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¿Hay vida en Venus? Una investigación de 2018 podría revelarlo (+Videos)
Tras el anuncio realizado por un equipo internacional de investigadores, acerca de la posible existencia de vida microbiana en la atmósfera del planeta Venus debido a la presencia de gas fosfano, cabe preguntarse: ¿Que tanto ha indagado la ciencia acerca de esta posibilidad?. ¿Hay algo mas de lo que nos cuentan?.
Analizando informaciones procedentes del año 2018, así como los proyectos de investigación ya en desarrollo, emprendidos por importantes agencias espaciales que tienen como objetivo ese planeta, es posible arrojar un poco de luz sobre este oscuro misterio.
Tal parece que las agencias espaciales saben mucho mas de lo que se le vende al público en general a través de sencillos comunicados como el de hoy. Al menos, sus acciones así lo demuestran. En este artículo les contamos los detalles.
El anuncio de hoy: ¿Revela el gas fosfano la presencia vida en Venus?
El día de hoy, un grupo de investigadores hizo el peculiar anuncio acerca de la posibilidad de vida microbiana en las nubes de Venus, en base a un gas detectado desde observatorios en Hawái y Chile (fosfano, fosfina ó PH3), el cual en nuestro planeta es producido solamente por vida microbiana o procesos industriales.
Como es costumbre, la mayoría de los medios se agolparon a publicar la noticia «de anteojos». Pero ¿que hay detrás del anuncio?.
Curiosamente, esta propuesta científica no es nada nueva. De hecho tiene mas de dos años, solo que en el principio no fue lanzada con bombos y platillos (como ahora); mas bien se hizo con mucha cautela.
Por allá en abril de 2018, investigadores de la universidad de Wisconsin, se encontraban perplejos investigando unas misteriosas «machas» existentes en las nubes de Venus; que por su comportamiento «estacional» y en base a modelos computacionales predictivos parecían estar «vivas».
Las manchas se encontraban en una estrecha franja atmosférica que tiene temperaturas entre 90 grados centígrados o menos; muy lejos de los letales 450 grados centígrados en promedio de la superficie.

Franja de la atmósfera de Venus donde existen condiciones de temperatura mas favorables para la vida. Gráfico: Cortesía/ Earthsky.org
Manchas vivientes en las nubes de Venus
Los científicos de la Universidad de Wisconsin, se planteaban en el 2018 la posibilidad de la existencia de microorganismos en las nubes de Venus, específicamente en la franja ubicada entre los 40 y 60 kilómetros de altura; justamente la misma franja de la que habla el estudio revelado el día de hoy. ¿Coincidencia?. Hay mas detalles.
Tal como lo revela un video del periodista José Manuel Nieves, quién se especializa en temas científicos y trabaja para el diario ABC.es, por aquellas fechas (abril de 2018), ya se hablaba de planes preparados por la agencia espacial rusa para enviar una sonda a Venus (el Venera 10); justamente con el objetivo de estudiar la nubes de ese planeta en busca de vida.
Por su parte, la NASA junto a Northrop Grumman, ya desarrollaba por esas fechas el proyecto VAMP, el cual implica una suerte de «planeador» interplanetario (el primero de su clase); que sería llevado por una sonda a Venus y desplegado en su atmósfera para buscar trazas de vida durante al menos un año (una misión que despegaría entre el 2025 y el 2030).
Resulta cuando menos interesante, descubrir que las mayores agencias espaciales; ya están «bien inmersas» en el tema de la búsqueda de vida en la atmósfera de Venus desde hace tiempo. Solo es cuestión de atar cabos.
¿Hay vida en Venus?
Sin embargo, todas las fuentes científicas no pierden tiempo en señalar que «aún es muy temprano» para afirmar o negar que existe vida en Venus.
Curiosamente, un investigador científico ya se aventuró a publicarlo el día de hoy y su artículo en la revista Space fue sacado de las redes en pocas horas, su nombre: Paul Scott Anderson. La publicación solo permanecía disponible en el caché de Google al final de la tarde; hasta que otro portal asumió el reto y también lo publicó.
El artículo de Scott Anderson, fue «revivido» por el portal earthsky.org, quienes luego de pedir disculpas por reflotar este material aparentemente censurado por causar excesiva controversia en el mundo académico; procedieron a publicar textualmente las lineas del autor, donde para colmo de males se cita al autor de Shelock Holmes: «Una vez que has eliminado lo imposible, lo que se que quede; sin importar lo imposible que parezca, sera la verdad».

Portada del artículo de Paul Scott Anderson en el portal científico Earthsky.org. Foto: captura de pantalla.
El articulo original (en ingles) puede ser consultado en este enlace.
¿Una noticia censurada?
El autor, se compromete en terreno “muy escabroso”; al exponer una polémica teoría emanada desde uno de los centros de investigación científica mas avanzados del planeta: el MIT.
Según expone Scott Anderson: El MIT publico un estudio (2018); donde afirma que las enormes concentraciones de gases vinculados a microorganismos (fosfina), en la atmósfera de Venus solo pueden ser posibles debido una causa: la existencia de vida microbiana en las nubes de ese planeta.
En esta publicación solo pretendemos informarles la mayor parte de los hechos. La conclusiones, por el día de hoy se las dejamos a nuestros lectores.
[Fuentes]: ACN | ABC | DW | Earthsky.org | MIT News | Redes
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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad
En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras.
Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar.
Qué hace inolvidable un final de sprint
Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.
Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:
- Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
- Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
- Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
- Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
- Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
- Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.
Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.
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