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Concertinas: Por Josué D. Fernández A.- En los primeros tiempos, los seres humanos fueron pobladores del mundo, sin más limitaciones que las de su voluntad y entrega para establecerse en determinado territorio, sobreponiéndose a adversidades ambientales del momento. Entonces fue todo tan salvaje, peligroso y desconocido, que nadie pensaría en cercar su soledad -con muros, concertinas o alambres de cuchillas, fronteras armadas-, sino en invitar a otros a compartir impredecibles aventuras y riesgos; es decir, a juntarse para vencer enemigos comunes. Hombres y mujeres de la era de piedra, por su indefensión en solitario, posiblemente no tuvieron necesidad de clasificar la legalidad o ilegalidad de congéneres, mucho menos de levantar fronteras.

En el 2018, hay que precisar “Después de Cristo” ya que el relato anterior se situó muy atrás, la tipificación de los seres humanos según lugar de nacimiento o nacionalidad, estaría en la protección preventiva de riquezas, en especial las de los más aprovechados, logradas en territorios de laboriosa prosperidad y compensados con centros tecnológicos, financieros, comerciales, y ayuda extra de premios naturales.  De otro lado, el cercado eléctrico, la concertina, las garitas militares fronterizas constituirían a su vez la consecuencia del afán de unos tantos por tener acceso a privilegios que no les corresponderían, por su falta de contribución a esos logros. Las cercas aparecieron con la civilización al patentarse intereses particulares, en vigencia a partir de los beneficios del pastoreo y de la agricultura, defendidos a muerte por quienes se los ganaban con gran trabajo.

De la ideologización desatada en el mundo de hoy surge una razón adicional para re-potenciar antiguos criterios contra invasiones terrestres, marítimas, aéreas, extendidas ahora al ciberespacio y al propio éter, debido al empeño de pocos de propagar adoctrinamientos sobre arrebatones de lo ajeno como sobrentendida causa justa. Este aparte explicaría la publicitada caravana organizada en Honduras con destino a EE.UU., denunciada por el país señalado como destino por los apoyos encubiertos, supuestamente de saboteadores de izquierda de Cuba, Venezuela, y de activistas hondureños de tendencia semejante. La excusa poética, llegaría en la frase musical No soy de aquí ni soy de allá de Facundo Cabral, en 1972, cuyo verso es falseado como adhesión por el actual régimen venezolano.

No soy de aquí ni soy de allá, en la mejor buena ley lejos de engaños ideológicos, también reproduce la tristeza de Facundo Cabral -al recordar los apuros de su madre sin hogar cuando él iba a nacer en 1937-, que se ve en la actualidad en las caras de venezolanos que dejan todo para huir espantados a Perú, Ecuador, Argentina, Chile, Panamá, España, Estados Unidos, y decenas de destinos extranjeros,  indistintamente legales o ilegales, pero cargados de esperanzas prohibidas en su tierra de origen.

El éxodo venezolano, aunque creciente de forma alarmante, todavía no es objeto de brutales cepos, concertinas de acero, murallas y similares, de uso común en Europa, y en los EE.UU., en pasos de frontera ordinarios y extraordinarios. No obstante, las restricciones para quienes se van de Venezuela aumentan cada día, con impedimentos de gravedad casi equivalente en negaciones de residencia aun temporal,  permisos de trabajo, accesos a servicios, y a la medicina y asistencia públicas.

El gentilicio venezolano se ha convertido en tema frecuente de páginas rojas en distintos lugares, a los cuales así mismo escapan bandidos con los que comparten  nacionalidad, y que  abandonan su habitual territorio al verse en idéntica mala situación a la de sus víctimas, carentes de pertenencias apetecibles para robos o extorsiones. En el año del ciento veinte aniversario del nacimiento de Conny Méndez,  incluimos parte de su composición Venezuela habla cantando, como recordatorio del deber de hacer creíble ese canto de convivencia y paz de “ya por el mundo se dice: Venezuela habla cantando”. Y, si tuviera acompañamiento de concertina, pues que fuera únicamente la del instrumento musical.

Ensayo audiovisual para público de pregrado, disponible en la voz del autor, en colección de Josué D. Fernández, con temas musicales editados, más cortos, al pinchar en:

El artículo adosado forma parte de “Experiencias Mayores”, encartado del programa “Estamos en el Aire”, a las 4:30 de la tarde, cada sábado. Breve espacio editorial ligero, canal de catarsis del desconcierto de su autor, con música a propósito del asunto que trata, entrevista y  gotas de humor.  Por http://www.radiorumbos670am.com.ve/, en cuya discusión los interesados pueden tomar parte por los teléfonos +58 212 284.04.94 y 285.27.35, o mediante mensajes directos por Twitter, a Josué Fernández, @jodofeal, por canal personal de YouTube, o aquí en  www.comunicadorcorporativo.blogspot.com

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Patrañas.21

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Patrañas, dominó, entre tahures
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Patrañas.21: Por Josué D. Fernández A.- En sano juicio “de lado y lado”, como les gusta puntualizar a los que dicen no ser ni de aquí ni de allá, es bastante improbable el encontrarse en medio de un derrumbe completo, tal cual se extiende en Venezuela,  y creer que algún provecho se aproxima; o que saben de algo oculto quienes causan la mayor destrucción jamás imaginada de un país, más allá de la ruina propia, la de sus familiares, amigos, arrastrando con ellos a cualquier otro obligado a permanecer en ese territorio. Patraña pura es el coro nacional e internacional de tramposos s.21 de que existiría un socialismo bueno, lejos del comunismo, en el que todos deberíamos sufrir primero, para luego alcanzar la gloria y la dicha de la riqueza pareja.

