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Cumbre de las América se eclipsa por indiferencia de Trump a la región

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Cumbre de las Américas se eclipsa por indiferencia de Trump a la región: Donald Trump,  el presidente de republicano de EE.UU. más impopular  en América Latina, estaba llamado a ser el protagonista de la Cumbre de las Américas en Perú. Más de un año después de llegar a la Casa Blanca, iba a verse cara a cara por primera vez con los líderes de una región a la que ha maltratado con su retórica antiinmigratoria.

La cancelación de su asistencia -y de su posterior viaje a Colombia- bajo el argumento de la crisis en Siria desluce el encuentro y confirma la indiferencia de Trump hacia América Latina, reseñó DPA.

Jason Marczak, analista experto en América Latina del Atlantic Council, señaló que “El vicepresidente Pence es un gran representante del presidente y ha viajado previamente a la región, pero no es lo mismo que tener a Trump allí”

La Cumbre de las Américas, que se celebra cada tres años desde 1994, es la única cita de los jefes de Estado del continente. Trump será sustituido por su vicepresidente, Mike Pence.

“La cumbre será anodina. Los líderes latinoamericanos querían hablar con Trump, escucharlo y que los escuchara”, dice Peter Hakim, presidente emérito del Diálogo Interamericano.

“Hubiera sido una buena oportunidad para tener encuentros e intercambios cara a cara con contrapartes en la región”, añade Michael Shifter, presidente ejecutivo de ese “think tank” de Washington centrado en la relación entre los países del continente.

En ninguna otra región del mundo es el republicano tan impopular como en América Latina, donde solo ha ido creciendo el rechazo que generó cuando lanzó su carrera hacia la Casa Blanca llamando violadores y criminales a los mexicanos y prometiendo un muro en la frontera con México, que es también la frontera con América Latina.

Según una encuesta de Gallup, su aceptación en la región un año después de asumir la Presidencia de Estados Unidos es de solo el 16%.

América Latina no quiere a Trump, que la utiliza como un saco de boxeo, especialmente a México, Cuba y los países centroamericanos, a los que llegó a llamar “países de m…”.

A la frontera con México acaba de enviar a la Guardia Nacional mientras construye el polémico muro con el que asegura que frenará la entrada de inmigración ilegal y de drogas.

Con Cuba, a la que vuelve a referirse con una retórica anticastrista que desapareció en los ocho años previos, ha revertido parte de la política de acercamiento de Barack Obama, endureciendo el embargo y limitando los viajes de los estadounidenses a la isla.

A El Salvador y Nicaragua les ha cancelado las protecciones migratorias especiales que tenían sus refugiados y todo apunta a una decisión similar sobre Honduras.

“Es difícil no llegar a la conclusión de que al presidente Trump no le importa la región y se mueve por política interna y para alimentar a su base”, dice Michael Shifter.

Por ese rechazo a Trump existente en América Latina y por su propia indiferencia hacia la región como conjunto sorprendió que decidiera acudir a la cumbre de Lima.

El republicano vio en ella la oportunidad de consolidar el liderazgo que se ha arrogado en la crisis de Venezuela, afianzando el apoyo de la región a sus sanciones, instando a los líderes latinoamericanos a adoptar ellos otras similares y allanando el camino para el embargo petrolero con el que amenaza.

La política latinoamericana de Trump se circunscribe básicamente a ese país y el castigo a Nicolás Maduro, al que en agosto del año pasado amenazó con una intervención militar. Venezuela es el país de la región en el que Trump es menos impopular: tiene un 37% de aprobación.

Trump no se hubiera visto no obstante en Lima con Maduro, porque Perú retiró la invitación al mandatario venezolano cuando se convocaron las elecciones presidenciales adelantadas, que tanto el Grupo de Lima, como Washington rechazan por su falta de transparencia y sus vetos a la oposición.

También quería Trump en Lima intentar contrarrestar la influencia económica en la región de China, con la que ha abierto una guerra comercial que escala por momentos. El capital chino financia ahora mismo proyectos en América Latina y el intercambio comercial entre esta y el país asiático se multiplicó en los últimos diez años.

