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El ombligo del mundo

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El ombligo del mundo: Por Luis Fuenmayor Toro.- La catástrofe económica y de todos los servicios, el odio generado por las políticas llevadas por el Gobierno, como fórmula de dividir al país y seguir en el poder; las estúpidas respuestas de la hoy oposición tradicional, que han ayudado a permanecer en el poder a quienes siguen arruinando la república, han creado un estado de desesperación inaudito, que en cierta parte de la población raya en patológico desequilibrio mental. La locura avanza en forma paulatina y nos invade cada vez más, al no verse ninguna salida cercana de la situación actual. La parálisis es una de las peores respuestas al fenómeno actual, pues lleva a la gente, como un mecanismo psicológico de defensa, a pensar en soluciones sobrenaturales. El razonamiento ha abandonado a muchos, por lo que crean fábulas y leyendas que los siguen separando cada vez más de la realidad y lesionándolos mentalmente.

Una de las atrocidades intelectuales que se han generado, y que no permite comprender nada de lo que ocurre, es la referida a analizar, si es que puede utilizarse este verbo, todo lo que sucede en el país y en el mundo a través del mismo cristal con el que se mira la política venezolana y al gobierno. Ahora resulta que la política internacional y de otros países es sencillísima, pues basta aplicar la regla de la relación de los eventos que sucedan con Maduro y el gobierno venezolano. Si Trump convence a Arabia Saudí de aumentar la producción petrolera, no es por razones económicas atinentes a los intereses de EEUU, sino para afectar negativamente los ingresos del gobierno venezolano. Dicho de otra manera: somos el ombligo del mundo, tal y como creía Chávez, el archienemigo con quien hoy coinciden.

Un caso patético reciente es el del democráticamente electo Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. Los enloquecidos de quienes estamos hablando ya dijeron y pronosticaron que era otro Chávez, por lo que llevará a México a la ruina que hoy nos acogota. No importa que sea un civil y no un militar, no importa que venga del PRI ni que haya participado en tres elecciones hasta triunfar, tampoco su largo recorrido de 30 años para llegar a la Presidencia, ni se gobernación exitosa de la ciudad de México. Mucho menos las gigantescas diferencias entre México y Venezuela. Nada importa para estos sesudos analistas incapaces de analizar absolutamente nada. López Obrador era el candidato opositor al miserable narco gobierno actual mexicano, que es parte del grupo de Lima, y eso basta para saber que es un “miserable chavista” y que tenía que perder.

Ya no se requiere de ningún análisis ni de estudiar ni leer nada; basta con ver cómo puede un hecho supuestamente afectar al gobierno de Maduro y ya. Así fue con el caso de Petro en Colombia. Para estos dirigentes perversos, con un discurso dirigido a mantener enfermos a sus seguidores fanáticos, el uribista Duque, hombre relacionado como su mentor con el narcotráfico y las llamadas autodefensas (paramilitares), así como con los asesinatos actuales de cientos de líderes campesinos y populares colombianos, es un gran demócrata, pacifista y justo, a quien preferirían como Presidente de Venezuela sin importarles que éste sí sea claramente colombiano. Una de las lideresas más vehementes de esa oposición fallida, lo considera su líder junto con Uribe, aunque a este último le da la categoría de Dios. Tienen las manos ensangrentadas por medio siglo de tropelías contra su pueblo, pero el estar contra Maduro los purifica y los enaltece.

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Champán Oro

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Champán Oro: Por Josué D. Fernández.- Una señal del final que se acerca para cualquier cosa, es la comprobación de la ruptura gradual de la secuencia que traían, con aceleración acentuada, descubriendo a su vez el tesoro que se mantuvo oculto en principio.  A veces trágico, pruebas del aparente desenlace de  la calamidad que padece Venezuela encerraría la explotación a muerte, epidemias, violencia y represión militar en el llamado “Arco Minero del Orinoco”, en pos de riquezas al sur del estado Bolívar, tras décadas de tira y encoge con mineras canadienses, rusas y chinas, y añadidos de apetitosos yacimientos de coltán en esas trochas de exterminios. Lo demuestran igualmente los viajes sin regreso conocido de los lingotes de oro de las reservas del Banco Central,  y la fiebre generalizada de compra-venta de morocotas y prendas atesoradas debajo de colchones, e imposibles de exhibir ahora en las calles, por riesgos de perder la vida en asaltos armados a la vuelta de la esquina.

