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Triángulo del verano: Esta noche la bella conjunción de Marte, Venus y la Luna

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Triángulo de verano - ACN
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Esta semana el cielo nocturno nos regalará el «triángulo del verano», una conjunción de dos planetas, Marte y Venus, con la Luna creciente.

La noche de este 12 de julio se observó la conjunción del planeta rojo y Venus, acompañados de una luna creciente a poca distancia. Este bello espectáculo, se repetirá esta noche.

Para observar esta conjunción planetaria hay que mirar hacia el oeste tras la puesta de sol.


“Los días 12 y 13, cuando los dos planetas estén separados tan solo medio grado. El día 12, la Luna creciente los acompañará a poca distancia. Búscalos cerca del horizonte hacia el oeste”, informan desde el Real Observatorio Astronómico de Madrid, que forma parte del Instituto Geográfico Nacional.

¿Por qué se produce el ‘beso’ de Venus y Marte?

Esta conjunción se produce por el movimiento de los planetas respecto al Sol. Debido a que la latitud celeste puede ser diferente, los astros se aproximan mucho, pero no coinciden, dando la impresión de que «uno por encima del otro».

En esta ocasión, Marte aparecerá sólo medio grado por debajo de Venus. Su «unión», realmente, es una cuestión de perspectiva, ya que Venus adelanta a Marte en su órbita visto desde la Tierra.

Venus, conocido como el lucero de la tarde, es el objeto brillante que asoma al en el atardecer. “Es un objeto que brilla con mucha intensidad porque está cercano al Sol y lo vemos muy cerca del lugar donde ha caído el sol”, le dijo el experto al medio.

El punto rojo que se ve muy cercano a Venus es Marte. “Marte es rojizo y brilla menos que Venus, porque está más lejos”, detalla Fanti. Marte seguirá estando más bajo cada día, hasta perderse en el crepúsculo durante el mes de agosto.

Durante esta semana, al amanecer se irá despidiendo Mercurio, cada vez menos visible por su acercamiento al sol. La semana que viene, la madrugada del día 24, podremos disfrutar la luna llena que nos regalará el mes de julio.

ACN/ La Clarín

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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad

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patinaje de velocidad
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En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras. 

Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar. 

Qué hace inolvidable un final de sprint

Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.

Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:

  • Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
  • Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
  • Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
  • Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
  • Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
  • Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.

Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.

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