Tecnología
Conoce cómo ha sido la evolución del malware en los últimos 20 años
ESET, compañía líder en detección proactiva de amenazas, analizó la evolución del malware en la región, desde las primeras apariciones hasta los ciberataques elaborados a localmente.
Se destacan el ciberespionaje, los fraudes, la extorsión digital y el cibercrimen, con el objetivo de reflexionar sobre los desafíos actuales y a futuro para la ciberseguridad de las organizaciones y los usuarios.
En las últimas dos décadas, el panorama de la ciberseguridad experimentó una transformación radical y el malware, en sus múltiples formas, evolucionó desde simples virus diseñados por entusiastas, hasta sofisticadas herramientas de espionaje y sabotaje utilizadas por actores estatales y criminales organizados para atacar a empresas, gobiernos y personas. ESET, repasa lo más destacado:
Primeros Pasos del Malware (2000-2010):
Los virus y gusanos informáticos eran las principales amenazas, causando molestias y daños considerables. Ejemplos como Melissa y Love Bug sembraron el caos en la incipiente era digital; estos virus y gusanos causaban daños mediante la eliminación de archivos y la congestión de redes.
En Latinoamérica, estos ataques empezaron a hacerse sentir con fuerza debido a la rápida expansión del acceso a internet y la falta de una cultura de ciberseguridad.
La rápida propagación de este tipo de amenazas a través de correos electrónicos con un asunto atractivo evidenció la necesidad de una mayor educación en ciberseguridad.
La Era del Crimen Organizado (2010-2020):
La profesionalización del cibercrimen. Amenazas como el ransomware, que secuestran datos a cambio de un rescate, causaron estragos a nivel mundial. El malware se volvió más sigiloso y dirigido.
El phishing, el ransomware y los ataques de APT (Amenazas Persistentes Avanzadas) se intensificaron.
El macromalware que utiliza macros en documentos de Office para infectar sistemas fue de los métodos de propagación de malware más utilizados.
Estos documentos maliciosos se distribuyen a través de correos electrónicos de phishing, engañan a los usuarios para que habiliten las macros y ejecutan el malware.
Esta amenaza fue particularmente efectiva en atacar organizaciones con menores niveles de conciencia y formación en ciberseguridad.
Uno de los incidentes que más conocido en los últimos 20 años, fue cuando WannaCry en 2017 afectó a sistemas en más de 150 países.
Este ataque destacó la vulnerabilidad de los sistemas sin parches y la importancia de una gestión adecuada de actualizaciones de software.
El ransomware siguió creciendo hasta la actualidad a en el mundo y también en la región, algunos muy recordados como el ataque de Conti a Costa Rica, o REvil, que en 2021 atacó a un gran número de empresas globalmente y, a nivel
local, a países como México, Colombia y Argentina, mediante un ataque a la cadena de suministro.
APTs y la geopolítica del malware (2020-presente):
Las Amenazas Persistentes Avanzadas (APT) han ganado protagonismo, estos ataques se centran en el espionaje y el sabotaje a largo plazo.
Latinoamérica no ha sido inmune a estas amenazas, con varios incidentes que sugieren la participación de actores estatales.
La pandemia impulsó la transformación digital, expandiendo la superficie de ataque. La inteligencia artificial (IA) se integra al malware, y los ciberataques tienen a ser más complejos y personalizados.
El grupo Lazarus, vinculado a Corea del Norte, ha llevado a cabo múltiples ataques en Latinoamérica, enfocándose en sectores financieros y gubernamentales. Sus tácticas avanzadas, incluyendo el uso de malware sofisticado y técnicas de ingeniería social, han subrayado la necesidad de una colaboración internacional en ciberseguridad.
En este tiempo también crecieron las amenazas con sello latinoamericano, ESET describe las más destacadas:
Ciberespionaje: Gobiernos e instituciones son blancos de ataques para robar información confidencial.
En 2014, se descubrió la campaña de ciberespionaje Machete, dirigida principalmente a instituciones militares y gubernamentales en América Latina que volvió en 2019 apuntando organismos gubernamentales de Ecuador, Colombia, Nicaragua y Venezuela.
Utilizando malware diseñado para extraer documentos sensibles, esta operación subrayó la vulnerabilidad de la región a los ataques dirigidos.
Además, otras campañas de espionaje utilizando commodity malware fueron identificadas de manera sostenida apuntando a países de la región, lo que demuestra un aumento significativo del este tipo de malware y su uso en campañas dirigidas a Latinoamérica.
ESET presentó en Virus Bulletin “Operación Rey Tut” donde se muestra la sofisticación de este tipo de amenazas en la
región y el cambio en los blancos de ataque hacia usuarios de alto perfil.
Cibercrimen: El robo de datos personales y financieros es un negocio lucrativo. Los troyanos bancarios, han sido una amenaza persistente en Latinoamérica.
Estos programas maliciosos se diseñan para robar información financiera, como credenciales de banca en línea, números de tarjetas de crédito y otra información personal sensible.
Ejemplos como Amavaldo, Grandoreiro o Mekotio, dentro de un total de 12 familias de troyanos bancarios apuntan específicamente a la región causando significativos problemas a individuos y empresas en la región.
Fraudes: El phishing también ha evolucionado, a principios de los 2000, las campañas eran masivas y relativamente fáciles de identificar debido a sus errores gramaticales y ortográficos.
Sin embargo, a medida que los ciberdelincuentes perfeccionaron sus técnicas, se volvió más sofisticado y dirigido.
