Hombre & Mujer
¡Más placer! Conoce las mejores posiciones sexuales para estimular los senos
Los senos son un símbolo de la femineidad, además de ser un poderoso atractivo sexual.
Estimular los senos de tu pareja podría tener un efecto placentero para ambos, ya que son una de las partes más sensibles del cuerpo; por eso, forman parte clave en todo encuentro muy hot.
En ellos confluyen una infinidad de terminaciones nerviosas, por lo que son un camino privilegiado para alcanzar el placer.
De hecho, según un estudio realizado por el doctor Herbert Otto y donde participaron 213 mujeres, 29% de ellas experimentaron un orgasmo con la sola estimulación de sus pechos, siendo así la segunda forma más común de tener un orgasmo.
Posiciones sexuales para estimular los senos
Los pechos tienen una gran importancia erótica, ya que son una fuente de placer femenino y un gran estímulo sensorial para los hombres. Su estimulación activa terminaciones nerviosas, provocando una sensación de voluptuosidad en la vulva y la vagina y encendiendo los mecanismos de excitación femenina, propiciando la lubricación y preparando a la mujer para el orgasmo.
La silla: es la primera posición que deben probar. Él se sienta en una silla y ella sobre él: así, los senos quedarán frente a la cara de él, comenzando un verdadero festín de besos y caricias en los senos.
El perrito: es la gran favorita de muchas parejas. El hombre queda de rodillas detrás de la mujer, lo que le permite tocar los senos e incrementa el placer que provoca esta posición.
El puente: es un verdadero clásico. La mujer se acuesta boca arriba, con las piernas entreabiertas y sus rodillas flexionadas. Después, debe elevar la pelvis para facilitar la penetración, con la gran ventaja de que el hombre queda en una posición privilegiada para acariciar los senos con sus manos y boca.
La Cucharita: es una posición muy placentera y perfecta para acceder a los senos. Acostados los dos, él detrás de la mujer, estirando las manos podrá hacer gozar a su pareja.
La Flor de loto: es parecida a la silla, pero aquí la mujer debe abrazarlo con sus piernas y durante la penetración, él podrá besar y acariciar los pechos de ella.
En las posiciones sexuales en las que la mujer está encima de su pareja, puede inclinarse hacia el frente, permitiendo que la boca de su pareja roce sus senos y pueda besarlos. También puede aumentar la excitación de su pareja rozando con ellos su rostro.
ACN/ Enamorado
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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad
En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras.
Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar.
Qué hace inolvidable un final de sprint
Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.
Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:
- Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
- Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
- Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
- Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
- Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
- Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.
Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.
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