Internacional
Niños apresados por Isis… pero Europa no los quiere
Niños alemanes, españoles franceses… pero Europa no los quiere
Los países de la UE dan la espalda a cientos de menores alojados en los campos de familias del ISIS en Siria, pese a la falta de recursos, el riesgo de radicalización y ahora de propagación del coronavirus.
La ONG Save the Children revela que hay cerca de 9.500 niños de 40 nacionalidades viven entre Al Hol, el campo de familiares del ISIS más poblado (alrededor de 65.000 personas), en Al Roj y Ain Isa.
Las autoridades kurdas han pedido a los países de origen que se los lleven, pero la respuesta, especialmente desde la Unión Europea, ha sido tibia o no ha sido.

Dos menores rusos son recibidos el pasado febrero por unos familiares en el aeropuerto de Grozni (Chechenia). YELENA AFONINA (GETTY)
Aquella mañana había tres familias que iban a entrar en el campo. Unos austriacos, otros suecos y, por último, unos franceses. Las dos primeras accedieron; la pareja de franceses, Marc y Suzanne Lopez, no. Se quedaron a las puertas. No les dejaron ver a sus cuatro nietos, alojados junto a su madre en el campamento de Al Roj, en el vértice noreste de Siria, a una treintena de kilómetros de la frontera iraquí y algo más de una docena de la turca.
Era el 16 de junio de 2019. Marc y Suzanne (prefieren evitar en la prensa sus verdaderos nombres de pila), de 66 y 64 años, profesores ya retirados, habían obtenido, tras seis días de papeleos y reuniones, los permisos de las autoridades kurdas, al mando en Al Roj. El fin de un periplo que los había llevado desde París a Irak y desde allí hasta este pedazo de tierra siria cercada en el que residen apresadas cientos de familias, mujeres y niños, vinculadas de un modo u otro al terrorífico proyecto yihadista del Estado Islámico (ISIS, en sus siglas en inglés). “La autorización”, relata Marc, “fue bloqueada en el último momento. Nuestros contactos locales nos dijeron claramente que fue Francia la que se opuso a la visita”.
Como los nietos de los Lopez, otros cerca de 300 niños franceses, hijos adoptivos de ese califato levantado por yihadistas de medio mundo hace seis años, aguardan destino en campamentos custodiados por milicianos kurdos. Lo hacen alrededor de 150 menores alemanes, más de medio centenar de belgas, unos 60 británicos, 17 españoles… En total, cerca de 800 niños europeos que, salvo excepciones, sus países de origen no quieren ver de vuelta, bien porque sus madres quieran regresar con ellos, bien por representar un futuro problema de seguridad. Una nueva falla en la gestión europea del fenómeno ISIS, que se hace aún más grave ante la amenaza de expansión del coronavirus en los campos, atestados y sin recursos.
Suzanne Lopez ordena una maleta para entregársela a sus nietos, alojados en el campo sirio de Al Hol, el pasado mes de junio.

Casi diez mil niños trapados por Isis
Según la ONG Save the Children, cerca de 9.500 niños de 40 nacionalidades viven entre Al Hol, el campo de familiares del ISIS más poblado (alrededor de 65.000 personas), en Al Roj y Ain Isa. Las autoridades kurdas han pedido a los países de origen que se los lleven, pero la respuesta, especialmente desde la Unión Europea, ha sido tibia o no ha sido. Save the Children contó algo menos de 350 repatriaciones de menores entre enero y octubre de 2019. La cosa no ha cambiado mucho desde entonces, más bien al contrario. De aquellos 350 retornos, la inmensa mayoría fueron a Kazajistán y Kosovo, seguidos de Francia, con 17 niños -desde el pasado verano no ha habido más repatriaciones-; Suecia, con siete; Bélgica, seis; Noruega, cinco; los Países Bajos, dos, y Dinamarca, uno.
En esta cuenta, a la que habría que sumar decenas de menores rusos, entran los acuerdos de repatriación entre kurdos y países de origen. Otra cosa son las deportaciones que realiza Turquía de mujeres, hombres y niños; que vivieron aquel califato y acabaron bajo su custodia al tratar de huir por su frontera.
