Salud y Fitness
Primera consulta ginecológica debe realizarse antes del inicio de la actividad sexual
Las mujeres deben asistir al menos a un control ginecológico antes de iniciar la actividad sexual, para prevenir afecciones en el aparato reproductor femenino e informarse adecuadamente sobre la menstruación y la anticoncepción.
Mientras que, luego de tener la primera relación sexual lo recomendable es que asistan anualmente a una consulta con el especialista.
El ginecólogo de la Clínica de Prevención del Cáncer (CPC) de la Sociedad Anticancerosa de Venezuela (SAV), doctor Gabriel Pérez, expresó que “aunque no existe una edad definida para comenzar el control ginecológico, la primera revisión se debe realizar
antes del inicio de la actividad sexual, para garantizar el bienestar de la mujer”.
Asimismo, los especialistas recomiendan que esta primera consulta se realice en la etapa de la adolescencia o después de que ocurra la menarquia (primera menstruación), aunque la paciente no presente ningún problema.
Explicó que durante dicha evaluación el médico informa apropiadamente sobre el proceso menstrual, el crecimiento mamario, las relaciones sexuales y los riesgos de su práctica temprana, la prevención de infecciones y/o enfermedades de transmisión sexual (ITS o
ETS, por sus siglas en inglés), la utilización de métodos anticonceptivos para evitar embarazos no deseados y la importancia de la vacunación contra el virus del papiloma humano (VPH), que debe realizarse entre los 9 y 14 años de edad, aunque puede indicarse
su uso hasta los 26 años siempre que la persona no haya iniciado la actividad sexual.
Alerta VPH
Recalcó que la relevancia de educar adecuadamente sobre el VPH, se debe a que esta ITS “es el principal factor de riesgo que puede comprometer la salud ginecológica y ocasionar cáncer de cuello uterino, aunque también puede generar lesiones malignas en la
vulva y la vagina”.
Además, considera que “es necesario alertar sobre el VPH y sus riesgos a temprana edad, puesto que cada vez más las mujeres empiezan su actividad sexual de forma precoz en la niñez y adolescencia, lo cual influye en el hecho de que el cáncer de cuello uterino se esté presentando en edades más tempranas».
«Existen casos de pacientes diagnosticadas con esta enfermedad a los 20 años, aunque, dicha afección está apareciendo principalmente entre los 35 y 44”, según cifras de la SAV.
Añadió que en la primera revisión ginecológica el especialista realiza el historial clínico de la paciente y para ello le consulta sobre la edad en la que ocurrió la menarquia
La duración de su menstruación y cómo es; el desarrollo puberal; si ha tenido relaciones sexuales; los antecedentes médicos; alergias a medicamentos; entre otros.
Igualmente, señaló el doctor Pérez que, tanto en la primera visita al ginecólogo como en las demás consultas a las que asistan niñas y adolescentes que no hayan tenido actividad sexual, se examinan la vulva, las mamas y se puede realizar un eco abdominopélvico
para descartar la presencia de anomalías y alteraciones, pero no se realiza un examen ginecológico interno ni un eco intravaginal.
Asimismo, comentó que “en la primera consulta se informa acerca de la frecuencia con la que se debe realizar el control ginecológico, y se aclara a la paciente que, una vez iniciadas las relaciones sexuales, es necesario tener una consulta anual” en esta especialidad
médica.
Destacó que cuando se comienza la actividad sexual, la pesquisa ginecológica indicada es una citología cervical realizada cada 3 años a partir de los 21 años, y una prueba citológica y un test de VPH cada 5 años o una citología sola cada 3 años, desde que se alcanzan los 30 años.
Dependiendo de los resultados se podría incluir una colposcopia y un eco intravaginal.
Aunque mencionó que la periodicidad de las pruebas varía de acuerdo a sus resultados y la evaluación del especialista.
Salud y Fitness
De lo sistémico a la cavidad bucal: bruxismo, problema de salud pública
De lo sistémico a la cavidad bucal. Cuando existe un desequilibrio en tu cuerpo y aún no lo sabes, este comienza a hablar primero antes de que aparezcan los síntomas de avance de tu enfermedad. Es como el enemigo silencioso, que habla sigilosamente.
Una de estas enfermedades desencadenantes es el bruxismo: el desequilibrio neuromusculodental que se ha convertido en un problema de salud pública y debe ser tratado de manera integral, de acuerdo a lo explicado por el cirujano bucal, Giovanny Girón, también profesor de la Universidad de Carabobo.
De lo sistémico a la cavidad bucal
El primer factor desencadenante del bruxismo, como epidemiología de salud pública, es el estrés; el síndrome de “burnout”, referido al cansancio laboral, de los trabajadores, estudiantes; luego vienen las enfermedades sistémicas por ejemplo pacientes pediátricos o adultos que cursan afecciones parasitarias; problemas en cavidad bucal, mal posición dentaria, ausencia de dientes, pacientes con trastornos del ciclo de hierro como anemia, mal captación de hierro, también propician descargas en la mordida o lo que se llama la “neurooclusión” muscular.
Todo esto conlleva a complicaciones en la articulación mandibular como desgaste o perforación del disco, contractura muscular, hipertrofia de los músculos de la cara, lo cual deriva en una asimetría facial producto del recrecimiento del músculo, dolor exagerado, síndrome miofacial doloroso, cervicalgia (dolor en la cervical) y si el bruxismo continúa se sigue modificando la posición y ligamentos de la mandíbula puede conllevar a que esos ligamentos se estiren y se rectifiquen.
Bruxismo, problema de salud pública
El bruxismo no siempre se puede prevenir por completo, ya que a menudo está relacionado con factores psicológicos y fisiológicos subyacentes. Sin embargo, se puede prevenir su daño dental y reducir su frecuencia mediante el control de hábitos y del estrés.
Se puede mitigar y prevenir sus efectos a través de las siguientes medidas:
- Protección dental: el uso de una férula de descarga o férula oclusal hecha a medida por tu dentista es la medida más eficaz. Evita el desgaste y la fractura del esmalte, además de relajar la musculatura.
- Manejo del estrés: debido a que la ansiedad es su principal desencadenante, practicar técnicas de relajación como el yoga, la meditación o ejercicios de respiración antes de dormir ayuda a destensar la mandíbula.
- Evitar estimulantes: reduce o elimina el consumo de cafeína (café, té, bebidas energéticas) y alcohol, especialmente durante la tarde y noche, ya que excitan el sistema nervioso y empeoran el rechinamiento.
- Cuidar los hábitos diurnos: evita masticar chicle o morder objetos como uñas, bolígrafos o lápices.
- Higiene postural: mantenga una postura correcta y aplica masajes o calor húmedo en la zona de la mandíbula si nota tensión muscular acumulada.
Para saber si se necesita protección a medida o si existen problemas de alineación dental que corregir, consulte siempre a un especialista. También es recomendable ejercicios específicos de estiramiento mandibular.
Más recomendaciones sobre salud bucal, siguiendo al doctor Girón por su cuenta en Instagram: drggiron
ACN/MAS/Especial
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