Poblaciones empobrecidas y enfermas con células malignas es el gigantesco saldo visible de la ignorancia e incapacidad para atender exigencias del bien común, de parte de grupos siempre empeñados en quedarse indefinidamente en lo alto del poder, bien a la fuerza, o mediante simulaciones de consultas populares. Pero, en lo que respecta a América Latina, allí sí gozan de frecuencia los hallazgos externos de expedientes de dirigentes con fortunas por debajo de cuerda en Cuba, Venezuela, Bolivia, Brasil, Ecuador, Nicaragua, y en administraciones viejas de Argentina, Perú, Uruguay  y Chile.

De lado y lado, como se anotó al comienzo, en alcaldías, gobernaciones, entes autónomos, empresas públicas, cajas de ahorros, fondos de pensiones,  nunca hay dineros para atender servicios que deben a sus comunidades, aunque sobra presupuesto para vehículos, viáticos, restaurantes caros, lujo en aviones y demás embarcaciones para descendientes y allegados también, trajes y relojes de marca, guardaespaldas, y vacaciones imperdibles en paraísos extranjeros. En resumen el sueño realizado a través del atajo de la corrupción, ajeno por principios morales para el pueblo honrado,  por lo que este se conforma con la trova de “Si yo fuera rico” según se oyó en “El Violinista en el Tejado”, a continuación en pieza de un montaje de la obra en México, en 2005…

De acuerdo con el trovador de “Si yo fuera rico”, el asunto se limita a  hablar en el raro e incomprensible idioma del  “bidi-bidi-bum”, así como en “no matarse en trabajar”. Dos conclusiones que apuntan directamente al blanco del quehacer rutinario del grueso del pelaje político activo en la Venezuela s.21. El resto se agota en patrañas de amor desinteresado por la patria, equivalente al del ratón por el queso, el sacrificio por los pobres, y cuanta promesa encaje con fantasías de la nación de héroes invencibles, y de tesoros inagotables que prodigarán techo, comida y educación para todos, con ningún esfuerzo.

Las patrañas resultarán incontables mientras quede público para tragarlas, en brebajes mágicos dizque para salir de abajo. La experiencia enseña a cualquier edad que la vida se sufre o disfruta unos pocos minutos a la vez, porque solo estamos seguros del “aquí y ahora”. Sin embargo, de lado y lado, la dedicación de hoy es en la insistencia en pedir apoyo para ganar elecciones municipales y blindar su particular beneficio como de costumbre. Luego tocaría esperar el 10 de enero por el segundo periodo ilegal del actual mandato −otorgado en consulta fraudulenta en mayo-,  con planes agregados para sobrepasar dos décadas de desgracias. El cuento remanente, es que el continuismo tendría bloqueo externo por organismos que no reconocerán esa prórroga “chimba”.

Partida de dominó entre tahúres…

La suerte de Venezuela se juega hoy, entre tahúres, básicamente, en partida de dominó trancada, después de colocar sin remedio las últimas piedras de igual número, en cada punta, obligando a salir de los perdedores y a cambiar de jugadores, para continuar el juego, de ser esa la idea. En caso contrario, la alternativa ya fue cantada en “El juego de la vida”, que perturba a mucha gente, y por lo que prefieren taparse los oídos. No obstante, quizás como tormento para infortunados, y advertencia para ganadores, ese recuerdo regresa reeditado en fragmento de Daniel Santos y la “Sonora Matancera” . Hasta el sábado, Dios mediante, chao.

Ensayo audiovisual para público de pregrado, disponible en la voz del autor, en colección de Josué D. Fernández, con temas musicales editados, más cortos, al pinchar en:

El artículo adosado forma parte de “Experiencias Mayores”, encartado del programa “Estamos en el Aire”, a las 4:30 de la tarde, cada sábado. Breve espacio editorial ligero, canal de catarsis del desconcierto de su autor, con música a propósito del asunto que trata, entrevista y  gotas de humor.  Por http://www.radiorumbos670am.com.ve/, en cuya discusión los interesados pueden tomar parte por los teléfonos +58 212 284.04.94 y 285.27.35, o mediante mensajes directos por Twitter, a Josué Fernández, @jodofeal, por canal personal de YouTube, o aquí en  www.comunicadorcorporativo.blogspot.com

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