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Canibalismo salvaje en su máxima expresión

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Venezuela en el listado de la BBC - acn
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Canibalismo salvaje en su máxima expresión: Por María Auxiliadora Dubuc P.-Hiperinflación en Venezuela/Nadie nunca se imaginó que Venezuela, un país rico y próspero llegara hasta donde hemos llegado en términos de inseguridad y problemas en la prestación de los servicios básicos: Con una hiperinflación que nos agobia a todos y que merma la calidad de vida de los ciudadanos, aun sobrevivimos a esta debacle en la que nos encontramos sumergidos.

Muchas veces me he referido, al ingenio, la bondad y el valor del pueblo venezolano, ante las adversidades, la valentía al no doblegar su voluntad ante una necesidad generada por los enemigos del país. Sin embargo, la tristeza me embarga hoy, porque más allá del debate que si la causa de la crisis es la guerra económica, gestada por la derecha o si se trata de las nefastas políticas del gobierno en materia económica, lo que más sorprende es la actitud del venezolano frente a la situación.

Lo que estamos viviendo escapa a todo pronóstico, en un país que lo ha perdido todo, y cuando me refiero a TODO incluyo  la moral, principios y buenas costumbres, a la compasión, a la solidaridad y la empatía. Entiendo que muchos venezolanos conocen lo que es bueno, porque tuvimos épocas en la que pudimos disfrutar de eso, un buen queso holandés, unas vacaciones en el imperio, en algún resort todo incluido, el “ta barato”, lo que ocurre es que hoy en día todo cambio, por lo que al venezolano le ha tocado sacrificar las idas a restaurantes, moverse en taxi o comer carne o pescado todos los días, todo lo cual produce una angustia existencial, porque lamentablemente se perdió aquello que nos hacia especiales y diferentes ante el mundo: el consumo de suntuarios.

Hoy en día ni lo básico está al alcance, el ingreso es insuficiente para comprar los alimentos de la dieta básica y entonces una gran mayoría de los venezolanos  pasamos los días en los supermercados y abastos haciendo largas colas a ver si ocurre el milagro de conseguir alimentos a precio regulado. Esta ansiedad de no saber qué hacer se exacerba cuando se piensa en el futuro, ahorrar o invertir son conceptos que se quedaron muy atrás en el pasado, de modo que así, llenos de incertidumbre acudimos al endeudamiento como única opción para palear la inflación.

Esta situación de río revuelto ha abierto las agallas a muchos, y ha estimulado lo que llamamos la “viveza criolla”, de manera que muchos han echado mano al abuso, con el manejo de la manipulación, y aunque usted no lo crea, hoy en día están haciéndose de grandes fortunas a costa de la desgracia ajena. Es así como nos resulta imposible entender como al compás del ajuste del dólar negro, existen comerciantes que ajustan igualmente los precios de los artículos en el supermercado o tiendas con la excusa del llamado valor de reposición; productos que se producen en el país, como verduras, legumbres, leche, café, estos ahora  cuya adquisición resulta un verdadero lujo.

Eso, sin mencionar la tragedia de la salud, antes existían los médicos de cabecera, aquellos cuya  voluntad y capacidad de servicio, por vocación atendían al paciente con cariño y abnegación, de manera personalizada, se trasladaban a casa a examinar al enfermo, aun cuando la paga fuera poco, solo por vocación. Atrás quedaron aquellos médicos a los que se les consultaba un dolor de cabeza y no te referían al especialista, sin antes evaluarte e indicarte algún medicamento que aliviara tu dolor, digamos que no me refiero que los médicos no merezcan un sueldo digno, pero el abuso en el negocio de las clínicas privadas y su dolarización está costando un precio muy alto: vidas humanas.

Y así llegamos igualmente a un tema particularmente doloroso por lo sensible: el tema educativo. En Venezuela, donde otrora la clase media siempre hizo grandes esfuerzos con la intención de darle a sus hijos una educación de calidad,  padres y representantes se esforzaban en trabajar para producir suficiente como para costear las mensualidades de un colegio privado, así, en medio de grandes sacrificios personales lograban sus objetivos en pos de una mejor educación para sus hijos.

La educación privada se ha convertido en un negocio, por demás lucrativo en el país. Los ajustes que se han hecho a las matriculas son en moneda dura, el dólar, de este modo todos los colegios privados constriñen a padres y representantes, obligándolos a costear matriculas que van de 50 a 100 dólares, sin ningún complejo, y sin pestañear, con la excusa de los ajustes salariales  a personal docente, administrativo y obrero además de los arreglos anuales que deben hacerse en  los planteles, bajo la amenaza que si no pagan la cuota en dólares, además de la inscripción,  no podrán inscribir a sus hijos y en última instancia el colegio cerrara sus puertas.

