Economía
Plan piloto de pago electrónico de Clap arrancará en Aragua, Cojedes y Distrito Capital
En pocas semanas comenzará en los estados Aragua, Cojedes y el Distrito Capital el plan piloto de pago electrónico de bolsas y cajas de alimentos a través del sistema del Carnet de la Patria, informó este viernes el ministro para la Agricultura Urbana y jefe nacional de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap), Freddy Bernal.
«Todo los mecanismos de distribución y control a través de los Clap y todos lo mecanismos de pago serán ahora a través del Carnet de la Patria. Hemos lanzado el pago electrónico. Vamos a comenzar un plan piloto en Cojedes, Aragua y la parroquia Sucre en Distrito Capital para que todo comience con el pago electrónico y eliminar manejo de efectivo», destacó Bernal, durante una sesión especial con motivo de la celebración del 97 aniversario de la Aviación Militar Bolivariana (AMB) y 25 años de la rebelión militar de 1992.
Bernal indicó que con esta nueva modalidad de pago mejorará el sistema popular de distribución de los 32.000 Clap conformados en el país.
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También destacó el arribo al país de más de un millón y medio de cajas Clap, las cuales, sumadas a las bolsas que se elaboran en la red de Mercados de Alimentos (Mercal) y las gobernaciones, permitirán cumplir la meta de atención a 6 millones de familias.
En todo el país, además, se realizan las Ferias del Campo Soberano. «Allí el pueblo de Venezuela puede tener los insumos para la hallaca a precios protegidos, algunos precios hasta un 80 %, ejemplo la carne de res, pollo y pernil se expenderán a 10.000 bolívares, cuando el pernil en el mercado especulativo tiene un precio de 160.000 bolívares».
El kilo de cebolla se venderá en 6.000; el pimentón, en 7.000; y el cartón de huevos en 18.000. «Aunque no producimos alcaparras ni aceitunas, pero es parte de la tradición, también se importó un buen lote de este producto que comenzará a entregarse después del 15 de diciembre», agregó Bernal.
Aseguró que a pesar de la guerra económica y una derecha apátrida «el pueblo de Venezuela puede contar que habrá navidades felices, habrá hallacas con alcaparra, habrá organización y juguetes con los Clap».
«Hay un ataque contra la moneda y siguen los mecanismos de contrabando hacia a República de Colombia. Es una guerra, es un desabastecimiento programado, inflación inducida, ataque a la moneda y contrabando, es cerco de nuestras cuentas en el extranjero, es un ataque programado; a pesar eso, no nos van a derrotar», enfatizó.
AVN
Economía
Terremotos cambian el panorama económico de Venezuela: entre inflación y estancamiento
Terremotos cambian panorama económico de Venezuela. El doble terremoto que sacudió el norte del país el pasado 24 de junio alteró las expectativas económicas que el país tenía para el cierre de 2026.
Antes de la emergencia, los pronósticos apuntaban a un año de mayor dinamismo, impulsado por el aumento de la producción petrolera, una mayor apertura de los mercados internacionales y la flexibilización parcial de algunas sanciones estadounidenses.
Pero el escenario cambió. Para Daniel Lahoud, economista e investigador del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (IIES) de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), la economía venezolana podría enfrentar ahora un período de estancamiento como consecuencia del esfuerzo financiero que exigirá la reconstrucción de las zonas afectadas.
“Probablemente en el año haya, en el mejor de los casos, un crecimiento cero del Producto Interno Bruto. Y en el peor, una caída que pudiera ser del dos o tres por ciento”, señala.
Terremotos cambian panorama económico de Venezuela: Del crecimiento esperado al desafío de reconstruir
Las estimaciones sobre el impacto económico de los terremotos varían considerablemente.
La Oficina de Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR) calculó que los daños podrían alcanzar los US$37.000 millones, una cifra equivalente a cerca de un tercio del Producto Interno Bruto venezolano.
El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), por su parte, ubicó las pérdidas económicas en alrededor de US$6.700 millones, entre 6% y 7% del PIB.
Lahoud considera que esos cálculos podrían estar sobredimensionados y estima que el costo real de la reconstrucción estaría más cerca de los US$4.000 millones.
“La cifra que estima la ONU luce exagerada. Un cálculo más honesto estaría por ese orden, que sería lo que el gobierno necesitaría para reconstruir las localidades afectadas”, afirma.
A su juicio, aunque el estado La Guaira fue una de las regiones más golpeadas, su peso económico no justificaría una pérdida equivalente a varios puntos del PIB nacional.
El petróleo evita un golpe mayor
Uno de los elementos que podría limitar el impacto económico del desastre es que la infraestructura petrolera no sufrió daños estructurales significativos.
La industria petrolera continúa siendo el principal motor de generación de ingresos externos para Venezuela y, según datos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), la producción venezolana cerró junio en alrededor de 1,07 millones de barriles diarios, sin cambios importantes frente al mes anterior.
Para Lahoud, esta situación permite que el país mantenga una fuente de ingresos mientras enfrenta la reconstrucción.
Sin embargo, advierte que el problema estará en la distribución de esos recursos: cuánto dinero podrá dirigirse a reparar viviendas, infraestructura y servicios sin afectar otros sectores de la economía.
La reconstrucción como oportunidad económica
Aunque el terremoto representa un golpe inmediato, el economista considera que la reconstrucción podría convertirse también en un factor de dinamización económica si se gestiona adecuadamente.
La reparación de viviendas, infraestructura pública y edificios privados podría impulsar sectores como construcción, materiales y servicios asociados.
Solo en La Guaira, una de las entidades más afectadas, al menos 158 edificios resultaron destruidos o severamente afectados. Según estimaciones de Anova Policy Research, sustituir o reconstruir esas estructuras podría requerir alrededor de US$2.370 millones.
Para Lahoud, la magnitud del desafío obliga a replantear el papel del Estado y abrir mayor espacio al sector privado.
“La mejor medida sería dejar la recuperación en manos de la empresa privada, para evitar que el gasto público siga aumentando”, sostiene.
El dilema del financiamiento
El economista considera que Venezuela necesitará recurrir a financiamiento internacional para afrontar la emergencia, aunque reconoce que la situación de la deuda externa limita esa posibilidad.
Actualmente, el país permanece en mora con buena parte de sus acreedores, lo que dificulta el acceso tradicional a los mercados financieros.
Lahoud estima que la deuda externa venezolana ronda los US$170.000 millones, incluyendo bonos, deuda flotante, compromisos con organismos multilaterales y otros pasivos.
Por ello, considera que cualquier plan de reconstrucción deberá ir acompañado de una estrategia para reorganizar las obligaciones financieras del país.
“La deuda no puede ser el primer problema que se atienda. Antes están los servicios públicos, la reconstrucción y la definición de una política económica”, concluye.
ACN/MAS/Finanzas Digital/El Ucabista
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