Trump “promoverá a Estados Unidos como socio preferente”, dijo un alto funcionario de su administración la semana pasada. “Una victoria para el presidente en la cumbre será un discurso fuerte centrado en gobernanza regional, liderazgo en Venezuela y, por supuesto, comercio libre y recíproco, junto a una buena recepción de esta visión por los presidentes del Hemisferio Occidental”.

Los analistas consultados apuntan que con la ausencia de Trump en la Cumbre de las Américas se pierde una ocasión de aliviar tensiones y de intentar establecer una relación distinta a la que ha mantenido hasta ahora.

“El vicepresidente Pence es un gran representante del presidente y ha viajado previamente a la región, pero no es lo mismo que tener a Trump allí”, señala Jason Marczak, analista experto en América Latina del Atlantic Council, otro “think tank” de Washington.

“La erosión de las relaciones interamericanas solo se acelerará. En este clima es difícil que la administración Trump pueda defender que América Latina debe ver a Estados Unidos como la ‘opción preferida’ frente a China”, concluye Shifter.

ACN/DPA

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Temas difíciles de resolver en cumbre Trump-Putin

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Siria, Ucrania, armas nucleares - acn
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 Temas difíciles de resolver en cumbre  Trump-Putin

Existen cuatro temas difíciles que pueden marcar la cumbre entre Trump y Putin; ellos son “la Interferencia de Rusia en las elecciones de Estados Unidos” (el menos complicado); pero la trilogía de los espinosos temas de Siria y Ucrania;  y lo que crea más tensión en el mundo: el control de armas nucleares, son difíciles de resolver.  Llevan casi tres años intercambiando halagos. Ahora les toca intentar trabajar juntos.

Los presidentes de Estados Unidos y Rusia, Donald Trump y Vladimir Putin;  se reúnen este lunes en Helsinki para mantener su primera reunión oficial;  desde que el estadounidense llegó a la Casa Blanca.

El encuentro se produce en un momento difícil en las relaciones entre Rusia y Occidente;  pero también de grandes tensiones en las relaciones transatlánticas derivadas, en gran medida;  de las críticas del mandatario estadounidense a sus socios de la OTAN.

Desde la campaña presidencial de 2016;  Trump expresó su deseo de establecer una buena relación con el mandatario ruso;  a quien calificó como “un gran líder”.

Las posibilidades de acercamiento entre ambos, sin embargo;  quedaron limitadas políticamente por la supuesta interferencia de Rusia en las elecciones presidenciales estadounidenses.

Hasta ahora, Trump y Putin se han encontrado en dos ocasiones;  en el marco de reuniones multilaterales;  pero no habían mantenido una cumbre bilateral.

Putin y Trump se vieron por primera vez con motivo de una cumbre del G20 en Hamburgo.

Aunque históricamente las reuniones entre los líderes de Estados Unidos y Rusia;  son preparadas cuidadosamente con meses de anticipación;  el encuentro de Helsinki apenas fue confirmado a finales de junio;  por lo que no cuenta con una agenda predefinida que se haya hecho pública.

El presidente estadounidense aseguró, en una entrevista el fin de semana con la cadena CBS;  que no va con “grandes expectativas” a la cumbre;  pero ambos líderes tienen numerosos temas controvertidos sobre los que discutir y que hacen de esta cita un encuentro crucial.

BBC Mundo te cuenta cuáles son cuatro de los asuntos más espinosos.

“¿Qué voy a hacer? Él puede negarlo. Todo lo que puedo hacer es decirle: ‘¿lo hiciste?’ y ‘no lo vuelvas a hacer'”, comentó Trump a la prensa.

1.- Interferencia de Rusia en las elecciones de Estados Unidos

La reunión entre Trump y Putin se produce tan solo tres días;  después de que el Departamento de Justicia de EE UU acusara a 12 miembros de la inteligencia rusa;  de hackear al equipo de campaña de Hillary Clinton;  candidata demócrata a la presidencia en 2016.