El incremento es tan brutal que no soporta ningún análisis financiero o económico, sin mencionar que todo se hace a espaldas de las autoridades, toda vez que no reposa en los gastos de inscripción, no hay recibo de eso,  se trata de cuotas extras que deben ser canceladas en efectivo a los efectos de no dejar rastro, ni evidencia física del pago en cuestión.

Establece la norma que los directivos de cada colegio deben presentar una propuesta económica ante una Asamblea de padres y representes antes de cambiar el precio de la inscripción o de la mensualidad, de acuerdo con lo establecido por el Ministerio de Educación, eso sí han obtenido ganancias, sino no necesitan aprobación alguna. Por eso muchos colegios privados, presentan  estructuras de costos falsas para cobrar demás a los padres. Los  representantes del Ministerio brillan por su ausencia en las Asambleas, a los efectos de  comprobar el quórum y la veracidad de las propuestas, de tal modo que no existe supervisión.

Luego, los padres, tras la realización de estas Asambleas al margen de la norma,  que no pueden pagar por la educación privada se ven en la necesidad de cambiar a sus hijos a las instituciones públicas “aunque no quieran”. La realidad: nadie se pone una mano en el corazón, y  tomando en cuenta que los ajustes más brutales provienen de colegios católicos me resulta aun más grave además de la tristeza que conlleva el entender que a nadie le importa la angustia ni el sacrificio del prójimo, ese que quizás pertenece a la comunidad escolar hace años y que con dolor debe retirarse porque la plata no le da, la verdad  lo descorazonador de la situación, es definitiva darse cuenta que el problema del país es su gente.

Entiendo lo que significa tener y hacer negocios, un negocio debe tener ganancias sino deja de serlo, y que además el mismo debe resultar lucrativo, pero debemos entender todos que nuestra Venezuela cambio, que ya no somos el país rico que éramos, que estamos en crisis por lo que todos debemos cambiar de actitud, si en realidad de corazón, queremos transformar la sociedad, entonces, no se trata solo del régimen que tiene una cuota de responsabilidad bien alta en todo esto, que no impone normas ni establece controles, se trata de nosotros mismos, a lo interno.

Lo que no puede ser y me resulta insólito admitir es que las ganancias de comerciantes, empresarios, en todos los ámbitos, sobre todo en áreas como la salud y la educación que resultan áreas tan sensibles para la población, sean incapaces de ponerse una mano en el corazón y hacer sacrificios, en el orden de no ganar el 200 por ciento en cada producto o por cada servicio como en otrora, la ganancia debe ser razonable, de acuerdo a la situación que padecemos.

La responsabilidad en la transformación de este país, es de todos y cada uno de los venezolanos que debemos entender que llegó la hora de armarnos de valor  exigir nuestros derechos con contundencia, derechos constitucionales a la educación, a la salud, a la alimentación y a la seguridad en todos los ámbitos.

Un país es el reflejo en mucho de su gente y de su calidad humana, un país se construye entre todos los ciudadanos que lo habitan. Si los venezolanos no tenemos sentido de pertenencia, no somos capaces de levantar la voz de alerta, sino que por el contrario actuamos como focas, trátese de quien se trate, si la salida es extorsionarnos, engañarnos y manipularnos entre nosotros mismos, y nos alimentamos de la miseria del prójimo, si en realidad no somos capaces de denunciar a quienes intentan chantajearnos con el argumento que el servicio no se puede prestar si no das la mordida, y si empresarios y negociantes, no se unen en una sola voz para intentar palear la hiperinflación, sino que más bien la alimentan, señores nos estamos comiendo entre nosotros mismos, de modo que la falta de consideración, de respeto, de empatía entre los mismos venezolanos, nos conduce por un solo camino: el canibalismo salvaje.

Definitivamente la grandeza de un pueblo se demuestra en las situaciones difíciles, la actitud que asumamos frente a la crisis, determinará en mucho, nuestro futuro inmediato, todo lo cual depende de cada uno de nosotros, nos han puesto difícil el camino a recorrer, nadie lo niega, porque eso sería intentar tapar el sol con un dedo,  pero será sin duda, más difícil transitarlo sin una dosis de esperanza, y la voluntad cierta de mejorar la situación efectivamente.

