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Marx vive después de dos siglos

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Marx vive después de dos siglos: Por Asdrubal F. Márquez C.-Sobre Marx se han escrito miles de volúmenes y diversas cuartillas: tanto para defender su grandiosa y magnánima obra, como para atacarlo y denigrar de él. Sin embargo, Karl Marx vive después de dos siglos.

Sin duda, tres factores, tres elementos delinearon, enmarcaron, determinaron su vida: tanto en su formación, su familia o afectos y en su gigantesca propuesta.

En lo relativo a su formación, podríamos decir que Marx aprendió bajo las tres formas de adquirir conocimiento: sistemático, asistemático y vulgar.

En forma sistemática estudió en la Universidad, allí recibió sus títulos, se graduó como abogado y se doctoró como filósofo en la Universidad de Halle, en Berlín, con una tesis sobre la “Diferencia de la filosofía de la naturaleza en Demócrito y Epicuro”. Además, estudió historia y asistió a seminarios en diferentes universidades. Dedicó tiempo al periodismo, donde se destaca como articulista y llegó a ser director de varios periódicos y gacetas. Publicaba en diferentes idiomas para periódicos de Europa y de New York.

Los estudios de Carlos Marx

Marx estudió asistemáticamente y llegó a leer los clásicos griegos en su idioma, a Dante en italiano, a Shakespeare en inglés, a Cervantes en castellano y, en especial a Saint Simon y los socialistas utópicos franceses. Su nivel de conocimiento le llevó a que algunos le consideraran “Rousseau, Voltaire, Jolbach, Lessing, Heine y Hegel juntos en una sola persona- y digo juntos, no revueltos- y tendrás al doctor Karl Marx”. Así lo expresa Moses Hess a su amigo Berthold Auerbach.

Su nivel de sabiduría era tal que Mihail Bakunin, un fervoroso hegeliano, escribió sobre Marx, en uno de sus ensayos: “Sobre el 1840 era una de las almas vitales de un notable circulo de radicales hegelianos. Por otro lado, muy pocas personas han leído como él lo ha hecho y, además, puede decirse que casi ningún hombre lo habrá hecho de forma tan inteligente como lo hace él”.

Su actividad diaria lo comprometió con el desposeído; se hizo del conocimiento vulgar, aprendió de las necesidades y sufrimientos del pueblo. El compromiso con las clases pobres, su contacto permanente con trabajadores y explotados, le enseñaron mucho sobre la necesidad de liberar a la humanidad de la clase explotadora, clase burguesa, que asumía el control hacia el capitalismo.

Su contacto con los agricultores y su miserable condición, en la región de Mosela, así como las leyes impuestas a los ladronzuelos que hurtaban madera podrida, le enseñan del sufrimiento del proletariado. Comprendió y aprendió de la “Liga de los Justos”, agrupación de emigrados alemanes compuesta de artesanos y jornaleros.

Es claro que estos tres tipos de conocimiento, le permiten a Marx comprender que el socialismo y el comunismo existían ya; sin embargo, él genera la nueva teoría que da al socialismo y al comunismo un verdadero contenido científico, lo que lo convierte en el padre del comunismo universal.

En cuanto a personas, familia o amigos que incidieron en su vida y le ayudaron; debemos asumir que tuvo mucha gente a su alrededor. Sin embargo, destacamos que en la vida de Marx hay tres personas que forjaron su vida.

Apoyos que recibió Marx

En su adolescencia fue apoyado por Freiherr Ludwing von Westphalen, su vecino, quien impresionado por la gran capacidad de comprensión de Karl, siempre le alentó a leer, tanto a los clásicos como a los vanguardistas de la época. Esto generó en Marx una gran pasión por la lectura, terminó llamándolo ´paternal amigo´, como cosa curiosa, más tarde sería su suegro.

La otra persona es Jenny von Westphalen, esposa y quien le comprendió durante toda su vida. Tuvieron siete hijos, pero en realidad solo tres estuvieron cerca de ellos, los otros cuatro murieron muy niños. Sabía que su marido era de una mente poderosa, que poseía una fuerza intelectual fuera de lo común, al servicio de la mejor causa, la más justa: el proletariado. Esta mujer transcribía y leía todos los trabajos que Marx escribía, le cuidaba y le instaba a continuar con su lucha, nunca cuestionó su trabajo. Fue la persona que más le cuidó y protegió. Cuando Jenny murió, Engels dijo: “Ahora, él también ha muerto”.

