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Nueva técnica para detectar ondas gravitacionales

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Nueva técnica para detectar ondas gravitacionales
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Han pasado unos pocos años, desde que los astrónomos hicieron la primera detección innovadora de ondas gravitacionales; que son las ondas en el espacio-tiempo que se propagan hacia afuera desde eventos cósmicos especialmente violentos, como la fusión de los agujeros negros.

Desde entonces, se han confirmado un total de seis eventos de ondas gravitacionales. Pero a pesar de la novedad de este nuevo método para investigar el universo; algunos astrónomos ya se están poniendo inquietos.

Específicamente, dos investigadores se han alejado de la detección de eventos de ondas gravitacionales individuales; y ahora se están enfocando en el panorama general.

En un artículo publicado en la revista Physical Review X; los investigadores describen una técnica nueva y altamente sensible para detectar el leve zumbido, de los más de 100.000 eventos de ondas gravitacionales que se cree que ocurren en el universo cada año.

ondas en el espacio-tiempo que se propagan hacia afuera desde eventos cósmicos especialmente violentos, como la fusión de los agujeros negros.

Las ondas gravitacionales, son ondulaciones en el espacio-tiempo que se propagan hacia afuera desde eventos cósmicos especialmente violentos, como por ejemplo la fusión de los agujeros negros. Infografía: fuentes.

Una nueva técnica

Aunque la nueva técnica, no les permitirá concentrarse en eventos de ondas gravitacionales individuales (como LIGO y Virgo); les dará la información que necesitan para restringir la distribución y la tasa de fusión de los agujeros negros en todo el universo.

Según el documento, «Aproximadamente cada 2-10 minutos; un par de agujeros negros de masa estelar se fusionan en algún lugar del Universo”. «Una pequeña fracción de estas fusiones se detectan como eventos de ondas gravitacionales; que pueden resolverse individualmente por detectores avanzados como LIGO y Virgo».

Sin embargo, el resto de las ondas se mezclan; creando un leve zumbido cósmico denominado fondo de ondas gravitacionales .

«La medición del fondo de ondas gravitacionales nos permitirá estudiar poblaciones de agujeros negros a grandes distancias», dijo el coautor Eric Thrane; astrofísico del Centro ARC de Excelencia para el Descubrimiento de Ondas Gravitacionales (OzGrav) y la Universidad de Monash, en una nota de prensa.

«Algún día, la técnica puede permitirnos ver las ondas gravitacionales del Big Bang, escondidas detrás de las ondas gravitacionales de los agujeros negros y las estrellas de neutrones»; aseveró.

Se requiere poder informático

El nuevo método, es para detectar el zumbido largamente buscado de innumerables ondas gravitacionales; el cual depende de la selección de datos ruidosos y la detección de señales provenientes de agujeros negros previamente ocultos.

Pero para hacer esto, los investigadores necesitan una supercomputadora extremadamente poderosa. Afortunadamente; eso es exactamente lo que tienen en la forma de la nueva supercomputadora de 4 millones de USD$ conocida como OzStar.

Según una declaración de Matthew Bailes, director de OzGrav, «en un segundo; la máquina puede realizar 10.000 cálculos por cada una de las 100 mil millones de estrellas en nuestra propia galaxia».

Aunque la técnica aún debe probarse con datos reales, el coautor Rory Smith; un astrónomo de OzGrav y Monash University, confía en que el método hará una verdadera detección.

Según Smith, los recientes avances en el análisis de datos a alta velocidad permitirán a los astrónomos detectar finalmente «lo que la gente había pasado décadas buscando»; el zumbido débil pero persistente del fondo de ondas gravitacionales.

ACN/Astronomy.com (traducción contextual)

No dejes de leer: ¿La materia oscura puede formar planetas y estrellas?

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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad

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En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras. 

Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar. 

Qué hace inolvidable un final de sprint

Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.

Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:

  • Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
  • Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
  • Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
  • Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
  • Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
  • Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.

Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.

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