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¿Con qué se come eso de crímenes de lesa humanidad?

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Veraz…/¿Con qué se come eso de crímenes de lesa humanidad?: Por Robert Alvarado.- La seguridad y la justicia no significan solamente que se castigue a las personas que hayan cometido crímenes. Igual de importante es que nunca nos demos por vencidos.” (Henning Mankell)

Recuerdo cuando Luís Miquilena lanzó la célebre frase “¿Con qué se come eso?” Para referirse al reclamo de la sociedad civil en su esfuerzo por suspender las elecciones del 28 de mayo de 2000. Retomo de nuevo esa expresión ante el huracán de información con respecto de la crisis política  que se vive en Venezuela y que conocen los órganos internacionales, tales como la Organización de Estados Americanos (OEA), que logró determinar la comisión de crímenes de lesa humanidad por parte de once funcionarios del Gobierno venezolano.

Ese documento fue llevado ante la Corte Penal Internacional (CPI) por el secretario general de la OEA, Luis Almagro, y después seis países piden a la CPI investigar a Maduro por esos crímenes. Cinco países de las Américas que hicieron oficial esta semana una petición para que la Fiscalía de la CPI investigue supuestos crímenes de lesa humanidad en Venezuela. Vale diferenciar que pidieron investigar a Maduro y su combo no al Estado Venezolano, pues en esa instancia no proceden averiguaciones contra los Estados miembros sino contra personas.

Muchos se preguntan ¿qué son crímenes de lesa humanidad? Según el derecho internacional público y tal como lo establece Estatuto de Roma de la CPI es todo aquel acto tipificado como asesinato, exterminio, esclavitud, deportación o traslado forzoso de población, encarcelación u otra privación grave de la libertad física en violación de normas fundamentales del derecho internacional.

Son diversas las acciones reconocidas en el mundo como inaceptables con arreglo al derecho internacional, la desaparición forzada de personas, el crimen de apartheid u otro acto inhumano de carácter similar que cause grandes sufrimientos intencionales o atenten de gravedad contra la integridad física o la salud mental cuando se cometa como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque.

Acciones de esa naturaleza le están atribuyendo a Nicolás Maduro y su camarilla, no al Estado Venezolano, hay que estar claros en eso. Por esa razón, Argentina, Chile, Colombia, Paraguay, Perú y Canadá presentaron en los márgenes de la Asamblea General de la ONU una carta suscrita (https://goo.gl/2gkBQc) por los líderes de esos países solicitando la actuación decidida de la CPI ante evidencias que revelan los múltiples crímenes de lesa humanidad por los cuales deberá ser juzgado Maduro y compañía.

Como saben que esa es una papa caliente que la Fiscal de la CPI agarró con disimulo, los gobiernos de los países denunciantes se pronuncian hoy con firmeza, ejerciendo un medio de presión válida y legítima que contribuya al restablecimiento del orden y el respeto de los derechos ciudadanos en Venezuela. Este hito histórico representa serios cuestionamientos de principios como el de soberanía, utilizado por las dictaduras tales como la de Maduro y los Castro, para evitar el escrutinio externo ante la violación de los derechos humanos y la comisión de crímenes de lesa humanidad.

La actuación de Argentina, Chile, Colombia, Paraguay, Perú y Canadá en contra del régimen ha sido tan significativa que los mismos izquierdosos de Latinoamérica piden que se respete la decisión de esos 6 países de denunciar a Maduro ante de la CPI, la ex presidenta chilena Michelle Bachelet, Alta Comisionada de la Organización de las Naciones Unidas, fue elocuente: “Son decisiones que ellos toman como gobierno y que uno tiene que respetar”. Además dijo que el tribunal encargado deberá decidir si acoge o no esa solicitud, en vista que la petrochequera se quedó sin fondos se puede hablar de pronóstico reservado.

Los seis países antes nombrados hicieron un planteamiento sencillo pero muy profundo al demandar al régimen de Maduro por genocidio contra el pueblo venezolano. Siendo un hecho inédito, de alcances insospechados. Les recuerdo a los funcionarios señalados de cometer delitos de Lesa de Humanidad que gritan que no le van hacer nada, haciendo suyas las palabras de Miquilena, “Con qué se come eso”, aquella frase del ex presidente Luis Herrera Campins, “A comprar alpargatas porque lo que viene es joropo”.

robertveraz@hotmail.com  robertveraz@gmail.com  grsndz629@gmail.com – teléfono 0414-071-6704 –  www.robertveraz.galeon.  http://robertveraz.galeon.com/aficiones2595740.html – @robertveraz ¡Hasta la próxima semana, Dios  bendiga a Venezuela!

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Campos de entrenamiento en Colombia

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Campos de entrenamiento en Colombia: Por Leopoldo Puchi.- De acuerdo con informaciones provenientes de agencias especializadas, por lo general confiables, en Colombia se habrían instalado campos en los que venezolanos reciben entrenamiento militar. El contingente sería de varias centenas de efectivos y contaría con instructores tanto venezolanos como colombianos. Un asunto muy delicado. De modo que sería conveniente que la situación fuese verificada, sin alarmismos, por las instancias correspondientes de la Organización de Naciones Unidas (ONU), cuya misión esencial es preservar la paz.

Esta información viene al caso, y reviste importancia su evaluación para quienes analizan o se interesan por la situación venezolana, en razón de los peligros potenciales de una deriva bélica de los acontecimientos, algo que no luce inminente pero que es difícil descartar de los escenarios prospectivos. Es más conveniente detenerse a tiempo a considerar los datos de la realidad, que ignorarlos por estimar muy poco probable que en el mundo actual las disputas geopolíticas se diriman en los terrenos acostumbrados del pasado siglo XX.

El presidente de Colombia, Iván Duque ha señalado en varias oportunidades que no tiene planteado adoptar “una actitud bélica ni belicista con Venezuela”. Del mismo modo, su ministro de relaciones exteriores, Carlos Holmes Trujillo, ha dicho que descarta cualquier tipo de “intervención militar” porque “Colombia no es amiga de las soluciones militares en esta materia”.

Sin embargo la tensión entre las dos naciones cada día se acrecienta e incluso el mismo ministro Trujillo ha recibido instrucciones de suspender cualquier tipo de contacto con las autoridades venezolanas, a pesar de que, siendo naciones fronterizas, son innumerables los asuntos grandes y pequeños que día a día deban tratarse entre las cancillerías.

En declaraciones recientes el presidente Iván Duque ha señalado que es necesario “acorralar diplomáticamente” al gobierno venezolano y ha expresado que Colombia no va a “hacer la pantomima de seguir manteniendo relaciones diplomáticas con Venezuela”. Pero también ha expresado que continuarían las relaciones comerciales. Habría que ver si se mantendría una misión diplomática para ese fin, o si se piensa solo en relaciones consulares.

De producirse a partir del 10 de enero de 2019 una verdadera ruptura de relaciones diplomáticas entre los dos países, cobraría mayor importancia prestarle atención a la información que se ha dado a conocer sobre el entrenamiento militar de venezolanos en el territorio del país vecino. La experiencia latinoamericana en esta materia es amplia, ya que han sido numerosos los casos en los que ese tipo de contingentes, de mayor o menor envergadura, han formado parte de las fichas que se mueven en el tablero de las zonas calientes. De manera que, en cualquier circunstancia, habría que buscar vías de comunicación entre los dos países, haya o no ruptura de relaciones, porque estaríamos sentados sobre un polvorín.

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