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La NASA encontró moléculas de azúcar en antiguos meteoritos
Meteoritos que se estrellaron en la Tierra hace billones de años contienen trazas de azúcar, según afirman los investigadores de la NASA, lo que respalda la idea de que los asteroides pueden contener algunos de los ingredientes esenciales para la vida.
Un equipo internacional de científicos encontró azúcares «bio-esenciales» en meteoritos, que también contienen otros compuestos biológicamente importantes, según un comunicado de prensa publicado por la NASA.
Los asteroides, objetos rocosos cercanos a la Tierra que orbitan alrededor del sol, son los cuerpos principales de la mayoría de los meteoritos. La teoría sugiere que las reacciones químicas dentro de los asteroides pueden crear algunos de los elementos esenciales para la vida.
En un estudio publicado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias, los investigadores analizaron tres meteoritos, incluido uno que aterrizó en Australia en 1969 y data de miles de millones de años.

La NASA detectó la presencia de moléculas de azúcares en antiguos meteoritos. Foto: fuentes.
Presencia de azúcar en antiguos meteoritos
Estudios anteriores también han tratado de investigar los meteoritos para corroborar la presencia de azúcares; pero esta vez, los investigadores utilizaron un método de extracción diferente con ácido clorhídrico y agua.
Los investigadores encontraron azúcares como la arabinosa y la xilosa, pero el hallazgo más significativo fue la ribosa.
La ribosa, juega un papel muy importante en nuestra biología humana. Existe en nuestras moléculas de ARN (ácido ribonucleico) y entrega mensajes de nuestro ADN; para ayudar a construir proteínas para nuestros cuerpos, según el comunicado de prensa.
«Es notable que se pueda detectar una molécula tan frágil como la ribosa en un material tan antiguo»; dijo Jason Dworkin de la NASA, coautor del estudio, en el comunicado de prensa.
El descubrimiento de la ribosa también sugiere que el ARN evolucionó antes que el ADN; dando a los científicos una imagen más clara de cómo se pudo haber formado la vida.
NASA discovered sugar molecules in meteorites that crashed to Earth 30 years ago: NewsMic https://t.co/8wFAn3mBZ2 #space
— EcoInternet (@EcoInternetDrGB) November 25, 2019
Con información de: ACN|CNN|Redes
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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad
En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras.
Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar.
Qué hace inolvidable un final de sprint
Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.
Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:
- Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
- Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
- Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
- Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
- Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
- Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.
Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.
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