Salud y Fitness
Ácido hialurónico: la molécula de la eterna juventud
Ácido hialurónico: la molécula de la eterna juventud, mucho se ha escuchado sobre los beneficios del ácido entre ellos que evita el envejecimiento.
También que favorece la protección contra los radicales libres, permitiendo lucir una piel mucho más hidratada, tersa y luminosa.
Sin embargo, son pocos los productos aptos para aportar esta “molécula milagrosa”, que no es una creación de laboratorio, sino que está biológicamente presente en la dermis de los seres vivos.
La doctora Mara Loyo, médico especialista en dermatología, venereología y dermatología cosmética, explica que el ácido hialurónico es una molécula capaz de captar 120 veces su peso en agua.
“Forma parte de la matriz extracelular, que es el basamento donde se asientan las fibras de colágeno y elastina en la dermis.”
Es por ello que un producto que verdaderamente contiene ácido hialurónico, puede brindar excelentes beneficios al proporcionar una hidratación cutánea eficientemente sostenida en el tiempo, favorecer el anti envejecimiento y proteger contra los radicales libres.
¿Ácido hialurónico la molécula de la eterna juventud o sal hiarulonato?
Además de la dermatología, especialistas de otras disciplinas como la traumatología, utilizan el ácido hialurónico inyectándolo en las articulaciones para fortalecer los tejidos.
Si bien está comprobado científicamente que esta molécula tiene propiedades hidratantes y constitutivas, y que se requiere para que la dermis funcione apropiadamente, advierte la doctora Loyo que no todo ácido hialurónico funciona.
Básicamente porque debe poseer características muy específicas.
“Debe tener un tamaño determinado para que esa nano molécula pueda atravesar los espacios intercelulares y llegar hasta la dermis, mientras va entregando moléculas de agua a las diferentes capas de la epidermis”.
Por eso el ácido hialurónico debe contar con el aval de un laboratorio con altísimo nivel de investigación y desarrollo en nanotecnología, para diseñarlo a una escala que asegure su paso transepidérmico.
“Cuando un ente sin validación ni calidad científica dice ofrecer un producto con ácido hialurónico, seguramente no ofrece la molécula como tal sino lo que conocemos como sal hiarulonato».
«El ácido hialurónico es costoso porque sintetizar una molécula que sea biológicamente compatible, no es fácil. Es algo que las personas deben comprender”, dice la doctora Loyo.
Recomendado a partir de los 25 años de edad
De acuerdo con la especialista, el ácido hialurónico presente en la piel se va degradando con el paso de los años.
“Esta ausencia es lo que produce las arrugas. Si desde temprana edad comenzamos a aportar ácido hialurónico, siempre va a haber un banco de esta molécula que va a retardar el envejecimiento”, afirma.
Advierte que la piel debe comenzar a cuidarse diariamente, a partir de los 25 años, con productos que realmente tengan esta molécula porque a esa edad es cuando ya se detecta su disminución.
“Los médicos recomendamos utilizar en la cara, cuello y escote un producto como Cetaphil® Loción Facial Hidratante de día con ácido hialurónico».
Para la noche, su contraparte en crema, que adiciona productos nutritivos para ralentizar el envejecimiento cutáneo.
Para el resto del cuerpo usar productos con hialuronato de sodio, que es la sal de ácido hialurónico pero que no tiene la molécula como tal.
Cotidianamente, día y noche
Agrega que no es necesaria la prescripción médica para utilizar esta loción ya que Galderma y la empresa Aropharma, encargada de su manejo logístico, operativo y comercial, garantizan que es un producto original, que no va a producir reacciones de sensibilización, alergias o acné.
Enfatiza que en el caso de Cetaphil® Loción Facial Hidratante contiene ácido hialurónico en la concentración más alta disponible en el mercado (10%).
En cuanto a la crema de noche, además de este ingrediente, posee ácidos grasos de aceite de oliva esterificados, lo cual brinda una hidratación sostenida en el tiempo, de rápida absorción, alta compatibilidad con la piel y un efecto antioxidante muy importante.
Asimismo, contiene aceites hidrolizados de coco, altamente hidratantes, emolientes y reparadores de la superficie cutánea; extracto de Marrubio vulgare, una herbácea con propiedades regeneradoras, cicatrizantes y calmante de procesos irritativos locales, con una altísima concentración de vitamina C, sales minerales y flavonoides.
Por último, enfatiza la dermatóloga que “Cetaphil día y noche ofrecen una alta concentración de ácido hialurónico, terapéuticamente eficiente, que garantiza un adecuado paso transepidérmico, con la consecuente optimización de la humectación y nutrición de la piel, ya que además cuenta con emolientes especiales para ello, es decir, Cetaphil es investigación en ciencia dermatológica al servicio de la salud y belleza de la piel de sus usuarios».
