Hombre & Mujer
Artista construyó un castillo de arena en costas aragüeñas
Luis León Rolo, quien se identificó como artista del arte estimero, manifestó que la actual crisis política y económica que golpea al país; afecta a todos los ciudadanos en general, especialmente “a quienes estamos dedicados a la cultura y al entretenimiento”.
“Mi estilo es armar castillos de arena y durante mi trayectoria de 19 años consecutivos, he visitado las principales playas de país; me refiero a las de Margarita, Sucre, Carabobo y ahora en Ocumare de la Costa“, dijo el hacedor de sueños.
Agregó, “he sido invitado en tres ocasiones a Colombia; en donde he puesto de manifiesto mi creatividad e imaginación para levantar algunas obras en arena. Mi presencia en esos escenarios, fue la de llevar y dar a conocer todo el potencial cultural que poseo; y actualmente estoy levantando mi obra aquí en El Playón, aprovechando la Semana Santa“, comentó el artista.
«Ciudad Belén»
“Para armar mi castillo, utilicé un camión de arena (un volteo) y otros materiales, además invertí un tiempo de tres días”. La obra se culminó el viernes Santos y se bautizó con el nombre de “Ciudad Belén”, en pleno corazón de El Playón; donde los visitantes pueden acercarse y tomarse la respectiva fotografía para el recuerdo.
En relación al nombre de la obra, León Rolo, explicó que lleva ese nombre porque es la época de Semana Santa; y es importante dedicarle tiempo al Señor Jesucristo. No obstante, precisó que “la situación país está sumamente crítica y nadie quiere aportar una pequeña colaboración”.
Resalto durante la creación de la «Ciudad Belén», que a pesar de los vaivenes de la vida, “aquí estoy entreteniendo a los turistas que vienen de las distintas regiones de Venezuela; se toman su fotografía y quienes tienen alma piadosa, aportan su granito de arena para enaltecer y mantener la cultura en Ocumare de la Costa“.
Finalizó diciendo, que esperaba la ayuda de la Alcaldía y de los entes oficiales regionales. “En las temporadas altas, estoy visitando los sitios de mayor demanda de turistas. Tengo otros proyectos en mente y se darán a conocer en su momento oportuno. Les quiero dejar un mensaje a los visitantes de Ocumare, que por favor no ensuciemos las playas y ríos”, expresó el artista.
ACN/El Siglo/Foto: ES
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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad
En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras.
Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar.
Qué hace inolvidable un final de sprint
Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.
Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:
- Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
- Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
- Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
- Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
- Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
- Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.
Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.
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