Hoy en día, el spear phishing, se enfoca en objetivos específicos mediante la personalización de los correos electrónicos en función de la información disponible sobre la víctima, convirtiéndose en una amenaza mucho más peligrosa.
Extorsión digital: La extorsión digital se ha convertido en una de las amenazas más disruptivas para las empresas e instituciones en Latinoamérica, con el ransomware a la vanguardia de esta tendencia.
En los últimos años, Latinoamérica ha sido testigo de este tipo de ataques con un alto impacto mediático, que además de los costos financieros directos asociados con el pago del rescate y la restauración de los sistemas, estos incidentes también han expuesto no solamente vulnerabilidades críticas en la infraestructura de muchas empresas sino también datos sensibles de empresas y personas.
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Tecnología
Clínicos latinos impulsan tecnología que reducirían dolor e intentos fallidos en accesos vasculares
Clínicos latinos impulsan tecnología reduciría dolor e intentos fallidos en accesos vasculares. La innovación con sello venezolano vuelve a hacerse presente en el sector salud. Martrin Gutiérrez, clínico venezolano radicado en Estados Unidos y fundador de MYaccess™, junto a la especialista en el área Yisel Menéndez, desarrollan una tecnología médica vestible basada en ultrasonido que busca modernizar la forma en que se realiza el acceso vascular, uno de los procedimientos médicos invasivos más realizados en la medicina moderna.
El acceso vascular es fundamental para la extracción de sangre, la administración de medicamentos, fluidos intravenosos, tratamientos de emergencia, procedimientos quirúrgicos, transfusiones y cuidados hospitalarios.
Sin embargo, a pesar de los avances tecnológicos en múltiples áreas de la medicina, gran parte de estos procedimientos continúa dependiendo principalmente de la palpación, la experiencia del operador y la identificación visual de las venas.
Clínicos latinos impulsan tecnología reduciría dolor
La startup MedTech, fundada por Gutiérrez, trabaja en una plataforma vestible que combina capacidades de visualización mediante ultrasonido, integración al flujo de trabajo clínico y monitoreo fisiológico continuo. El objetivo es acercar nuevas herramientas tecnológicas al personal de primera línea, incluyendo enfermeros, médicos, paramédicos y profesionales que realizan accesos vasculares en entornos de alta exigencia.
La propuesta busca ofrecer capacidades de visualización directa sin limitar la movilidad del clínico, con el potencial de mejorar la precisión, reducir intentos fallidos, disminuir el dolor asociado a múltiples punciones y preservar el capital vascular de cada paciente.
El desarrollo nació de la experiencia de Gutiérrez en salas de emergencia y cuidados intensivos, donde el acceso vascular puede convertirse en un desafío crítico, especialmente en pacientes difíciles, situaciones de trauma, shock, emergencias o escenarios donde el tiempo es determinante.
MYaccess™ cuenta con exitosas pruebas preliminares y una línea de investigación enfocada en acceso vascular, ergonomía clínica, tecnología vestible y monitoreo fisiológico aplicado al punto de atención, además patentes presentadas ante la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos (USPTO).

Martrin Gutiérrez y Yisel Menéndez
Innovación con sello latinoamericano
Su trabajo ha sido discutido y aceptado en entornos científicos de alto prestigio a nivel global el más reciente relacionado con el acceso venoso táctico y los desafíos clínicos del acceso vascular han sido aceptados para la próxima publicación en el Journal of Special Operations Medicine (JSOM), revista de referencia mundial en medicina táctica, militar y operacional. Este avance refuerza el interés científico alrededor de un problema clínico que impacta tanto a la medicina hospitalaria como a los entornos de emergencia, trauma, combate y atención de alta complejidad.
Con esta iniciativa, Gutiérrez se suma a la lista de venezolanos que, tras emigrar, continúan destacándose en áreas de alto impacto a nivel global, mientras que Menéndez llena de orgullo a la comunidad cubana. Su historia combina experiencia clínica, investigación, emprendimiento e innovación tecnológica aplicada a uno de los procedimientos más frecuentes de la atención médica moderna.
Puerto Rico como infraestructura para la producción
Vale resaltar que la startup estadounidense MedTech MYaccess™ que opera específicamente en el sur de la Florida, contempla a Puerto Rico como un punto estratégico para el desarrollo y futura fabricación de su innovadora plataforma de ultrasonido vestible para acceso vascular.
Más allá del mercado local, la startup ve en la isla el ecosistema perfecto debido a su histórica infraestructura industrial en ciencias de la vida. Puerto Rico alberga a gigantes globales como Medtronic, Abbott y Johnson & Johnson, lo que garantiza una fuerza laboral altamente capacitada en manufactura avanzada y estricto cumplimiento regulatorio. «Puerto Rico tiene una experiencia extraordinaria. Sabe fabricar tecnología para la salud bajo estándares globales; el plan es conectar nuestra innovación a ese ecosistema», destacó Gutiérrez.
Su visión es clara: contribuir a una nueva generación de herramientas médicas capaces de apoyar al personal clínico, mejorar la experiencia de los pacientes y transformar la forma en que el acceso vascular se realiza en el mundo. Para conocer un poco más de esta tecnología ultrasónica vestible que podría cambiar el estándar de la práctica del procedimiento medico invasivo más realizado en la medicina moderna le invitamos a visitar la web myaccesstechnology.com
ACN/MAS/Especial
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