Opinión
La Cota 905 mejor que un bunker o una super favela
La cota 905 mejor que un bunker o una super favela: Por José Gómez Pinto.- El pasado viernes 26 de julio del 2019, comisiones del cuerpo de investigaciones científicas penales y criminalísticas intentaron tomar por sorpresa a los delincuentes que habitan o están escondidos en la cota 905, pero los que se llevaron la sorpresa fueron los mismos funcionarios.
El tiroteo se inició en momentos en que funcionarios de la división de vehículos del cuerpo de investigaciones científicas penales y criminalísticas realizaban un operativo de verificación de documentos y vehículos en la vía principal del mencionado sector capitalino y se encontraron con integrantes de la banda delincuencial del sujeto apodado el «coquí», lo que generó el enfrentamiento que duró horas obligando a los vecinos del sector a buscar protección en sus hogares y comercios aledaños.
En las redes sociales circulan audios de supuestas llamadas recibidas por funcionario presente en ese operativo en donde reciben instrucciones de «arriba» de retirarse de la zona de paz.
Todo lo sucedido ese día me deja asombrado, aparte de ser un acto bochornoso para el Estado venezolano en donde este suceso ha pasado por debajo de la mesa como si los funcionarios heridos que hubieron ese día no importaran o fueran unos » caninos» y esto me deja muchas interrogantes y preguntas ¿ Quién giro esas instrucciones de arriba? ¿Sera que los delincuentes conocen muchos secretos de altos funcionarios, o será que ellos los protegen? ¿Cuándo hablan de zona de paz a que se refieren? ¿Están seguro que la cota 905 en una zona de paz, un bunker o una súper favela donde se esconden estos delincuentes? ¿Cómo viven las personas de bien en ese sector capitalino? ¿Seguro que estos sectores decretados como zonas de paz, realmente viven en paz o serán zonas de terror y horror? Son muchas incógnitas que abren la imaginación del ser humano.
Las zonas de paz es un eufemismo que reciben algunos sectores en Venezuela delimitadas por el gobierno nacional donde los funcionarios policiales no pueden ingresar a la localidad a realizar operativos a cambio de que los delincuentes de la zona no cometan crímenes.
Detallando esto, considero que dentro de estas zonas de paz aumentaron el nivel de delincuencia, robos, asesinatos, secuestros y extorsiones, ya que los responsables no pueden ser aprehendidos por los órganos de seguridad del Estado mientras ellos estén dentro del perímetro restringido para los funcionarios.
Este bunker o súper favela conocido como La Cota 905 es el sector de Caracas con más bandas delictivas activas, este es uno de los sectores de Caracas donde se realizaron más operativos especiales, sin embargo, el índice delictivo del barrio y de las zonas aledañas, no disminuyó. Los habitantes de la Cota 905 pidieron a representantes del gobierno nacional que prohibieran la entrada de los funcionarios policiales al sector declarándolo el 25 de agosto del 2017 a la Cota 905 como «zona de paz» después de que negociaran presuntamente con la comunidad delictiva del lugar como ha ocurrido en otras sectores del país.
En los últimos años la delincuencia en Venezuela se ha incrementado e intensificado de forma alarmante, un promedio mensual de más de mil quinientos homicidios en el país; ESTAS CIFRAS SON MÁS QUE UN PARTE DE GUERRA y anualmente van en aumento.
Adicionalmente, los delincuentes ahora están asesinando sin ninguna distinción a policías, militares y civiles; anteriormente disparaban al cuerpo, ahora lo están haciendo al rostro, no quieren dejar heridos sino muertos, o ¿Sera que las balas están muy caras para malgastarlas?, el robo es la motivación ya sean en casas, apartamentos, carros, motos o armas y termina con el asesinato.
Sabemos que los delincuentes actúan en grupos, desde dos miembros hasta grandes bandas delictivas, distribuidas generalmente en los barrios y hay otras, que hasta lo hacen desde las cárceles que están dirigidas por los denominados pranes y cuentan con armas de guerras, manejan el negocio de las drogas, los secuestros, los sicariatos, asaltos a unidades de transporte público y a carros particulares en donde desprende de sus pertenecías a sus ocupantes asesinándolos injustamente y usando hasta estas armas de guerra para cometer sus fechorías.
Todo este panorama permite afirmar que estamos ante un enemigo inmisericorde, inescrupuloso y cobarde, del cual no sabemos cuántos son, ni la cantidad de armas que poseen, no hay estadísticas al respecto que nos ayuden a definir una estrategia, lo que sí es cierto es que nos matan para conseguir sus fines.
La seguridad ciudadana es una responsabilidad del Estado, en consecuencia es el gobierno el encargado de garantizar EL DERECHO A LA VIDA; pero en la práctica esto no está ocurriendo. Cualquier sociedad organizada reclamaría que se solucionara este problema, pero la indolencia de los responsables y la pasividad de los familiares de las víctimas y de la ciudadanía en general, hacen que esta situación se continúe agravando y nos acostumbramos a ello.