La tercera persona es el llamado “Segundo Violín”, Friedrich Engels, el apoyo incondicional que Marx necesitaba. Su sustento es tal que su dinero permite mantener económicamente a Marx, claro con él comparte y asume los trabajos políticos y los estudios sociales. Marx y Engels se convirtieron en un dúo inseparable, los dos se necesitaban.

Escribieron varias obras juntos, tales como: La Sagrada Familia, El Manifiesto del Partido Comunista, Revolución y Contrarrevolución en Alemania, La Guerra Civil en Estados Unidos, La Ideología Alemana y sin duda Das Kapital. El Capital es una obra dividida en tres partes: Critica de la Economía Política, la principal obra de Marx, es el primer libro, publicado en 1867, Marx estaba vivo. El Proceso de Circulación del Capital, es el segundo libro, publicado en 1885 y el tercero, publicado en 1894: El Proceso de la Producción Capitalista en su Conjunto. Engels redactó y publicó estos dos tomos, con las notas y esbozos dejados por Marx.

Marx asumió para su estudio y para generar su doctrina política, tres fuentes fundamentales, que son la base para su planteamiento político. En tal sentido, Lenin señala que “el marxismo es el heredero legítimo de lo mejor que la humanidad creó en el siglo XIX: la filosofía alemana, la economía política inglesa y el socialismo francés”. Estas serán las tres fuentes del marxismo.

Marx estudio la filosofía alemana, formó parte de la izquierda hegeliana, había leído ampliamente la obra de Hegel; estudió a Feuerbach y le rebatió en muchos temas. Formó parte del club de los Doctores, donde se discutía sobre política y se dictaban charlas filosóficas. Su visión de la filosofía lo llevó a señalar que: “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”

Determinó que el régimen económico es la base sobre la cual se erige la superestructura política. Su obra principal El Capital es un estudio detallado sobre el capitalismo. Inglaterra, el país capitalista más desarrollado, es donde estudió y prosiguió la obra de Adam Smith, David Ricardo y James Mill.

Su visión determina que “la fuerza de trabajo del hombre se transforma en mercancía”. La teoría de la plusvalía pasa a constituir el nudo gordiano de la teoría económica de Marx.

Con la caída del feudalismo, se genera un nuevo sistema de explotación y opresión de la clase trabajadora, es lo que conocemos como el capitalismo. Esto da luz a nuevos planteamientos teóricos, que llaman: socialismo utópico. Marx tenía estudios del socialismo utópico francés, conocía los planteamientos de Henri de Saint Simon, Charles Fourier, Owen, Babeuf y Blanqui.

Solo nos resta señalar que Marx es el mejor ejemplo del pensamiento de Bertrand Russell, cuando señaló “Tres pasiones, simples, pero abrumadoramente intensas, han gobernado mi vida: el ansia de amor, la búsqueda del conocimiento y una insoportable piedad por el sufrimiento de la humanidad. Estas tres pasiones, como grandes vendavales, me han llevado de acá para allá, por una ruta cambiante, sobre un profundo océano de angustia, hasta el borde mismo de la desesperación.”. Marx amó con pasión y comprendió la amistad; buscó el conocimiento hasta el extremo de señalar “nada de lo humano me es ajeno” y “dudo de todo”; así mismo dedicó su vida, a los obreros del mundo, a la defensa del oprimido.

Sirvan estas letras como un modesto homenaje en estos 200 años del natalicio del gran Karl Marx, leal y consecuente defensor del proletariado militante del mundo, esperando que su obra se expanda y el pueblo asuma sus ideas, las ideas nobles del Socialismo, único sistema político que podrá salvar a la humanidad.

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La extraña república de Subuso

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La extraña república de Subuso: Por Luis Fuenmayor Toro.- Alguien me decía que como le gustaría que Venezuela volviera a ser normal, mientras yo pensaba para mis adentros que, desde que tengo conciencia, nunca nuestro país ha sido completamente normal, lo que no significa que hoy, con el gobierno de Maduro, los límites del surrealismo, el absurdo, las contradicciones, la confusión, la manipulación, el engaño, hayan sido totalmente rebasados y por mucha distancia. Hoy el surrealismo es la norma y la normalidad es la excepción. Y esta máxima se aplica en primer lugar a la política, pero puede extenderse a todo lo demás.

