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Diálogo y diplomacia por la paz

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Diálogo y diplomacia por la Paz: Por Jesús Santander.- Visión y Opinión/Luego de la victoria electoral del Presidente Nicolás Maduro, el pasado 20 de Mayo, el panorama político internacional cambió, sobre todo en  lo que tiene que ver con las Relaciones Diplomáticas entre Venezuela y Estados Unidos y Venezuela y los países vecinos.

La Diplomacia juega un papel fundamental para establecer alianzas y acuerdos que permitan la cooperación de igual a igual en diferentes tópicos, principalmente en el tema económico.

Para nadie es un secreto que el Gobierno de los Estados Unidos de América mantiene un bloqueo criminal contra nuestra patria, promovido lamentablemente por factores internos de la política venezolana, los cuales, imposibilitados de lograr mayoría, por la misma esencia de la oposición; resumida, sin liderazgo y agenda, a los intereses de las grandes masas, buscan en los años del norte, imposibilitar al pueblo venezolano el acceso a medicinas, alimentos y otros bienes y servicios importados.

La política del bloqueo

La política del bloqueo, o la asfixia económica aplicada por el gobierno de los EUA, está llegando a su fin, las elecciones presidenciales del 20 de Mayo, demostraron que la mayoría del pueblo apoya al gobierno de Nicolás Maduro, que las tesis suministradas por los apátridas de Julio Borges, Luis Florido, Antonio Ledezma y otros,  son falsas.

La oposición no domina ni mueve más gente que el chavismo; es una fuerza mermada, sin plan de gobierno alterno, que se deshace en el tiempo, por eso la estruendosa derrota que le propinó Maduro el pasado 20 de mayo.

Los enemigos de Venezuela piden mayor bloqueo e intervención militar. Hay dos escenarios, el primero por Colombia, desmontado por un proceso electoral donde la derecha neogranadina dominante, ha quedado deslegitimada ante su pueblo y le impide a Juan Manuel Santos actuar.

El otro escenario es el bloqueo petrolero, eso le impediría al país el ingreso de divisas para comprar lo necesario en medicinas y alimentos. Los principales adversarios a este bloqueo, son las mismas refinerías norteamericanas que dijeron, “no es para tanto Mr. Trump, bájele dos”. La intermediación, además, de un grupo de parlamentarios de EUA, cuya relación lleva el grupo de Boston, liderado por el Presidente Nicolás Maduro, Rafael Lacava y Pedro Díaz Blum, estos dos últimos ya viajaron a los Estados Unidos.

Además han recibido a Senadores, el último de ellos Bob Corker, nada más y nada menos presidente de la Comisión de Política exterior del Senado. el grupo de Boston también fue el responsable de la entrega del detenido norteamericano Joshua Holt, al mismísimo presidente Donald Trump, eso le generó dolores sin precedentes a los enemigos de Venezuela, quienes hasta se molestaron con la liberación del mormón casado con una venezolana.

Es un hecho que a Venezuela la ven con otros ojos, hay un pueblo que respalda mayoritariamente al gobierno de Nicolás Maduro. A sus enemigos se les hará cuesta arriba seguir bloqueando, y menos aún pretender intervenir militarmente a nuestro país. Después del 20 de Mayo la realidad es otra, la oposición debe dedicarse a recuperar la credibilidad de un pueblo que creyó en ellos y al cual defraudaron.

De todo un poco

.- Miguel Cocchiola exige a los abstencionistas de Carabobo que digan cuál es la ruta: En tono de cría, el ex alcalde de Valencia y dirigente de la MUD, Miguel Cocchiola le exigió a los dirigentes que llamaron a la abstención el pasado 20 de Mayo, a darle la cara al país y a presentar la nueva ruta de acción, cosa que no han hecho y estoy seguro no harán, manifestó Cocchiola en una reflexión que compartió a través de los grupos al cual pertenece, yo pregunto, ¿será que Cocchiola tendrá razón?

