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La guerra de Ucrania

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Por: Cora Paez de Topel

Quienes seguimos las noticias internacionales día a día, lo que está pasando en el mundo más allá de nuestras fronteras, visto a través de los medios de comunicación, la televisión, el internet, no podemos menos de estar pendientes de lo que está sucediendo en Ucrania tras la invasión por parte de Rusia de ese país,  poco nombrado por nosotros hasta ahora desde que comenzó la guerra el 24 de Febrero pasado,  cuando la tragedia que aflige a su población  acapara la atención mundial, puesto que las imágenes de las ciudades, pueblos y  edificios destruídos por los misiles y bombas lanzados desde el espacio aéreo, arrasando con todo lo que encuentren a su paso,  son desgarradoras, con la mira puesta en la capital Kiev.

Seis millones de refugiados han dejado el país huyendo de la guerra, dejando sus casas y todas sus pertenencias para buscar asilo en otros países, generalmente fronterizos, en los que destaca Polonia por la buena acogida que les ha brindado a los ucranianos que  tratan de salvar sus vidas y las de sus hijos, cargando consigo el equipaje más elemental.   Otros  van para Alemania y muchos incluso se dirigen hacia América del Norte.    Miles de desplazados pasan semanas enteras escondidos  en los bunker, con muy poca alimentación y una sensación de angustia y dolor, al no saber cuando acabará ese terrible atropello, llorando la pérdida de sus bienes materiales y de sus seres queridos.

Destaca en todo este drama humano la valiente actitud del  presidente  Volodomir Zelensky  y de los soldados ucranianos, al igual que los cientos de miles de ciudadanos que no han bajado la guardia ante las agresiones del ejército ruso, dirigido por el presidente Wladimir Putin, quien inició esa mortífera guerra en procura de apoderarse de Ucrania, apoyado por el Jefe de la Diplomacia rusa Serguei Lavrov, esgrimiendo una excusa tan absurda como acabar con el nazismo, descartando el hecho que Zelensky es judío, lector de la Biblia, al igual que la mayoría de los ucranianos que son cristianos ortodoxos y humanitarios,  por lo que rechazan el antisemitismo de una manera contundente.

Lo que Wladimir Putin está ejecutando en Ucrania es un crimen de lesa humanidad, producto de la apetencia intervencionista similar a la vivida en la época del comunismo en  la Unión Soviética,  para expandir su poder militarista contra un país libre y soberano, que después de la caída del Muro de Berlín en el año 1989, logró su independencia y gobierno propio.  A semejanza de Joseph  Stalin,  Wladimir Putin es un político opresor del estado militarista,  dictador que no acepta a los líderes de la oposición,  que cuando se acerca la fecha de las elecciones los envía a la cárcel, tal como sucedió con  Aleksei Navalni, quien fue envenenado y continúa tras las rejas.

Los países de la Unión Europea apoyan la democracia ejercida en Ucrania por Zelensky, al igual que lo hace el Reino Unido, Canadá y los Estados Unidos, en tanto la China y su régimen comunista, al igual que Corea del Norte,  mantienen  una posición neutral.  El poder la OTAN se ejerce desde la esfera atlántica procurando la paz en el planeta tierra,  conociendo los riesgos de desatar la III Guerra Mundial.  Es aleccionador ver como los   principales líderes  de los países democráticos han roto relaciones económicas y políticas con la Rusia dominada por Putin, como una forma de sancionar su política intervencionista.   La reciente noticia de que tanto Finlandia como Suecia, que estaban renuentes a incorporarse a la OTAN,  ahora decidieron hacerlo para fortalecer la ayuda militar en caso de una invasión.

Ucrania posee importantes yacimietos de hierro y grandes instalaciones hidroeléctricas.  Es una región agrícola e industrial, productora de trigo, carbón y acero.  La guerra desatada en su territorio repercute en la economía mundial que ya de por sí estaba azotada por la pandemia del Coronavirus, empobreciendo aún más a muchos desplazados en una época de tantas convulsiones políticas, sociales y económicas.  La ayuda prestada a ese país por parte de los Estados Unidos, Canadá  y la Unión Europea,  para combatir a un agresor tan poderoso como  Rusia,  ha demostrado que en la unión está la fuerza, por lo que Wladimir Putín  tarde o temprano se verá obligado a retirarse.