Tenemos en nosotros mismos el poder de acabar con esta pesadilla, aun cuando parezca romántico, temo que no me equivoco, todo se centra en un esfuerzo personal e intentar transformar la frustración en acción, fortalecer las bases de nuestras familias para aguantar entre todos lo que falta de la tormenta. Para ello debemos aprender a conocernos bien unos a otros, de que estamos hechos, y quienes en realidad son los causantes de la crisis, y se disfrazan, quien son los verdaderos  actores y sus acciones a los efectos de poder sortearla de manera exitosa.

La importancia del aporte de cada uno en el orden que debemos mantener un comportamiento que facilite el encuentro, la confianza, la solidaridad, la cooperación, dejando de lado individualismo e intereses personales, a los efectos de rescatar nuestra dignidad como personas y en nuestro entorno. El rescate de los valores fundamentales está ahora en nuestras manos, entonces el llamado de atención es a todos y cada uno de los venezolanos, a no quejarnos y accionar más, no se trata de marchar o de hablar de la boca para afuera o de echarle la culpa a otro, debemos reflexionar a lo interno, se Impone actuar con coherencia porque de otro modo, el país se nos escapará de entre las manos irremediablemente.

María Auxiliadora Dubuc P. – @mauxi1

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Presos políticos y la usurpación

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Presos políticos y la usurpación:  Por José Luis Centeno S.-  Si alguien sabe de usurpación son los presos políticos. El fraude procesal, hurtar la presunción de inocencia, robar años y perspectivas de vida o quitar la vida misma, en suma, escamotear derechos y garantías, son vulgares modalidades de usurpación que sufren a diario los procesados o condenados por motivaciones políticas.

Con la usurpación, la tendencia es a contar los presos políticos por miles, incluidos niños y niñas, existiendo el riesgo de muertes viles entre ellos, resultado de la profundización de la persecución sistemática en Venezuela, esta vez, simplemente por ejercer el derecho legítimo de manifestar. Nunca antes habíamos llegado a estos extremos. Por tanto, es lógico preocuparse, los presos políticos no escapan al instinto homicida manifiesto impidiendo el ingreso de ayuda humanitaria.

Muchos dicen que con el cese de la usurpación, con el gobierno de transición, viene por añadidura la libertad de los presos políticos, mientras eso ocurre siguen sufriendo atropellos, y por cada día que pasa un preso político en una cárcel venezolana, va teniendo traumas físicos y psicológicos de los cuales jamás va a poder recuperarse, ni porque tenga al mejor terapeuta del mundo. Lo que sufren es terrible, especialmente los militares, de los que poco se habla porque los familiares temen graves desenlaces si lo hacen.

No sólo sufren o padecen torturas psicológicas los presos políticos, también sus familiares, calculando que cada preso político tenga un núcleo familiar mínimo de cinco personas, sin contar tíos, hermanos, primos, amigos, gente igualmente perseguida, son aproximadamente seis mil venezolanos que están siendo torturados psicológicamente a diario con la aprehensión y encarcelamiento por causas políticas.

Bajo usurpación todos los alegatos a favor de los presos políticos, víctimas de la saña revolucionaria, serán válidos en razón de un sistema penal acusatorio convertido en sistema inquisitivo, con el agravante de la corrupción, la negligencia y la metástasis de la inobservancia del Derecho acotada acertadamente por el Dr. Jesús González. Parafraseando a Enrique Aristeguieta, el régimen nunca ha tratado a los presos políticos como adversarios, “sino como enemigos despreciables”.

He podido constatar las torturas y otras calamidades que pasan nuestros presos políticos, con los usurpadores no solo se repiten, van en aumento, cada vez más perversas, satánicas, sería lo apropiado, “el nivel de inventiva de estos demonios es bárbaro… existiendo evidencias de torturas a militares, niños, jóvenes, mujeres y adultos mayores… torturados como en tiempos medievales…”

De la misma forma, soy testigo de cómo los presos políticos con su fortaleza y entereza logran contrarrestar los efectos que buscan producir esas aberraciones en la sociedad venezolana. Es por todo ello que considero imprescindible incluir en la Agenda del Presidente Interino Juan Guaidó la liberación inmediata de todos los encarcelados por sus pensamientos políticos.

Estoy consciente, lo primero es salir del usurpador, a la par, impedir que siga matando o dejando morir a los presos políticos, en el contexto de un genocidio contendido poniendo el énfasis en el ingreso de la ayuda humanitaria, toda vez que la vida de cada uno de ellos y la de sus familiares es tan importante como la de quienes están en riesgo de morir por falta de alimentos o medicinas.

jolcesal@hotmail.com – @jolcesal – jocens@gmail.com -@jolcesal

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