.- Lacava se metió en el corazón de los universitarios: Ante la Ignominia y el abandono en que las autoridades de la UC dejaron a sus estudiantes, trabajadores y obreros, el gobernador de Carabobo fue llamado a suplir esta  falta de liderazgo y compromiso de las autoridades vitalicias. Es por eso que, pese al cierre técnico de la UC, los estudiantes que quieren estudiar, pasaron por encima de Jessy Divo, Villarroel y Pablo Aure y consiguieron el apoyo de Rafael Lacava,  por ejemplo, para colocarle electricidad a la facultad de Bioanalisis, llevar seguridad a todo el Campus Bárbula, limpiar y desmalezar la ignominia de las autoridades. Por cierto, profesora Divo, ¿dónde están los recursos que maneja la Universidad?

Visión y Opinión por Unión Radio 105.3FM, moderador Jesús Santander, de lunes a viernes, de 8.30 a 10pm

Jesús Santander – jesusalbertosantander@gmail.com – jesusantanderL

No deje de leer: Maduro: Unión Europea está parcializada sobre la realidad del país

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Entre la impunidad y el odio

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Entre la impunidad y el odio la absurda muerte de Nelson Martínez: Por Rafael Ramírez.- El pasado 12 de diciembre murió Nelson Martínez, trabajador de PDVSA, compañero de luchas durante diez años, ex mnistro de Petróleo, presidente de PDVSA y de Citgo. Su deceso ocurrió mientras estaba en cautiverio, retenido desde hacía un año por el gobierno, secuestrado sin que se supiera de qué delito se le acusaba. Su partida es un hecho triste y que lamentamos profundamente.

Lo primero que quiero es expresar mis más sentidas condolencias a su esposa, hijas, hijo y a todos sus amigos y seres queridos por tan irreparable e injusta pérdida.

Aunque la muerte de un ser humano siempre es lamentable, en esta ocasión se trata, además, de un hecho injusto, producto de la crueldad y ensañamiento con que actuaron sus captores.

Desde el mismo momento de su detención, rodeada de un operativo policial desmedido hecho para las cámaras de la televisora del Estado, expuesto al escarnio público, por el fiscal general que juzgó y condenó a Nelson sin siquiera presumir su inocencia, ni tener un mínimo de consideración o equilibrio en su actuación.

A partir de allí, vino el linchamiento en los medios y redes sociales que controla el gobierno, donde se vilipendió su nombre y reputación. Convirtieron así a, Nelson en uno de los “trofeos” más preciados de Maduro y su fiscal, cuya vendetta irracional de ambos en contra de PDVSA, tiene más de 100 trabajadores secuestrados en las prisiones del gobierno sin derecho a la defensa y con sus derechos constitucionales conculcados al permanecer recluidos en una situación de aislamiento y maltrato que nadie merece. Otros muchos hemos sido perseguidos con saña, cuya consecuencia ha sido la destrucción de la empresa.

Conocí a Nelson Martínez hace un poco más de 16 años cuando, como miembro de la Junta Directiva de PDVSA presidida por el profesor Gastón Parra, nos reuníamos clandestinamente en el hotel El Conde, junto con otros trabajadores patriotas, para planificar acciones en defensa de la industria ante el desconocimiento de dicha Junta Directiva nombrada por el gobierno bolivariano por la “meritocracia” petrolera. Era 2002, año de intolerancia y violencia, del Golpe de Estado y del Sabotaje Petrolero.

Cuando comenzó el Sabotaje Petrolero en diciembre de 2002, y ya nosotros iniciábamos la contra ofensiva ordenada por el presidente Chávez, Nelson fue uno de los pocos que estaba allí, con nosotros, dispuesto a asumir la posición que le correspondiera para derrotar este artero ataque contra la patria.

Eran momentos de grandeza y heroísmo, donde cada uno se movilizaba, junto con los trabajadores y el pueblo, para defender el frente que le correspondiera sorteando la violencia, la intimidación y el accionar de los saboteadores para llevar dirección, conocimiento y acompañar a los trabajadores y al pueblo que, finalmente, derrotaron a la autoproclamada y soberbia “meritocracia” petrolera para, de esa manera, crear la Nueva PDVSA y poner el petróleo al servicio del pueblo.

Siempre lo conocí como un hombre de origen humilde, con una sólida formación técnica y credenciales académicas, que lo convertían en un profesional con densidad, una amplia experiencia y capacidad de trabajo. Así eran nuestros gerentes patriotas, hombres de conocimiento técnico y firmes principios éticos-políticos.