Los momentos culminantes del Arco Minero del Orinoco, en lo que va de 2018, registran en febrero pasado los asesinatos de 17 hombres y una mujer, durante un operativo atribuido al Ejército Nacional en la mina Cicapra de Guasipati, en el municipio Roscio del estado Bolívar. La prensa reportó el hecho como acción de la quincuagésima primera (51) Brigada de Infantería de Selva. El diputado Américo De Grazia, ha llevado cuenta de las sucesivas irregularidades en el lugar, las que también incluyen violaciones sexuales, deforestaciones a diestra y siniestra, e invasión de territorios  pertenecientes a los indígenas de la zona.

Un capítulo sangriento, adicional,  incluiría réplicas de lo que ocurre en República Democrática del Congo, donde la esclavitud, miseria y muerte de millones de personas, se asociaría a la explotación del “Coltán”, llamado asimismo el “oro azul”. Estudios del Ministerio del Poder Popular para las Industrias Básicas y Minería establecieron en 2010, que las riquezas venezolanas del tal “oro azul” estarían en el orden de los cien mil millones de dólares. Se trata de un compuesto de colombita y tantalita, de color negro o marrón muy oscuro, que se utiliza en microelectrónica, telecomunicaciones y en la industria aeroespacial. El periodista, escritor e inventor nacido en Santa Cruz de Tenerife, Alberto Vázquez-Figueroa, autor del libro “Coltán” publicado en 2010, afirma que “si el siglo XX ha sido el del petróleo, el siglo XXI es el del coltán. Quien posea el coltán dominará el mundo”.

Para refrescar la tarde, antes de que llegue el temido final advertido al principio, mejor es una pausa para escuchar “La Última Copa”, composición de J.A. Caruso e I. Canaro,  con el puertorriqueño Andy Montañez, y el grupo “Bellavista”, en versión en vivo del 2014.

Se escucha decir que de la última copa de champán, ni del oro,  tampoco quedaría nada para el final inevitable en el Banco Central de Venezuela (BCV), de donde se esfumó junto a los lingotes de las reservas, sacados al exterior con destinos de ida y vuelta desconocidos con exactitud, bajo la  mordaza del régimen a la prensa libre. No obstante, Javier Ignacio Mayorca, periodista y miembro del Observatorio Venezolano del Crimen Organizado, reveló en marzo de este año que del país salieron dos toneladas cien (2,1) de oro guardado en el BCV hacia Emiratos Árabes Unidos, dentro de cincuenta y siete (57) cajas, enviadas en un Airbus A6-RRJ desde el Aeropuerto Internacional de Maiquetía.

De otro lado, para Marzo de 2017, según la agencia “Reuters”, el oro que mantendría BCV en sus reservas internacionales se redujo en 14 por ciento en valor al cierre de 2017, de acuerdo con los estados financieros que difundió la propia entidad. El informe mostró una reducción de dieciséis (16) por ciento del volumen que posee en reserva, al pasar de unos seis (6) millones de onzas troy en 2016 a cinco millones doscientos (5,2) de onzas troy al finalizar 2017. En el período completo la cantidad de oro disminuyó treinta y un (31) por ciento. El BCV comenzó en 2014 a realizar canjes de su oro monetario para obtener liquidez con la que hacer frente a la aguda crisis económica, y ya habría dejado vencer al menos uno de esos contratos, según denunció un diputado opositor. Autoridades del BCV impulsan la tarea de invertir más en oro que extraen productores locales y para entonces tendrían adquiridas unas cuatro toneladas y media (4,5) de oro y diamantes en el país. La cifra representó casi la mitad del metal precioso que compró el instituto para todo el lapso. El gran misterio es saber a qué bolsillos o cuentas bancarias del extranjero están llegando los frutos del botín criollo.

En épocas anteriores, fue costumbre ir a Guayana para traer unos “cochanitos”, azabaches, peonías y pepas de zamuro montadas en oro, como gran riqueza popular. Con la competencia desleal de las autoridades que hasta el repele es de su exclusividad, en el estado Bolívar solo queda en recuerdos folclóricos la grandeza de “Guayana Es” a continuación, cantada por Carlos Baute, y la cual hasta nuevo aviso la tendremos como “Guayana fue”.

http://www.musictory.es/musica/Carlos+Baute/Guayana

Audio completo del suplemento “Experiencias Mayores”, en la voz del autor, Josué D. Fernández en:   https://youtu.be/G2FnA5fGh6Y

fernandez.josue@gmail.com – Nuevo tema para compartir catarsis con afectos cercanos… Riqueza venezolana de “oro azul” o coltán alcanzarían los cien mil millones de: dólares.  Un compuesto de colombita y tantalita, de color muy oscuro,  utilizado en microelectrónica, telecomunicaciones y en la industria aeroespacial.  http://comunicadorcorporativo.blogspot.com/2018/07/champan-oro.html.

No deje de leer:   Seniat y BCV iniciaron plan de formación sobre reconversión monetaria

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