Nota de prensa
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Salud y Fitness
El universo invisible de la piel y su papel en la salud cutánea
El cuerpo humano alberga billones de microorganismos que conviven en una relación de perfecta simbiosis, siendo la superficie cutánea uno de los hábitats más complejos y dinámicos de todo el organismo. Este ecosistema microscópico, conocido técnicamente como microbiota de la piel, está compuesto por una inmensa variedad de bacterias, hongos, virus y ácaros que desempeñan un papel fundamental en la preservación de la salud general y estética. A menudo, las personas tienden a percibir la superficie de su cuerpo como una barrera puramente física e inerte, ignorando que se trata de un tejido vivo y densamente poblado que interactúa constantemente con el entorno exterior. La precisión con la que estos microorganismos regulan las funciones biológicas del tejido es comparable a los complejos sistemas de análisis que utilizan los expertos en plataformas de apuesta futbol, donde cada variable, estadística y dato previo cuenta para anticipar un resultado con absoluta exactitud. De una manera similar, la ciencia dermatológica actual se esfuerza por descifrar cada componente de esta comunidad microbiana para predecir cómo responderá el tejido ante agresiones externas o tratamientos cosméticos específicos. Comprender la estructura de este escudo invisible nos permite desarrollar estrategias avanzadas de cuidado personal basadas en la evidencia científica y el respeto por el equilibrio biológico natural.
Composición biológica y diversidad del microbioma cutáneo
La diversidad celular que habita en el tejido cutáneo no es uniforme, sino que varía de manera drástica en función de las características fisiológicas de cada región corporal específica. Los estudios de secuenciación genética han demostrado que existen tres microambientes principales en la superficie del cuerpo humano, clasificados como zonas sebáceas, húmedas y secas. En las áreas con una alta producción de sebo, como el rostro, la espalda y el pecho, predomina de forma casi absoluta la bacteria denominada Cutibacterium acnes, la cual utiliza los lípidos del sebo como fuente primaria de energía para su metabolismo. Por el contrario, en las regiones húmedas y cálidas, como las axilas o los pliegues de los codos, se observa una mayor concentración de bacterias de los géneros Staphylococcus y Corynebacterium, que prosperan gracias a las condiciones de transpiración. Las zonas secas, representadas por los antebrazos y las piernas, albergan una mezcla mucho más heterogénea de microorganismos, incluyendo una presencia notable de hongos del género Malassezia. Esta distribución demuestra que la microbiota se adapta con una precisión asombrosa a la disponibilidad de nutrientes, la humedad y el pH del tejido, creando perfiles biológicos únicos para cada individuo.
La barrera inmunológica y los mecanismos de defensa natural
Una de las funciones más críticas de los microorganismos comensales es actuar como una línea de defensa activa frente a la colonización de patógenos externos potencialmente peligrosos. La microbiota saludable compite de forma agresiva por el espacio físico y los nutrientes disponibles en el estrato córneo, impidiendo que bacterias oportunistas como Staphylococcus aureus encuentren un lugar propicio para reproducirse y causar infecciones. Además, microorganismos como Staphylococcus epidermidis secretan de manera natural péptidos antimicrobianos que destruyen selectivamente las membranas de los patógenos invasores sin alterar las células propias del hospedador. Este proceso de exclusión competitiva se complementa con la capacidad de los microbios comensales para enviar señales químicas a las células del sistema inmunitario innato de la epidermis, como las células de Langerhans. A través de este diálogo molecular constante, la microbiota entrena y modula las respuestas inflamatorias del cuerpo, manteniendo al sistema inmunitario en un estado de alerta atenuada pero altamente eficiente, preparado para responder con rapidez ante cualquier agresión real.
Regulación del pH cutáneo y la síntesis de ácidos grasos
El mantenimiento de un entorno ligeramente ácido en la superficie de la piel, con un valor de pH que oscila idealmente entre cuatro coma cinco y cinco coma cinco, es indispensable para la integridad de la barrera cutánea. La microbiota desempeña un papel protagónico en la conservación de este manto ácido mediante la fermentación y degradación de los lípidos presentes en el sebo y el sudor segregados por las glándulas corporales. Las bacterias comensales transforman estos lípidos complejos en ácidos grasos libres de cadena corta, los cuales disminuyen el pH ambiental de la superficie del estrato córneo de forma constante. Este entorno ácido resulta letal para una gran cantidad de bacterias patógenas transitorias que prefieren ambientes neutros o alcalinos para desarrollarse adecuadamente. Asimismo, los ácidos grasos generados por el metabolismo bacteriano actúan como potentes agentes hidratantes naturales que ablandan el tejido epitelial y previenen la pérdida transepidérmica de agua. De este modo, la actividad metabólica de los microorganismos contribuye directamente a la flexibilidad, elasticidad y resistencia mecánica de toda la estructura de la piel frente a las tensiones físicas del día a día.