Establecimos una buena amistad desarrollada en el trabajo en conjunto, basada en el compañerismo y respeto, la solidaridad y el profundo sentimiento patrio que nos movilizaba. A pesar de todos sus grados y títulos, era un hombre de trato humano, sencillo, quien, con facilidad natural, era capaz de tomar decisiones complejas e interactuar con nuestros trabajadores y el pueblo sin prepotencia ni maltratos de ningún tipo.

Ocupó en esos momentos de consolidación de la Nueva PDVSA importantes posiciones de dirección de la empresa en el oriente del país, presidió nuestra filial PDVSA Gas, lo postulé y fue nombrado por el presidente Chávez miembro de la Junta Directiva de PDVSA, ocupó diversos cargos de dirección de la empresa y en el exterior, responsable de PDVSA América, con sede en Argentina, hasta que lo nombramos presidente de CITGO.

Teníamos una buena amistad y suficiente confianza para abordar cualquier tema, pudimos actuar de manera precisa. Cuando conocimos de sus problemas cardíacos, lo apoyamos solidariamente para realizar su operación del corazón, una intervención compleja, de la que quedó muy bien y con la cual podría haber sobrevivido muchos más años, siempre que tuviese los cuidados y medicamentos correspondientes, como es normal en esa situación. Era un hombre joven.

Luego de la muerte del Comandante Chávez, Maduro inició las maniobras para cambiar la conducción de PDVSA con el objetivo de tenerla bajo su control, con otro equipo, otra orientación. Me enteré de estas maniobras por el mismo Nelson, quien me llamó para informarme que desde la Dirección del Despacho de Maduro lo llamaban a CITGO para que viniera a reunirse a Miraflores, por supuesto a mis espaldas.

Me dí cuenta que el madurismo conspiraba contra mi posición como presidente de PDVSA, cosa que me parecía insólita e irresponsable, no sólo porque el presidente Chávez no se había planteado para nada asignarme un destino diferente, como lo dijo a viva voz, tres veces durante su campaña electoral, sino porque era evidente que, desde el mismo 2013, el país enfrentaba un proceso de desestabilización política, pero, a la vez, había advertido que nuestra economía entraba en un período de inestabilidad, básicamente por la desaparición física del presidente Chávez. De manera que era necesario decidir un conjunto de medidas económicas que era impostergable asumir y un mercado petrolero marcado a la baja de los precios.

El mismo día de su primer mensaje al país, horas antes de su alocución, tuve una reunión con Maduro en su residencia, donde me manifestó su intención de “refrescar PDVSA”, es decir, que le entregara la conducción de la empresa y del Ministerio.

Era una meta que tenía fija hacía tiempo, eran sus planes de controlar todos los espacios del gobierno y del Estado. Yo le dije que no lo aceptaba. Le recordé que esa era la agenda del candidato de la oposición y le advertí sobre los severos problemas económicos que ya se comenzaban a manifestar. Le insistí en que la estabilidad de PDVSA era clave para salir de la coyuntura.

Ya avanzada la conversación, me confiesa que había pensado en Nelson para presidente de PDVSA y en Asdrúbal Chávez como ministro de Petróleo. Recuerdo que le dije “vas a matar a Nelson”, aunque tenía todos los créditos técnicos y gerenciales para dirigir la empresa, se necesitaba además un peso político específico y una intensa actividad, muy exigente, que acabaría con la salud de cualquiera.

Yo sabía que era cuestión de tiempo que Maduro materializara su decisión, por lo cual lo comuniqué a los miembros de la Junta Directiva para que estuviesen preparados. Se desató una campaña muy fuerte en mi contra, donde los factores del madurismo y sus agentes económicos hicieron guerra sucia y de rumores en las redes y, valiéndose de palangristas, trataban de dividirnos, lo cual lograron finalmente. Nos distanciaron.

Cuando se produce el llamado “sacudón”, invento de Maduro para intervenir PDVSA, se designa a Eulogio Del Pino como presidente y a Asdrúbal Chávez como ministro. Era evidente que Nelson no contaba con el apoyo de los otros factores políticos del madurismo.