La historia de Leonard
Léonard, de 34 años, hijo de Marc y Suzanne, llegó a Mosul junto a su familia a finales del verano de 2015. En abril de 2018 cayeron en manos de las milicias kurdas. Léonard fue encerrado en la cárcel siria de Derik hasta finales de enero del pasado año, cuando fue trasladado a Irak –“a iniciativa evidente de Francia”, dice su padre- y condenado a muerte. Ese camino lo recorrió con otros 10 franceses. Francia, especialmente castigada en el último lustro por atentados yihadistas; a la vez que origen del mayor número de europeos que viajaron a Siria e Irak tras la proclamación del califato, es sin duda uno de los países más duros en la gestión de posibles retornos.
Pero no es el único. Según los datos facilitados por Hayat Deutschland, organización alemana que ofrece asistencia a familias de radicalizados, entre los campos de Al Hol y Al Roj; en territorio sirio, hay 130 menores con raíces en Alemania. De estos, Berlín ha repatriado “activamente” a cuatro. Otros tres, según Hayat Deutschland, regresaron junto a su madre por iniciativa de un diplomático estadounidense; debido a que existía un cuarto menor de esa nacionalidad bajo los cuidados de esta mujer.
En otros países europeos es la justicia la que se abre camino, pero solo a medias. Es el caso de Bélgica, con 54 menores entre Al Hol y Al Roj. Los tribunales han obligado al Estado a traer a una decena de esos niños. No obstante, según quedó sentenciado en febrero, lo hará una vez que los padres den su consentimiento y no quieran volver con ellos, algo que no va a ser fácil. En el Reino Unido, los criterios no están claros -el Gobierno ha repatriado a “varios”, sin mucha más información- y tampoco hay consenso. Ni mucho menos lo hay en los países nórdicos, en los que como en Noruega o Finlandia; abrir la caja de Pandora de las repatriaciones ha derivado en crisis en las coaliciones de gobierno. En España tampoco hay acuerdo: el departamento de Exteriores se ha mostrado favorable a traer a los niños, mientras Interior es reacio.
Maleta con ropa y juegos que los Lopez llevaron a sus nietos alojados en Al Roj, el pasado mes de junio.
El tiempo pasa y la ayuda no llega
Y mientras, el tiempo pasa y los niños crecen en una suerte de miniciudades amputadas a ese terrible califato, pero donde la ideología yihadista no se ha esfumado. El pasado noviembre, el think tank International Crisis Group, que ha visitado los campos en varias ocasiones; alertaba de la posible radicalización de menores -llegaba a citar dos casos de violaciones de niños mayores a niñas más pequeñas a “instancias de madres militantes”-. A esta amenaza se une ahora la de la propagación de la Covid-19. Las autoridades kurdas, como han reconocido, no tienen recursos para testearlo o tratarlo.
Marc y Suzanne Lopez, miembros del Colectivo de Familias Unidas, una organización francesa muy activa en la lucha por la repatriación de los menores, no se rindieron aquel 16 de junio. Dos días después de recibir aquel portazo, regresaron al campo para dejar los juegos, cuentos y libros de estudio que habían llevado a sus nietos. Ahora sí, con una alambrada de por medio pudieron verlos; llamarlos y conversar con ellos por un brevísimo instante. Después de eso, tuvieron que regresar a París. Nueve meses después, siguen esperando.
Huérfanos rusos de miembros del ISIS se disponen a viajar de vuelta a su país de origen; en Qamishli, el noreste de Siria, el pasado 6 de febrero.
Huérfanos rusos de miembros del ISIS se disponen a viajar de vuelta a su país de origen; en Qamishli, el noreste de Siria, el pasado 6 de febrero. BADERKHAN AHMAD / BARCROFT MEDIA VIA GETTY IMAGES
ACN/Óscar Gutiérrez/ElPáis/The Trust Project
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Internacional
Rusia exigió liberación de Nicolás Maduro en Asamblea General de la ONU
Rusia exigió liberación de Nicolás Maduro. Casi desde las primeras palabras el canciller ruso Sergey Lavrov enfiló su discurso contra la política internacional de Donald Trump. Y eso, claro, incluyó lo ocurrido en Caracas el 3 de enero. «Insistimos en la liberación inmediata del líder venezolano y su esposa, y en que tales excesos no se repitan», dijo el funcionario durante su intervención en la Asamblea General de la ONU ayer sábado 26 de septiembre.