Seguiremos pendientes de las noticias internacionales en la era de la globalización, cuando lo que pasa en otros lugares, por muy lejanos que sean, nos afectan a todos.  Ucrania se resiste a ser intervenida por Rusia que, al  pretender dividirla la debilitaría,  haciéndole perder su soberanía.  En tanto la guerra continúa, la tensión mundial está puesta en la Europa Oriental.

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Opinión

Activos en el Activismo: El motor de la transición ciudadana en Venezuela

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Por: Luis Junior Vivas
Valencia, junio de 2026

​El activismo político no es una fuerza estática ni un simple registro de reclamos en papel; es el tejido vivo de la historia democrática. A lo largo de los siglos, los grandes giros de la humanidad —desde las sufragistas británicas hasta el movimiento por los derechos civiles de Martin Luther King— no nacieron en los despachos institucionales, sino en las calles, impulsados por ciudadanos comunes decididos a desafiar el statu quo.

​En Venezuela, esta herencia es profunda. La identidad republicana del país se forjó bajo el fuego de un activismo civil y militar que rompió las cadenas coloniales, y se redefinió en el siglo XX con la Generación del 28, aquellos estudiantes que plantaron cara a la dictadura gomecista y sembraron las semillas de la era democrática. Hoy, esa necesidad de participación vuelve a ser el epicentro de la realidad nacional.

​En el panorama contemporáneo, la figura de María Corina Machado ha redefinido el concepto de activismo en Venezuela. Su propuesta, enmarcada en un liberalismo popular y un férreo compromiso libertario, transformó la tradicional forma de hacer política en el país.
​Machado ha demostrado que el activismo no se limita a las dinámicas de los partidos tradicionales; se trata de una lucha ética, de resistencia y de organización de base. Desafiando inhabilitaciones, bloqueos de carreteras y persecución, su presencia en cada rincón del territorio nacional y fuera de el ,despertó una fuerza ciudadana que parecía dormida, convirtiendo la causa de la libertad venezolana en un movimiento civil sin precedentes en la historia reciente de la región.

​»Activos en el Activismo»: El eco que nace en Carabobo

​Es precisamente en este contexto de movilización permanente donde nacen las ideas que guían la acción. Desde la Coordinación Regional de Activismo de Vente Carabobo, se acuñó una frase que hoy resuena como un mantra para miles de ciudadanos: «Activos en el Activismo».

​Más que un eslogan de campaña, este término nació en tierras carabobeñas como un llamado a la acción consciente y permanente. Significa entender que la libertad no se espera pasivamente, sino que se construye a diario a través de la formación, la movilizació y la presencia en las comunidades. El estado Carabobo, históricamente vinculado a las gestas libertarias del país, vuelve a ponerse a la vanguardia conceptual de la resistencia civil con esta premisa.

​El activismo venezolano se encuentra hoy en su encrucijada más crítica y determinante. En el marco de una compleja transición política, el objetivo inmediato está firmemente trazado: confluir y presionar por un proceso electoral presidencial con plenas garantías democráticas.
​Los desafíos para quienes nos mantenemos «Activos en el Activismo» son monumentales:

​Organización y defensa del voto: Estructurar y seguir fortaleciendo redes ciudadanas capaces de movilizar a millones de electores y cuidar cada sufragio en condiciones adversas en un inevitable proceso electoral que más temprano que tarde se realizará en nuestro país.

​Vencer la censura: Convertir a cada ciudadano en un canal de información veraz ante el bloqueo de los medios de comunicación tradicionales, la persecusión y el amedrentamiento que aunque ha disminuido aún persiste por parte de las fuerzas del régimen.

​Mantener la ruta pacífica y constitucional: Resistir las provocaciones que buscan desmovilizar a la población, manteniendo el foco en la vía electoral como el mecanismo legítimo para el cambio.

​El camino hacia la transición presidencial no será sencillo, pero la historia demuestra que cuando una sociedad civil se organiza bajo un propósito claro, no hay estructura que pueda detenerla. El activismo en Venezuela ha dejado de ser una opción; hoy es el deber ciudadano que define el futuro de la República.

Abg. Luis Junior Vivas
Coordinador Regional de Activismo
Vente Carabobo

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