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¿Viraje estratégico?

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¿Viraje estratégico?: Por Leopoldo Puchi.- Desde un punto de vista político, las recientes medidas anunciadas pueden ser consideradas como un acto de gobernabilidad, al mostrar al Presidente en condiciones de conducir y orientar el rumbo económico del país, responsabilidades en las que el Gobierno se mostraba debilitado y arrastrado por la inercia, en medio de un descenso acelerado de las capacidades productivas del país y de un devastador proceso inflacionario.

Más allá de la evaluación detallada de las medidas, puede decirse que se ha producido un movimiento sobre el tablero y que la rigidez le ha cedido el paso a nuevas políticas, lo que ha generado grandes expectativas en las bases del sector gubernamental por el aumento salarial, pero también ha acelerado temores en las capas sociales de oposición, a pesar de que el programa adoptado reúne compromisos que hacen parte de lo esencial de las propuestas provenientes de ese campo, como la adopción de un sistema cambiario flexible, la limitación de la emisión monetaria, la reducción del déficit fiscal, el aumento del precio de la gasolina y compensaciones sociales por medio de subsidios directos.

Al analizar los cambios anunciados en las políticas económicas es necesario tomar en consideración que se trata de un gobierno que se define como socialista, de modo que es natural que le de relevancia al aumento salarial y al discurso social a la hora del aumento de la gasolina o de decidir la devaluación.

Pero al margen de estos aspectos, es indudable que se han tomado medidas correspondientes a un programa de estabilización macroeconómica para facilitar el funcionamiento de la dinámica capitalista. Es el reconocimiento de que es la racionalidad del capital la que guía las leyes de la economía actual y que ignorarla tiene consecuencia desastrosas en la producción de bienes y servicios.

Desde una óptica socialista dogmática, los cambios realizados pudieran ser considerados por el sector gubernamental solo como una retirada defensiva o jugada táctica. Pero asumir el viraje realizado en estos términos pudiera representar una gran equivocación. La experiencia histórica de los diversos intentos de transformación socialista enseña que se requiere de un tiempo prolongado para que se construyan y se hagan predominantes nuevas relaciones sociales de cooperación en la sociedad en condiciones de sustituir la lógica del capital.

Por supuesto, los cambios pueden acelerarse, pero sin desconocer las realidades. Una de ellas es que la capacidad de producción del país, en una economía mayoritariamente privada e inserta en el mercado, depende de la estabilidad de las variables macroeconómicas. Como lo indicaba Otto Bauer: “No hay que destruir el sistema capitalista de producción sin establecer, al mismo tiempo, una organización socialista que tenga la facultad de producir bienes al menos con la misma efectividad”. Esta advertencia la hacía el líder socialista austriaco ya a principios del siglo pasado. Hoy es de absoluta actualidad en nuestro país.

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Opinión

Activos en el Activismo: El motor de la transición ciudadana en Venezuela

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Por: Luis Junior Vivas
Valencia, junio de 2026

​El activismo político no es una fuerza estática ni un simple registro de reclamos en papel; es el tejido vivo de la historia democrática. A lo largo de los siglos, los grandes giros de la humanidad —desde las sufragistas británicas hasta el movimiento por los derechos civiles de Martin Luther King— no nacieron en los despachos institucionales, sino en las calles, impulsados por ciudadanos comunes decididos a desafiar el statu quo.

​En Venezuela, esta herencia es profunda. La identidad republicana del país se forjó bajo el fuego de un activismo civil y militar que rompió las cadenas coloniales, y se redefinió en el siglo XX con la Generación del 28, aquellos estudiantes que plantaron cara a la dictadura gomecista y sembraron las semillas de la era democrática. Hoy, esa necesidad de participación vuelve a ser el epicentro de la realidad nacional.

​En el panorama contemporáneo, la figura de María Corina Machado ha redefinido el concepto de activismo en Venezuela. Su propuesta, enmarcada en un liberalismo popular y un férreo compromiso libertario, transformó la tradicional forma de hacer política en el país.
​Machado ha demostrado que el activismo no se limita a las dinámicas de los partidos tradicionales; se trata de una lucha ética, de resistencia y de organización de base. Desafiando inhabilitaciones, bloqueos de carreteras y persecución, su presencia en cada rincón del territorio nacional y fuera de el ,despertó una fuerza ciudadana que parecía dormida, convirtiendo la causa de la libertad venezolana en un movimiento civil sin precedentes en la historia reciente de la región.

​»Activos en el Activismo»: El eco que nace en Carabobo

​Es precisamente en este contexto de movilización permanente donde nacen las ideas que guían la acción. Desde la Coordinación Regional de Activismo de Vente Carabobo, se acuñó una frase que hoy resuena como un mantra para miles de ciudadanos: «Activos en el Activismo».

​Más que un eslogan de campaña, este término nació en tierras carabobeñas como un llamado a la acción consciente y permanente. Significa entender que la libertad no se espera pasivamente, sino que se construye a diario a través de la formación, la movilizació y la presencia en las comunidades. El estado Carabobo, históricamente vinculado a las gestas libertarias del país, vuelve a ponerse a la vanguardia conceptual de la resistencia civil con esta premisa.

​El activismo venezolano se encuentra hoy en su encrucijada más crítica y determinante. En el marco de una compleja transición política, el objetivo inmediato está firmemente trazado: confluir y presionar por un proceso electoral presidencial con plenas garantías democráticas.
​Los desafíos para quienes nos mantenemos «Activos en el Activismo» son monumentales:

​Organización y defensa del voto: Estructurar y seguir fortaleciendo redes ciudadanas capaces de movilizar a millones de electores y cuidar cada sufragio en condiciones adversas en un inevitable proceso electoral que más temprano que tarde se realizará en nuestro país.

​Vencer la censura: Convertir a cada ciudadano en un canal de información veraz ante el bloqueo de los medios de comunicación tradicionales, la persecusión y el amedrentamiento que aunque ha disminuido aún persiste por parte de las fuerzas del régimen.

​Mantener la ruta pacífica y constitucional: Resistir las provocaciones que buscan desmovilizar a la población, manteniendo el foco en la vía electoral como el mecanismo legítimo para el cambio.

​El camino hacia la transición presidencial no será sencillo, pero la historia demuestra que cuando una sociedad civil se organiza bajo un propósito claro, no hay estructura que pueda detenerla. El activismo en Venezuela ha dejado de ser una opción; hoy es el deber ciudadano que define el futuro de la República.

Abg. Luis Junior Vivas
Coordinador Regional de Activismo
Vente Carabobo

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