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Conoces que es la Dispareunia
Las caricias, besos y palabras es lo mejor en las relaciones sexuales, pero ¿qué ocurre cuando a pesar del todo lo mencionado, las relaciones sexuales se vuelve doloroso hasta desvanecerse esas ganas de tener un inolvidable encuentro con tu pareja?
Pues, se llama Dispareunia, ese es el nombre del trastorno asociado a las relaciones sexuales dolorosas para la mujer; que las afecta causando que se reduzca su deseo sexual e incluso tengan temor de tener intimidad.
De este modo, se estima que en torno al 60% de las mujeres manifiestan algún tipo de disfunción sexual.
Entre las mujeres, las disfunciones más frecuentes suelen ser la falta de deseo, los problemas excitatorios y la anorgasmia, y la falta de interés por el sexo.
Por lo tanto, pueden ser varios los factores, desde el nerviosismo que provoca que los músculos se tensen hasta la falta de una estimulación previa que tiene como consecuencia una ausencia de lubricación. Sin embargo, en algunos casos se trata de la dispareunia, un trastorno ginecológico que se manifiesta a través de una leve irritación o un profundo dolor vaginal.
Estas son las principales características y síntomas de la dispareunia:
La mujer experimenta dolor, ardor, molestia o escozor, al comienzo, durante o al finalizar la relación.
Presenta dificultades persistentes en la penetración vaginal durante las relaciones.
Muestra un intenso temor a sentir dolor antes, durante o como resultado de la penetración, por lo que tiende a evitar las relaciones.
Causas de la dispareunia
Algunas de las causas físicas más comunes que originan la dispareunia están relacionadas con algunas otras condiciones ginecológicas que originan dolor durante el coito como la endometriosis y la enfermedad pélvica inflamatoria.
Por otro lado, la presencia de infecciones urinarias o vaginales, así como el uso de jabón para la limpieza vaginal; o el contacto con agentes espermicidas como los que contienen los condones también pueden ser causantes de dispareunia.
En cuanto al aspecto psicológico la falta de excitación durante el acto sexual sobre todo cuando ésta se realiza sin que haya habido ningún tipo de estimulación previa, puede provocar dolor debido a la falta de lubricación vaginal.
Además, tener una percepción negativa del sexo o haber vivido experiencias de abuso o violencia sexual; también influyen en que resulte complicado experimentar excitación.
Sufres de dispareunia
El primer paso es determinar si el diagnóstico de dispareunia es el adecuado para lo que estás experimentando. La dispareunia se caracteriza por sentir desde irritación vaginal hasta un profundo dolor.
Es importante destacar que el malestar puede sentirse antes, durante o después del acto sexual y debe ser de carácter crónico, es decir, que no se presenta a veces sino que ocurre cada vez que se realiza el coito vaginal.
Por eso es necesario asistir a consulta ginecológica para definir si se trata de un problema de orden físico. Si no es así entonces puedes buscar orientación psicológica para profundizar en los traumas o asuntos emocionales que pueden ser el origen de la dispareunia.
Recomendaciones
Algunas recomendaciones que puedes tener en cuenta durante un encuentro sexual para evitar cualquier malestar o dolor son las siguientes:
Primero, asegúrate de haber alcanzado la excitación antes del coito vaginal. Para eso es necesario que te estimules o seas estimulada por tu pareja hasta que sientas que comienzas a lubricar vaginalmente.
Segundo, elige posiciones sexuales que resulten más adecuadas para ti, como aquellas en las que eres tú quien controlas.
Tercero, usa lubricantes, ya que ayudarán a que la penetración se realice más fácilmente.
or último, la práctica de los ejercicios Kegel también puede ayudarte porque aprender a contraer y dilatar los músculos pélvicos te permitirá tener un mayor control de movimiento durante el acto sexual.
No dejes de leer: Todas las modalidades de la atracción sexual
ACN/ Wapa
Hombre & Mujer
Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad
En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras.
Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar.
Qué hace inolvidable un final de sprint
Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.
Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:
- Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
- Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
- Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
- Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
- Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
- Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.
Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.
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