Debemos introducirnos en la búsqueda de la solución al problema de la delincuencia en Venezuela, y me atrevo a plantear el siguiente enfoque; distinguir los delitos mayores: asesinatos, secuestros, sicariatos, narcotráfico y terrorismo; de los delitos menores: que son los demás delitos; y para cada uno, elaborar un plan de acción, por ser totalmente distintos, uno altamente agresivo y el otro se mantiene dentro de la normalidad, sin saberse y ni asegurar, cuando evolucionarán hacia los delitos mayores, la impunidad es el gran aliciente.
De igual manera debemos tener claro que no importa que tengamos miles de leyes o un sinfín de funcionarios policiales, si cada día tienen las manos más atadas para cumplir su función y si cada día estos funcionarios son menos profesionales que los anteriores, cuando obviamos en su proceso de selección y formación si estos futuros funcionarios policiales son delincuentes o no, entonces el día mañana podríamos estar «viviendo con el enemigo y no lo sabíamos».
Recordemos que la cantidad de leyes no nos van a ser un mejor país, sino leyes efectivas y que se cumplan a su cabalidad, debido que tanto la inobservancia o el incumplimiento de nuestras leyes acarrearían la derogación de las mismas.

José Gómez Pinto, escritor
Finalizo este articulo con un pensamiento clásico que siempre uso desde que lo escribí «Las instituciones jurisdiccionales de un país, deberán ser las bases sólidas del mismo, donde se consolide su desarrollo progresivo y paulatino en función de mejoras para su sociedad.»
ACN/JGP/redes
No deje de leer: Falsos funcionarios del Cicpc presos por extorsión(Opens in a new browser tab)
Opinión
Activos en el Activismo: El motor de la transición ciudadana en Venezuela
Por: Luis Junior Vivas
Valencia, junio de 2026
El activismo político no es una fuerza estática ni un simple registro de reclamos en papel; es el tejido vivo de la historia democrática. A lo largo de los siglos, los grandes giros de la humanidad —desde las sufragistas británicas hasta el movimiento por los derechos civiles de Martin Luther King— no nacieron en los despachos institucionales, sino en las calles, impulsados por ciudadanos comunes decididos a desafiar el statu quo.
En Venezuela, esta herencia es profunda. La identidad republicana del país se forjó bajo el fuego de un activismo civil y militar que rompió las cadenas coloniales, y se redefinió en el siglo XX con la Generación del 28, aquellos estudiantes que plantaron cara a la dictadura gomecista y sembraron las semillas de la era democrática. Hoy, esa necesidad de participación vuelve a ser el epicentro de la realidad nacional.
En el panorama contemporáneo, la figura de María Corina Machado ha redefinido el concepto de activismo en Venezuela. Su propuesta, enmarcada en un liberalismo popular y un férreo compromiso libertario, transformó la tradicional forma de hacer política en el país.
Machado ha demostrado que el activismo no se limita a las dinámicas de los partidos tradicionales; se trata de una lucha ética, de resistencia y de organización de base. Desafiando inhabilitaciones, bloqueos de carreteras y persecución, su presencia en cada rincón del territorio nacional y fuera de el ,despertó una fuerza ciudadana que parecía dormida, convirtiendo la causa de la libertad venezolana en un movimiento civil sin precedentes en la historia reciente de la región.
»Activos en el Activismo»: El eco que nace en Carabobo
Es precisamente en este contexto de movilización permanente donde nacen las ideas que guían la acción. Desde la Coordinación Regional de Activismo de Vente Carabobo, se acuñó una frase que hoy resuena como un mantra para miles de ciudadanos: «Activos en el Activismo».
Más que un eslogan de campaña, este término nació en tierras carabobeñas como un llamado a la acción consciente y permanente. Significa entender que la libertad no se espera pasivamente, sino que se construye a diario a través de la formación, la movilizació y la presencia en las comunidades. El estado Carabobo, históricamente vinculado a las gestas libertarias del país, vuelve a ponerse a la vanguardia conceptual de la resistencia civil con esta premisa.
El activismo venezolano se encuentra hoy en su encrucijada más crítica y determinante. En el marco de una compleja transición política, el objetivo inmediato está firmemente trazado: confluir y presionar por un proceso electoral presidencial con plenas garantías democráticas.
Los desafíos para quienes nos mantenemos «Activos en el Activismo» son monumentales:
Organización y defensa del voto: Estructurar y seguir fortaleciendo redes ciudadanas capaces de movilizar a millones de electores y cuidar cada sufragio en condiciones adversas en un inevitable proceso electoral que más temprano que tarde se realizará en nuestro país.
Vencer la censura: Convertir a cada ciudadano en un canal de información veraz ante el bloqueo de los medios de comunicación tradicionales, la persecusión y el amedrentamiento que aunque ha disminuido aún persiste por parte de las fuerzas del régimen.
Mantener la ruta pacífica y constitucional: Resistir las provocaciones que buscan desmovilizar a la población, manteniendo el foco en la vía electoral como el mecanismo legítimo para el cambio.
El camino hacia la transición presidencial no será sencillo, pero la historia demuestra que cuando una sociedad civil se organiza bajo un propósito claro, no hay estructura que pueda detenerla. El activismo en Venezuela ha dejado de ser una opción; hoy es el deber ciudadano que define el futuro de la República.
Abg. Luis Junior Vivas
Coordinador Regional de Activismo
Vente Carabobo
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