La noticia volvió a tensar la relación con Moscú;  y se espera que sea clave en la conversación entre los líderes.

Durante la cumbre de la OTAN en Bruselas esta semana;  Trump aseguró que piensa hablar con Putin sobre la supuesta interferencia de Rusia en las elecciones presidenciales de Estados Unidos;  aunque anticipó que este negará tener relación con lo ocurrido.

Las dudas sobre la interferencia de Rusia en la elección de 2016 en Estados Unidos marca las relaciones entre Moscú y Washington.

“¿Qué voy a hacer? Él puede negarlo. Todo lo que puedo hacer es decirle: ‘¿lo hiciste?’ y ‘no lo vuelvas a hacer'”, comentó Trump a la prensa.

Preguntado por si pedirá la extradición de los miembros de la inteligencia rusa a los que acusa el Departamento de Justicia, el mandatario reconoció en su entrevista con CBS que no había pensado en ello, pero “podría” hacerlo.

“Pero, insisto, esto ocurrió durante el gobierno de Obama. Hicieron lo que sea que hicieron durante su gobierno”, destacó.

Este tema ha sido la causa de fuertes sanciones por parte de Washington a Moscú.

Algunas afectan directamente a oligarcas y empresas vinculadas con el gobierno de Putin.

“El mundo entero está mirando”, se podía leer en un mensaje previo a la cumbre proyectado en la fachada del palacio presidencial en Helsinki.

EE UU también ha aplicado sanciones a Rusia por la anexión de Crimea y;  en general, por sus actuaciones en el este de Ucrania.

Estas medidas cuentan con un apoyo bipartidista en el Congreso;  lo cual limita el margen de acción que tiene el presidente estadounidense al respecto.

Sin embargo, podría haber algún pequeño avance.

Según destacó la consultora Stratfor, Estados Unidos ha dado señales;  de estar dispuesto a aliviar las sanciones contra la empresa Rusal;  propiedad del oligarca ruso Oleg Deripaska y responsable del 6% de la producción de aluminio mundial.

“Un acuerdo entre Moscú y Washington sobre Rusal podría reducir la presión sobre la economía de Rusia;  y quizás preparar el camino para una mayor cooperación;  en áreas de interés estratégico para Estados Unidos, incluyendo Siria y Corea del Norte”;  apuntó Stratfor en un análisis previo a la cumbre.

2.-Siria

Los cambios ocurridos en Siria durante el último año;  han conformado un nuevo escenario en el que la permanencia en el poder del presidente Bashar al Asad;  ya no parece estar amenazada, en parte gracias a Moscú.

La intervención de Rusia cambió el rumbo de la guerra en Siria.

Ahora una de las principales preocupaciones de Washington;  reside en la presencia extendida de fuerzas de Irán en territorio sirio;  por lo que muchos expertos consideran que Trump podría proponer a Putin;  que use su influencia en este asunto.

“Allí podría haber un interés común real. Rusia está en una situación única por tener una buena relación tanto con Israel como con Irán;  sin mencionar -por supuesto- al gobierno de Siria”, dijo Dana Allin;  investigador principal del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS, por sus siglas en inglés);  en conversación con BBC Mundo.

“Rusia podría animar una cierta limitación por parte de Irán para prevenir algún tipo de confrontación que pueda llevar a una guerra entre Irán/Hezbolá e Israel. Eso sería una preocupación para todo el mundo, incluidos los rusos”, agregó.

3.- Ucrania

La intervención de fuerzas prorrusas en el este de Ucrania y la anexión de Crimea por parte de Moscú ha sido una de las mayores causas de desencuentro entre Rusia y Estados Unidos durante los últimos años.

La anexión de Crimea es motivo de una fuerte disputa entre Rusia y las potencias occidentales.

Sin embargo, hay posibilidades de pactar algunos avances.

