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Beso tántrico, una fuente de mucho placer

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Beso tántrico - ACN
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Los besos son una parte fundamental de la relación de pareja porque con ellos expresas tu amor, cariño y pasión a tu compañero.

Sin embargo, combinar este beso con el tantra, obtendrás una serie de beneficios anexos que mejorarán tus encuentros sexuales y que posiblemente desconocías.


Pero te preguntarás, ¿qué es el tantra?

Esta es una técnica que te ayuda a equilibrar la energía de tu cuerpo para que domines tus emociones y sensaciones a fin de tener una mayor calidad de vida, sobre todo en el aspecto sexual, donde las posturas y caricias resultan esenciales.

De acuerdo con información publicada por el portal especializado en temas sexuales Tu Guía Sexual, los besos son esenciales en los compromisos de pareja, ya que a través de este tipo de gestos se expresa el amor, cariño y pasión hacia tu pareja.

De este modo, el beso tántrico resulta aún más especial, ya que éste involucra algunos de nuestros sentidos como el gusto, tacto, olfato, emociones y hasta energía. Por eso, la clave es tener paciencia y saber sincronizar tu respiración con la de tu pareja para disfrutar de forma plena esta forma de placer.

Descubre el placer de un beso tántrico

El contacto con los labios es el inicio de un encuentro sexual, es decir, es una de las primeras estimulaciones eróticas, ya que provoca desde una erección hasta la secreción de fluidos en la mujer.

Aunque cada quien tiene su técnica, puedes seguir estos pasos para perfeccionarla:

Primer acercamiento: Acércate lentamente con los labios cerrados y haz el primer contacto con los de tu pareja.

Relaja los labios: Libera el estrés de los labios sin llegar a la flacidez, mientras acaricias la cara, hombro o espalda de tu pareja.

Respiración: Controla la inhalación y exhalación del aire, para que en el momento clímax del beso ambos estén sincronizados.

Relájate: Déjate llevar por el momento. Recorre con suavidad los labios; alterna la presión. Introduce lentamente la lengua y acaricia la de tu compañero con una suave succión.

No olviden compartir sus gustos, sensaciones y emociones que experimentan al momento de besar, con ello gozarán cada vez más el contacto físico de sus labios y mejorarán sus encuentro íntimos.

ACN/ Mujer de Hoy

No dejes de leer: ¡Placer! Descubre las ocho claves para tener un sexo de calidad

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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad

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patinaje de velocidad
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En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras. 

Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar. 

Qué hace inolvidable un final de sprint

Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.

Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:

  • Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
  • Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
  • Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
  • Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
  • Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
  • Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.

Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.

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