Cuando ya estaba en Nueva York como embajador ante la ONU, tuvimos la oportunidad de reunirme con Nelsonen mi despacho. Fue una conversación sincera, entre amigos, aclaramos nuestras diferencias, desentrañamos juntos toda la trama de manipulaciones y , mentiras, y las presiones que hizo el madurismo para utilizar a Nelson como cabeza de una conspiración que él nunca tuvo en sus intenciones, ni en su mente, sino en la de Maduro. Éste, después, ni siquiera lo promovió como presidente de la empresa.

A partir de allí, Nelson y yo restablecimos nuestros contactos y siempre conté con su apoyo. De hecho, era el único que me apoyaba. Cuando lo nombraron ministro de Petróleo, tuvimos una larga conversación telefónica donde, además de felicitarlo y ponerme a su orden, le daba datos importantes de los problemas de la empresa, los problemas de producción, los retos en la OPEP. Teníamos un número para conversar hasta que lo hicieron preso.

Cuando nombraron al General Quevedo como ministro y presidente de PDVSA, era claro para mí que finalmente se había impuesto un poderoso grupo de poder y que, tanto Nelson como Eulogio, estaban en inminente peligro de sufrir una agresión.

Obviamente Maduro, después de interferir e intervenir todos los procesos de PDVSA, colocar sus piezas políticas en puestos claves, nombrar sucesivas Juntas Directivas compuestas por factores del madurismo, sin formación ni preparación alguna, con el colapso de la empresa, tendría que buscar unos “chivos expiatorios” a quienes culpar de su propia incompetencia, a quienes responsabilizar por su propio fracaso en la conducción de PDVSA.

Estos chivos expiatorios serían Nelson y Eulogio. Los enemigos perfectos, sin apoyo político de ningún tipo, hombres de trabajo, técnicos que nunca supieron cómo moverse en ese “nido de alacranes” del madurismo, de la política con “p” minúscula.

Maduro ordenó ambos arrestos y que los cuerpos de inteligencia actuaran de manera desproporcionada; ordenó que las detenciones injustas se transmitieran por televisión para que Nelson y Eulogio aparecieran esposados y expuestos, y el locutor oficial ya tenía un libreto de linchamiento.

Maduro ordenó al Fiscal que hiciese sus infelices declaraciones, en su despliegue teatral y patético de siempre. Maduro necesitaba verter su odio contra ellos y lo hizo con saña. Ningunos de los actores involucrados en ese día de la vergüenza actuaría así por su cuenta.

Maduro utiliza el argumento de la lucha contra la corrupción, enloda y vilipendia el nombre y reputación de sus trabajadores, sin mostrar una sola prueba. Nelson murió sin saber de qué se le acusaba, no hubo juicio, no hubo derecho a la defensa, nunca se le dió la oportunidad de aclarar nada. De manera absolutamente arbitraria e ilegal, , Maduro actúa como un dictador al que aplauden sólo sus cómplices.

Como siempre, nadie del gobierno ni del PSUV dijo nada. Nadie levantó la mano, nadie intercedió. Sólo murmuran, todos actuaron cobardemente, incluyendo los trabajadores petroleros, desmovilizados, aterrorizados ante las imágenes.

Para mí fue muy triste ver a estos dos compañeros, héroes de la derrota del Sabotaje Petrolero, humillados y vilipendiados de esa manera, y recordar que se los había dicho tantas veces: la saña de Maduro no es sólo en mi contra, es en contra de todos ustedes, en contra de los trabajadores de PDVSA: él necesita barrer al chavismo de la empresa, aterrorizarla, para luego hacer con ella lo que le dé la gana. Ellos tienen una visión distinta a la nuestra, con Maduro en el poder, no puede existir la PDVSA de Chávez, la del pueblo.

Tal vez el error de ambos compañeros fue aceptar responsabilidades de organizaciones que no controlaban, sino que controla directamente Maduro o cualquiera de su entorno; incluso, que controlan los grupos económicos que se han favorecido con la entrega, la rebatiña que hay en PDVSA.