“La Casa Blanca y el Kremlin tienen margen de lograr acuerdos sobre Ucrania. Trump y Putin, por ejemplo, podrían acordar un intercambio de prisioneros”, señaló Stratfor.

“Además, la posibilidad de un despliegue de fuerzas de mantenimiento de paz de la ONU en el este de Ucrania está de vuelta en la mesa de negociaciones ahora que se han reanudado las conversaciones entre Rusia, Ucrania, Alemania y Francia. Grandes concesiones estratégicas, por otra parte, son improbables”, agregó.

Para Putin, por su parte, sería un gran éxito lograr que Trump reconociera la anexión de Crimea.

“Al Kremlin le encantaría que un presidente de Estados Unidos aceptara y reconociera su anexión ilegal de Crimea”, señaló en un análisis Steven Pifer, investigador de Brookings Institution, un centro de estudios con sede en Washington D.C.

“Trump lamentablemente le ha dado a Moscú motivos para tener esperanzas. Mientras prácticamente todos los funcionarios estadounidenses siguen viendo a Crimea como parte de Ucrania, Trump dice ‘tendremos que ver'”, agregó.

4.- Control de armas nucleares

Los acuerdos sobre control de armamentos son un asunto espinoso que parece estar sobre la mesa.

A inicios de junio, Putin dijo estar listo para hablar cara a cara con Trump sobre los peligros de una nueva carrera armamentística y aseguró que el mandatario estadounidense ha hecho referencia al tema en varias ocasiones.

Moscú y Washington han intercambiado acusaciones sobre supuestas violaciones al Tratado INF (sobre control de armas nucleares de medio alcance).

Los mandatarios de la Unión Soviética y de EE.UU. , Mijaíl Gorbachov y Ronald Ragan, firmaron en 1987 el Tratado INF.

Según Stratfor este acuerdo está perdiendo relevancia, entre otras razones, por no incluir a potencias emergentes como China.

“Será importante ver si en las reuniones de Trump y Putin mencionan los acuerdos de control de armamento, incluyendo las negociaciones para extender más allá de 2021 el nuevo acuerdo Start (Acuerdo de Reducción de Armas Estratégicas)”, añadió la consultora.

Stephen Sestanovich, investigador principal sobre estudios de Rusia y Euroasiáticos del Consejo de Relaciones Exteriores (CFR, por sus siglas en inglés), coincide en que este puede ser uno de los ámbitos en los que la cumbre ofrezca algún resultado concreto.

“Si quieres algo en lo que parece que los presidentes en realidad han estado discutiendo sobre cosas sustantivas, está -por supuesto- la renovación del nuevo acuerdo Start”, señaló durante una conferencia de prensa sobre la cumbre Trump-Putin.

“Hay cierto acuerdo sobre cómo hacer frente a las quejas de cada parte sobre las violaciones del Tratado INF. Podrías tener visitas de verificación de ambas partes para resolverlo”, agregó.

Paradójicamente, más que los posibles temas de la agenda, gran parte del interés sobre esta reunión bilateral reside en la incertidumbre sobre cómo Trump terminará manejando un encuentro de esta importancia sin que exista un guión claramente predefinido.

Los aliados de EE.UU. en la OTAN dudan del compromiso de Trump con la alianza.

Dana Allin señaló a BBC Mundo la paradoja de que, en circunstancias normales, los aliados europeos de Estados Unidos estarían animando un posible acercamiento entre Washington y Moscú pero que ahora están muy nerviosos al respecto.

“La dificultad reside en que la evidente decisión de la presidencia de EE UU de tener mejores relaciones con Rusia se produce en un momento en el que hay muchas dudas sobre sus motivaciones, sobre su compromiso con la alianza de la OTAN”, dijo.

“El mejor resultado de esta reunión podría ser un entendimiento general sobre Siria, algún acuerdo genérico para hablar sobre el régimen de control de armamento, pero nada en lo que EE UU o su presidente ofrezca demasiadas concesiones en temas como las sanciones”, concluyó.

ACN/BBC/Semana.com

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