Lavrov elaboró un argumento en el que sorprendentemente Vladimir Putin califica a Estados Unidos de dictadura internacional: «La minoría occidental, que dominó durante 500 años gracias a recursos ajenos, sigue intentando mantener sus privilegios e imponer sus propias reglas al resto del mundo. Occidente continúa recurriendo a la fuerza bruta para actuar de forma impredecible y emprender todo tipo de empresas que ponen en riesgo la vida y la prosperidad de millones, si no miles de millones, de personas en nuestro planeta. Como dijo el presidente Putin, la dictadura de una potencia hegemónica se está descontrolando. Es peligroso para todos los demás».
A continuación, arrancó con Venezuela la enumeración de las acciones de esa potencia hegemónica descontrolada a la que se refirió Putin: «A principios de este año, en contravención de todas las normas, incluidas las morales, Estados Unidos invadió Venezuela, lo que resultó en el secuestro del presidente Maduro y su esposa, quienes permanecen encarcelados en Estados Unidos sin juicio. Y esto a pesar de que el derecho internacional establece claramente que los más altos funcionarios públicos de cualquier Estado deben gozar de inmunidad».
Rusia exigió liberación de Nicolás Maduro
«Insistimos en la liberación inmediata del líder venezolano y su esposa, y en que tales excesos no se repitan», demandó el representante de la Federación Rusa. Y pasó a otros reproches.
«Es inaceptable que se haya utilizado la fuerza para asesinar al Líder Supremo de Irán, el ayatolá Ali Khamenei, y a miembros de su familia, así como a miembros de la cúpula militar y política de la República Islámica de Irán», dijo. Y añadió: «Nos preocupa especialmente que la agresión de Estados Unidos e Israel, iniciada en junio del año pasado, también pretenda atacar la infraestructura civil de Irán y la infraestructura nuclear civil bajo las salvaguardias del OIEA. Esto ha asestado un golpe irreversible a la autoridad del organismo y a todo el sistema de no proliferación nuclear».
«Los repetidos enfrentamientos armados en el Golfo Pérsico y el Estrecho persisten, a pesar de que representan un duro golpe para la navegación y el comercio mundiales», continuó Lavrov: «Necesitamos las condiciones necesarias para la resolución de esta crisis. Necesitamos confianza en las relaciones entre los Estados del Golfo, los Estados árabes e Irán. Necesitamos una arquitectura regional estable. Esto es lo que impulsa nuestro concepto de seguridad colectiva en el Golfo Pérsico. Rusia, junto con otros Estados responsables, está dispuesta a contribuir de manera constructiva a la estabilización de esta región de importancia estratégica».
Ataque contra Ucrania
Como era de esperarse, el canciller ruso guardó sus más duros cuestionamientos para referirse a Ucrania, país al que el régimen al que representa trata de controlar desde que lo invadió el 24 de febrero de 2022.
«Estados Unidos ha destruido el sistema de seguridad europeo y ha creado un régimen rusófobo en Kiev», dijo.
«Consciente de la inutilidad de estos esfuerzos, Europa está haciendo todo lo posible por frustrar las conversaciones de paz en las que el régimen ucraniano está interesado. Occidente está suministrando armas al régimen ucraniano, ayudando a Kiev a utilizar drones y misiles para atacar a civiles e infraestructura civil. Occidente aspira a infligir una derrota estratégica a Rusia, pero estas aspiraciones solo conducirán a los belicistas a un callejón sin salida estratégico».
En su condena al gobierno ucraniano, Lavrov prácticamente acusó de «nazis» a los estadounidenses: «Según sus propias declaraciones, los líderes estadounidenses están contagiados por el virus de la superioridad racial. Promueven ideas extremistas rusófobas. Una muestra de ello es su apoyo al régimen ucraniano. De hecho, lo apoyan incluso cuando Kiev glorifica a colaboradores y criminales nazis hasta las cejas, manchados con la sangre de rusos, bielorrusos, judíos, ucranianos y otros. Y al mismo tiempo, aquí, en Occidente, en la ONU, votan en contra de las resoluciones rusas, incluida la que condena la glorificación del nazismo».
ACN/MAS/Agencias
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