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Fetiches sexuales: ¿Qué los causa?
Ropa interior, zapatos, cabello, pies… En algunos casos, incluso la combinación de varios. Muchos son los objetos o partes del cuerpo que pueden ser fetiches sexuales para muchas personas. ¿Sabemos, qué los causa?
Los Fetiches Sexuales
Fetichismo: desviación sexual que consiste en fijar alguna parte del cuerpo humano o alguna prenda relacionada con él como objeto de la excitación y el deseo. O, al menos, esa es la definición que la Real Academia da a esta tendencia erótica, haciéndose eco de las nominaciones de Sigmund Freud. Pero, ¿es el fetichismo un problema o una desviación sexual? Por lo pronto, parece una definición un tanto anticuada.
El fetichismo no es ni un problema ni una desviación sexual, y aunque gran parte de los sexólogos asume que todos somos fetichistas en mayor o menor medida, definiciones y mitos como ese hacen que para muchas personas sus fetiches sean tabú y objeto de vergüenza. Los sexólogos se cansan de repetir que tener un fetiche no es nada extraño ni vergonzoso, ni mucho menos algo que deba esconderse a la pareja. De hecho, permiten disfrutar del sexo de una forma más alejada de la rutina, y explorar el deseo del otro en confianza.

Causas del Fetichismo
Muchas son las teorías que a lo largo de la historia han tratado de explicar las causas del fetichismo. No obstante, al día de hoy, no existe una definitiva. De entre todas ellas, podemos destacar principalmente una: la teoría del condicionamiento.
La Teoría del Condicionamiento en los Fetiches Sexuales
Esta teoría parece explicar mejor la dinámica y las causas de esta parafilia. Para la teoría del condicionamiento, el fetichismo se explica como una reacción a un condicionamiento que existió durante la infancia.
De esta forma, una experiencia durante la infancia causaría que el fetichista desarrollara una asociación entre el deseo y la excitación sexual y un objeto determinado. Así, esta asociación llegaría hasta la edad adulta.
En efecto, aprendemos a reconocer características sexuales durante la infancia. Por esta razón, una conceptualización en relación a algún objeto, vinculándolo con lo sexual, podría ser la causa del fetichismo.
Sin embargo, para otros, el fetichismo no tiene tanto que ver con el condicionamiento durante la infancia, sino más bien durante la pubertad, sobre todo cuando se inician las prácticas de masturbación.

¿Cuándo se considera un trastorno?
Como indicamos anteriormente, la mayoría de las personas con fetiches no cumplen los criterios para considerar que sufren de un trastorno sexual. En efecto, para que el fetichismo sea considerado como un problema, un trastorno que requiere la debida atención, deben darse las siguientes condiciones:
Las fantasías o impulsos provocan malestar a la persona.
Existe un deterioro funcional del individuo.
El fetiche se convierte en algo compulsivo y obligatorio.
El fetichismo incide muy negativamente en las relaciones de la persona.
Se convierte en un pensamiento obsesivo.
Las condiciones anteriores deben presentarse durante, al menos, seis meses.
¿Qué tipos de fetiches sexuales hay?
Puesto que el fetichismo suele tener como causa un condicionamiento clásico, según vimos anteriormente, donde un estímulo sexual se ha asociado a un objeto o situación determinada, los fetiches pueden ser muchos y realmente variados.
En realidad, cualquier objeto podría ser provisto de carácter erótico y asociarse al deseo y la excitación sexual si se dan las circunstancias adecuadas, convirtiéndose en fetiche. En pocas palabras, el fetiche puede ser prácticamente cualquier cosa.
No obstante, sí que es cierto que existen algunos fetiches que son más comunes. Entre ellos, podemos destacar:
Podofilia (pies)
Urolagnia (orina)
Retifismo (zapatos)
Otofilia (orejas)
Misofilia (ropa interior)

Para finalizar, debemos volver a hacer hincapié en la diferencia entre tener un fetiche que nos excita y tener un trastorno fetichista. Para ello, pongamos un ejemplo: la ropa interior.
El hecho de que nos excite observar un determinado tipo o color de ropa interior en nuestra pareja es algo normal y puede realmente favorecer las relaciones sexuales si nuestra pareja quiere participar. En este sentido, el fetiche es un estímulo sexual más, algo muy deseable durante las relaciones.
Sin embargo, si este fetiche se convierte en una idea obsesiva hasta el punto de que si no existe no es posible la relación sexual, o si se convierte en algo tan compulsivo hasta el punto de el individuo incluso roba ropa interior, obviamente nos encontramos ante un problema, un trastorno, que debe y puede ser tratado.
En cualquier caso, si tienes algún fetiche inocente que puede darle un toque especial a tus relaciones, no dudes en comentarlo a tu pareja. En efecto, la satisfacción sexual es algo realmente importante.
Si, por otra parte, consideras que el fetiche se está convirtiendo en un problema, es hora de acudir al especialista que podrá ayudarte a analizar y comprender el origen de su causa y guiarte a fin de volver a tener una vida sexual normal y satisfactoria.
ACN/ Cantineo que te veo
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La utilidad real de los microcréditos frente a la cuesta de la vuelta al colegio
Cuando julio empieza a acabarse miles de familias venezolanas en España sienten la misma presión: uniformes, zapatos, útiles, mensualidades. En 2026 esa cuesta se ha vuelto todavía más empinada.
Qué está pasando este año con los gastos escolares
El costo de una lista escolar completa sigue subiendo por encima de los ingresos promedio de buena parte de las familias. Entre uniformes, calzado, mochilas y material didáctico, muchos padres terminan necesitando una suma que no tienen disponible de una sola vez. Ahí es donde entran los microcréditos: montos pequeños, plazos cortos y desembolsos rápidos, pensados justamente para necesidades puntuales como esta.
Cómo funcionan los microcréditos pensados para la vuelta al colegio
A diferencia de un préstamo bancario tradicional, el microcrédito no exige un historial extenso ni garantías complicadas. Muchas fintech y bancos comunales han diseñado productos específicos para este momento del año, con montos que van desde lo justo para un par de zapatos hasta lo necesario para cubrir toda la lista. El desembolso suele ser en cuestión de horas, y el pago se organiza en cuotas cortas, generalmente de cuatro a ocho semanas.
La utilidad depende del uso que se le dé
El problema aparece cuando se convierte en una costumbre, es decir, cuando cada temporada escolar termina resolviéndose a base de deuda porque el presupuesto familiar nunca logra recuperarse del año anterior. En ese escenario, la utilidad del microcrédito se diluye y el beneficio de corto plazo puede convertirse en una carga repetida.
Antes de solicitar uno, conviene hacer números
Lo más sano es comparar el costo total del microcrédito, incluyendo intereses y comisiones, contra el costo de esperar o de buscar alternativas como ropa de segunda mano en buen estado, compras compartidas entre familias o programas de donación de uniformes que varias alcaldías y fundaciones han impulsado este año. Si después de esa comparación el microcrédito sigue siendo la opción más razonable, entonces sí cumple su función.
Una herramienta, no una solución mágica
Los microcréditos pueden ser una utilidad real cuando se usan con cabeza fría, plazos claros y un propósito específico. Lo importante es que la familia mantenga el control de la deuda y no al revés.
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