Siempre nuestros trabajadores son manipulados con el llamado a la debida “lealtad” al gobierno. Ésto es así, en la medida que el gobierno sea leal al Pueblo y a los objetivos del Plan de la Patria. Esta crisis es una lección para todos: a este gobierno no le interesa para nada la suerte de PDVSA, sus trabajadores, ni los más sagrados intereses de la Patria. El Plan de ellos es entregar el petróleo y, para hacerlo, necesitan destruir a PDVSA.

 

El ensañamiento contra Nelson fue brutal, cruel. Ocurre exactamente lo mismo contra el resto de trabajadores de PDVSA. Sufren maltratos, aislamiento, se violan sus derechos constitucionales, no les importa que mueran en cautiverio, no son capaces de obtener ningún beneficio procesal, así tengan enfermedades crónicas o críticas, así intenten suicidarse, son secuestrados políticos, presos políticos Chavistas, acusados de corrupción, porque el madurismo no puede admitir que existe un chavismo chavista que le hace frente, que no está dispuesto a cumplir su programa de entrega. Maduro usa el argumento de la corrupción, así como usa otros, como la conspiración, guerra económica o invasión, porque jamás va a reconocer que ha fracasado, porque también PDVSA le quedó grande.

A Nelson lo dejaron morir en cautiverio. Lo mataron: sabiendo que era un hombre con una condición cardíaca compleja, tal y como lo alertaron sus familiares y abogados una y otra vez a la Fiscalía, no “le dio la gana” a Maduro darle casa por cárcel, como ha hecho con decenas de opositores en sus negociaciones políticas.

A Nelson lo MATARON porque una vez que se infectó su dispositivo cardíaco y le colapsaron sus órganos vitales, fue sólo entonces que lo trasladaron al Hospital Militar. No le suministraron antibióticos, ni permitieron que sus médicos lo vieran, a pesar de los ruegos de la familia, ni le completaron las sesiones dediálisis. Cuando entró en coma, los familiares pidieron llevarlo a casa a que muriera allí y no quisieron. Actuaron inhumanamente, cruelmente.

Una vez que Nelson falleció, vino el silencio de la impunidad. El fiscal, en un acto de cinismo, emitió un comunicado afirmando que Nelson recibió todas las atenciones debidas. Mentirosos. El fiscal, si le quedase algo de vergüenza debería renunciar.

Con Nelson ya son cinco prisioneros políticos que mueren bajo custodia del gobierno que,de acuerdo a la Constitución, es responsable de sus vidas e integridad física. Pero también murieron más de 67 presos comunes quemados vivos; volaron con un cohete a un grupo de hombres rendidos; lanzaron desde el piso 10 del Sebin a un prisionero, verdad que fiscal niega y hasta amenaza a quien contradiga su tesis del suicidio. No sólo debe renunciar sino que es responsable, igual que Maduro, de estas muertes y ensañamientos, de estas violaciones gravísimas de los derechos humanos.

Los defensores de los derechos humanos guardan silencio cuando se trata de presos o muertos del chavismo. Es como si no existieran los más de 100 trabajadores petroleros secuestrados por el gobierno, o los oficiales militares en prisión, o los políticos chavistas disidentes de Maduro en prisión. Así es la intolerancia y sectarismo de la oposición, no les importan. Pero al PSUV tampoco, ni a los dirigentes del gobierno, ni a las otrora voces valientes en contra de la violación de los derechos humanos. No entienden que su silencio, su miedo a decir nada, abre las puertas de la impunidad; permite y estimula que se sigan violando los derechos humanos de esta forma.

Yo lamento profundamente el dolor de los familiares y seres queridos de Nelson. Mi respeto y solidaridad a todos. Si estuviese en Venezuela, hubiese corrido su misma suerte como secuestrado político de este gobierno igual que tantos compañeros. Por eso, debo mantener mi voz en alto, denunciar este crimen, es mi deber hacerlo, por él, por nuestra amistad, su trayectoria, sus aportes a este difícil proceso de construir una sociedad más justa. Y también lo hago por todos los que están secuestrados, sus familias, sus vidas. Quien no se indigne ante este crimen y esta terrible injusticia cometida contra Nelson, entonces debe revisarse el alma. Paz a sus restos.

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