Opinión
La mano detrás de Jair Bolsonaro
La mano detrás de Jair Bolsarano: Por Leopoldo Puchi.- De los resultados de las elecciones brasileñas no se pueden sacar conclusiones que reduzcan los hechos a una visión de ciclos en los que fuerzas de derecha y de izquierda sufren avances y retrocesos definitivos. En realidad, la disposición de fuerzas en el tablero es mucho mas variada y los avances y retrocesos no se dan de forma lineal.
Son numerosos los países del continente donde no existen consensos hegemónicos claros ni sociales ni políticos y en consecuencia las pugnas y rivalidades son intensas y buscan expresarse por medio de diversos liderazgos y partidos que irrumpen como novedades. Lo fue Alberto Fujimori en Perú y Vicente Fox en México hace algún tiempo. Un mundo en movimiento frente al cual no hay que sorprenderse, ya que no ha llegado el fin de la historia ni han desaparecido los intereses y las visiones contrapuestas en la sociedad.
El fin de la guerra fría dio paso a una distensión que creó las condiciones para que algunas de esas expresiones novedosas provenientes del campo denominado progresista se les permitiera acceder al poder por medio del voto sin la acostumbrada contención automática de parte de los factores de poder, los cuales incluso en ocasiones apostaron de alguna manera a su emergencia electoral.
En el caso brasileño, Lula ha representado una centroizquierda moderada, con ideas muy cercanas a la socialdemocracia europea, consustanciada con la democracia representativa y la distribución social de la riqueza. El Partido de los Trabajadores reunió juventudes y logró con el carisma de Lula darle una base popular a esos ideales, que hasta entonces circulaban con fuerza solo en núcleos universitarios. Todavía hoy, en medio del revés electoral, es una gran fuerza popular.
Que el PT haya perdido las elecciones puede considerarse como parte de la dinámica de la democracia representativa. Por lo general, un descenso en numero de votos se corresponde con gestiones ineficientes, que no han llenado las expectativas o se han visto involucradas en hechos de corrupción que las descalifican temporalmente.
En el caso del PT pudieran también tomarse en consideración las mutaciones de la sociedad brasileña y la fuerte penetración evangélica en las favelas, así como adicionalmente podría añadirse el distanciamiento del PT de sus bases sociales y el aire tecnocrático que asumió el gobierno de Dilma Rousseff.
Sin embargo, estas explicaciones resultan insuficientes. En verdad, lo que llama la atención en lo ocurrido no es la disminución de votantes del PT, que por lo demás no es dramática, sino la forma en que los hechos ocurrieron: el PT fue eyectado del sistema, y no solo de la presidencia, mucho antes de las elecciones.
Importantes factores de poder, de Brasil e internacionales, sintieron que podían perder el control del Estado y prefirieron ¨cortar por lo sano¨. Se adoptó la estrategia de la demolición y se encarceló a Lula. Y ahora el centinela que llegó al poder intentará poner fin a los avances sociales e imponer intolerancia y rigidez.
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Opinión
Redes que enredan: La miseria del ‘like’ sobre la tragedia venezolana
Por: Luis Junior Vivas
En medio de la angustia y el dolor que provocan la reciente tragedia vivida en Venezuela por los terremltos del 24 de Junio, ha quedado al descubierto una de las facetas más oscuras de la era digital: la mercantilización del sufrimiento. Mientras rescatistas, voluntarios y comunidades enteras se debaten entre los escombros, las pérdidas materiales y el duelo para salvar vidas, un grupo de creadores de contenido, influencers y supuestos comunicadores han decidido convertir la desgracia en su próximo contenido viral.
Bajo el lema implícito de «todo vale por un clic», las redes sociales se han inundado de videos dramatizados, imágenes explícitas descontextualizadas e incluso burlas veladas que rozan la crueldad. No hay intención de ayudar, no hay centros de acopio en sus biografías, ni canales de apoyo real; solo hay una búsqueda frenética de engagement a costa del dolor ajeno.
El problema va más allá de la falta de empatía. Al actuar de mala fe para figurar en los algoritmos, estos personajes no solo muestran una total indolencia y falta de humanidad, sino que se convierten en un obstáculo para las labores de emergencia.
Al difundir contenidos sin verificar:
Obstruyen los canales oficiales: Entorpecen la logística de rescate al viralizar alarmas falsas o solicitudes de ayuda obsoletas.
Generan pánico innecesario: Juegan con la salud mental de quienes están lejos esperando noticias de sus familiares.
Las plataformas digitales nacieron para conectarnos, pero hoy, en manos de la irresponsabilidad, son herramientas que deshumanizan.
El dolor de los venezolanos no puede seguir siendo el libreto de quienes buscan monetizar o inflar sus métricas. La libertad de expresión y el alcance de las redes sociales conllevan una responsabilidad ética que estos creadores han decidido ignorar deliberadamente.
Es hora de que la audiencia reaccione. La solución no solo pasa por la denuncia pública de estos actos de mala fe, sino por aplicar la sanción más efectiva en el entorno digital: el unfollow y el bloqueo. Dejemos de consumir el morbo travestido de información. En momentos de crisis, Venezuela necesita manos que ayuden, ojos que informen con rigor y corazones con verdadera humanidad; no pantallas que enredan, confunden y se alimentan de las lágrimas de un pueblo.
Abg. Luis Junior Vivas
Coordinador Regional de Activismo
Vente Carabobo
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