Una píldora nada más de lo que digo, es la decisión del Gobierno de retirarle la inmunidad parlamentaria al diputado Requesens, lo cual hará a través de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC). Requesens es diputado de la inhabilitada por el Gobierno Asamblea Nacional (AN), razón por la cual su diputación está igualmente inhabilitada. Pero sus inhabilitadores han decidido despojarlo de una inmunidad, que no debería tener al estar inhabilitado. ¡Vaya coherencia! La AN, por su parte, exige la renuncia del Presidente a quien destituyó en una ocasión y acusó de abandono del cargo en otra, por lo que no existe como Primer Mandatario, pero hay que asegurarse pidiéndole que renuncie porque “de que vuelan, vuelan”.

Lo que vivimos actualmente en relación con el famoso atentado magnicida es para coger palco, pero sin saber si estamos en una comedia o una tragedia, aunque posiblemente estemos en el género mixto de tragicomedia, en la que el público asistente, los venezolanos de a pie, es quien paga los platos rotos. Y lo hace en una magnitud sin precedentes en las últimas seis décadas. Casi antes de producirse, ya el propio Maduro, al mejor estilo de Chávez, sabía quiénes eran los responsables: Juan Manuel Santos y Julio Borges, pues Requesens aparece después y no sabemos sus futuros acompañantes en esta lista gubernamental de sorpresas.

Los venezolanos, a fuerza de lecturas de Wikipedia y de consultas con amigos expertos en explosivos, muchos de ellos militares, los cuales no tenía idea de que fueran tan numerosos, han completado su técnico superior en la materia. Hoy sabemos más del C-4 que Padrino López, lo cual ya es decir mucho, pues el súper general, solamente con un vistazo que le dio a uno de los videos que por allí circula, supo inmediatamente que cada dron cargaba un kilo del explosivo. Ahora entiendo por qué no ha ocurrido la invasión gringa: deben estar muy temerosos ante las habilidades visuales de Padrino López para calcular cantidades, lo que nos da una ventaja estratégica gigantesca.

¡Imagínense! Padrino con unos binóculos sabrá cuántos aviones, cuántos misiles, cuántos paracaidistas caerán de los cielos; así como cuántos tanques y soldados penetrarán nuestras fronteras, las armas y municiones que traerán, los buques de guerra que amenazarán nuestras costas y puertos, de manera de tener listos a los valientes colectivos revolucionarios (pares venezolanos de los paramilitares colombianos), que destrozarán al enemigo en una guerra de X generación. Imagino a Valentín Santana exigiendo a sus muchachos que dejen, por ahora, de desvalijar al Instituto de Medicina Tropical de la UCV, actividad liberadora y justiciera en la que han puesto gran empeño, para enfrentar la invasión imperial. Pobre de nosotros y de país…

Un cierto número de los diputados de la AN, por su parte, y de los líderes de Primero Justicia, Vente Venezuela y Voluntad Popular, también saben, antes de realizar ninguna investigación, que el atentado es un “pote de humo” para distraer a la gente de la hiperinflación, las mega devaluaciones, la escasez hasta de efectivo, la ausencia de los servicios esenciales, la insalubridad, la miseria y la desesperanza. Al igual que Maduro poseen poderes ultra sensoriales: no hubo drones, fueron avioncitos de papel, la explosión fue de un tumbarrancho, Cilia se estaba riendo mientras cubrían a Maduro porque sabía que nada era cierto, aunque, digo yo, quizás fue porque las cubiertas le quedaban cortas y le dejaban los lados y la espalda descubierta; hasta se fijaron en el “paraguas blindado” que utilizaba para sí uno de los escoltas, más preocupado de él que del Presidente. ¡Todo un espectáculo!

Subuso, mientras tanto, a pesar de su optimismo y de ver siempre rosada la realidad, debió seguir pendiente de la pensión insuficiente, la medicina del hijo con fiebre, la diálisis del abuelo, el cáncer de mamá, el homicidio del tío que deja cinco huérfanos pequeños, la larga fila para comprar pan, la escasez de leche, la ausencia de busetas, el repuesto de la moto, el agua que tiene semanas que no llega, el apagón que le dañó la nevera, la basura que no recogen y nos tiene llenos de moscas, ratas y otros bichos. Pendiente de su triste vida, de su lamentable realidad, de lo increíble que parece que hayamos llegado a esto. ¿Y ésta es la mayor suma de felicidad posible que nos ofreció el comandante? Piensa con tristeza, pero no necesariamente con resignación.

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