin querer- en los más pobres… Entonces, como otros jóvenes, terminé de cabeza consagrado en aquella romántica terquedad de querer cambiar el mundo en el que vivo. Ahora estoy acá, en una celda desde hace ya algunos años y mi madre, afuera en el portón, sufre y lucha como leona por mi regreso al hogar. Pase lo que pase ella no se da por vencida y no deja de creer, pues un amor de madre la proyecta al infinito.

 

Desde la última vez que vi el cielo y presencié el atardecer hasta hoy he vivido intensamente, he vivido más que nunca, aunque algunos esperarán lo contrario. Me han golpeado en el alma y en el cuerpo y me han herido en lo profundo. Me han quitado casi todo, he perdido muchas cosas mucha veces, he querido morirme al punto de cortar mis venas y sentir descanso en cada gota derramada, también he deseado vivir y he entrado en pánico al sentir la muerte tan de cerca, he vivido la soledad como un castigo y como una bendición al mismo tiempo, me han aislado de todo tanto tiempo que me llevaron sin remedio a encontrarme con mi yo.

Me metieron en una Tumba fría un poco más de dos años y de ella salí vivo, me llevaron a la Roca Tarpeya y me metieron en una caja de concreto en un lugar llamado el Helicoide. Soy testigo de torturas de mil formas y expresiones; he visto lo más grotesco de lo humano y lo más hermoso en medio de la desgracia. Hace mucho que dejé de ver la luna pero aún hablo con ella y con ella me conecto con el resto. De obstáculo en obstáculo voy ganando las batallas aunque el cuerpo mucha veces me traicione.

Luego de 3 años y muchos meses, de La Tumba y La Roca, de golpes en el alma y en el cuerpo, de dos celdas y muchas requisas, de quedarme solo y de ver a tantos partir una y otra vez, de dos motines y el aislamiento prolongado par de veces sin piedad… Estoy, sigo vivo y vivo más que nunca, sin motivos para el odio y ligero de equipaje, con agua, un colchón y par de libros; y resultó que soy finalmente libre, casi feliz en lo que se suponía debía ser un cruel tormento. He encontrado muchas respuestas que pensé que nunca encontraría. Finalmente entendí que la libertad no se trata de poder tener sino de no necesitar y que realmente sólo pierde quien se rinde y que la clave está en perder el miedo a caerse y en levantarse una y otra vez con humildad… Que la celda es tan solo una caja y una idea es todo un universo.

Esto no es un documento ni una carta papel-dirigida, no es un artículo ni mucho menos mi opinión acerca algo; esto parte de la nada, es más como un intento errático de mirarme desnudo y flaco frente al espejo que no tengo, mi poesía frustrada que busca liberarme y que pelea con la política que me mantiene secuestrado – el síntoma de la enfermedad que padezco y controla mi mundo todo y me hace ser quien soy. El lenguaje de la mía existencia que no lograron desgraciar los empleados fieles del sistema, mi más pura y vulgar intimidad carcelaria develada en papel de contrabando, la rutina abstracta de un libertario colocado en una caja. Un pequeño fragmento [de yo] antes del partir.

No sé cuánto dure y hasta dónde llegue, pero seguiré resistiendo con amor y sin excusas.

Lorent Saleh

No deje de leer: Dos muertos a tiros en Libertador y otros dos en Valencia

Comentarios de Facebook
Seguir Leyendo

Facebook

Carabobo

Sucesos

Lo más leído