Disbiosis cutánea y su relación con el acné vulgar
Cuando el equilibrio cuantitativo y cualitativo de la comunidad microbiana se altera de forma significativa, se produce un fenómeno biológico denominado disbiosis, el cual está estrechamente vinculado con el desarrollo de patologías dermatológicas comunes. En el caso del acné vulgar, la medicina tradicional solía señalar a la bacteria Cutibacterium acnes como la única causante de la inflamación del folículo pilosebáceo. Sin embargo, las investigaciones contemporáneas revelan que el problema no radica en la simple presencia de esta bacteria, sino en la pérdida de diversidad entre sus diferentes cepas y el crecimiento excesivo de filotipos específicos. Cuando se produce una hiperproducción de sebo debida a cambios hormonales, las cepas más virulentas de esta bacteria proliferan de manera descontrolada, formando biopelículas densas que obstruyen el poro y desencadenan una respuesta inflamatoria severa. Este proceso demuestra que las enfermedades cutáneas crónicas suelen ser el resultado de una ruptura en la armonía del ecosistema, donde la pérdida de control de una población microbiana altera la homeostasis de todo el tejido circundante.
El papel del microbioma en la dermatitis atópica
La dermatitis atópica es otra afección crónica que ilustra de forma magistral cómo la alteración de la microbiota puede comprometer la salud y la integridad de la estructura de la piel. Los análisis clínicos de pacientes que experimentan brotes agudos de esta enfermedad muestran de manera sistemática una reducción drástica en la diversidad de su microbioma cutáneo, acompañada de una colonización masiva por parte de Staphylococcus aureus. Esta bacteria patógena aprovecha la disfunción de la barrera física de la piel para fijarse a los queratinocitos y liberar toxinas que destruyen los lípidos intercelulares y exacerban el prurito y la inflamación. La falta de bacterias beneficiosas como Staphylococcus epidermidis priva al tejido de los mecanismos naturales de control que normalmente frenarían la expansión de esta bacteria patógena. Los tratamientos modernos más prometedores para la dermatitis atópica se centran precisamente en restaurar la diversidad microbiana perdida, utilizando terapias biológicas destinadas a recolonizar el tejido con bacterias comensales capaces de neutralizar los factores de virulencia de los patógenos.
Factores externos que alteran el equilibrio microbiano
La estabilidad del ecosistema cutáneo se encuentra bajo la influencia constante de una multitud de factores ambientales, hábitos de higiene y productos de cuidado personal que aplicamos diariamente sobre nuestro cuerpo. El uso indiscriminado de jabones corporales agresivos con tensioactivos fuertes y un pH marcadamente alcalino barre de forma literal la capa lipídica superficial, eliminando tanto la suciedad como las poblaciones de bacterias beneficiosas. Del mismo modo, la aplicación excesiva de geles desinfectantes con altas concentraciones de alcohol y el uso frecuente de antibióticos tópicos destruyen el delicado tejido ecológico que tarda semanas en regenerarse por completo. La contaminación atmosférica de las grandes ciudades, la radiación ultravioleta procedente del sol y los niveles elevados de estrés psicológico crónico también alteran la composición del sudor y el sebo, modificando los nutrientes disponibles para los microorganismos. Esta combinación de agresiones externas crea un entorno hostil que debilita al escudo biológico de la piel, haciéndola mucho más susceptible al envejecimiento prematuro, la deshidratación y la aparición de irritaciones inexplicables.
Avances en cosmética basada en prebióticos y probióticos
La comprensión científica del microbioma ha revolucionado por completo la industria de la dermatología y la cosmética, impulsando el desarrollo de formulaciones avanzadas que buscan nutrir y proteger a los microorganismos aliados. Los ingredientes prebióticos, compuestos principalmente por azúcares complejos y fibras vegetales como la inulina, actúan como alimento exclusivo para las bacterias beneficiosas de la piel, estimulando su crecimiento y actividad metabólica selectiva. Por otra parte, la incorporación de probióticos, que en la cosmética actual suelen presentarse en forma de lisados bacterianos o fermentos inactivados de géneros como Lactobacillus o Bifidobacterium, aporta moléculas bioactivas que refuerzan la función barrera. Estos componentes biológicos ayudan a calmar la piel inflamada, aceleran los procesos de renovación celular y estimulan la producción propia de ceramidas por parte de los queratinocitos. Al enfocar el cuidado diario en optimizar la salud de los microorganismos residentes en lugar de intentar esterilizar la superficie cutánea, la cosmética moderna logra resultados mucho más profundos, duraderos y respetuosos con la fisiología del cuerpo.
El eje intestino piel y la influencia de la nutrición
La salud de la superficie de nuestro cuerpo no depende únicamente de los cuidados externos que le apliquemos, sino que se encuentra conectada de forma íntima con el estado del sistema digestivo a través del denominado eje intestino-piel. La comunidad científica ha comprobado que una alteración en la microbiota intestinal, provocada por una dieta rica en azúcares refinados y grasas saturadas, puede inducir un estado de inflamación sistémica de bajo grado. Esta inflamación aumenta la permeabilidad de la barrera intestinal, permitiendo que metabolitos bacterianos viajen a través del torrente sanguíneo hasta la dermis, donde alteran la producción de sebo y modifican el comportamiento de las bacterias locales. Por el contrario, una alimentación equilibrada que incluya abundantes alimentos fermentados como el kéfir y fibras solubles procedentes de verduras contribuye a mantener una microbiota intestinal saludable y diversa. Este equilibrio interno se refleja de manera directa en el rostro, manifestándose en una menor incidencia de brotes inflamatorios, una mejor retención de la humedad natural y una capacidad de cicatrización notablemente optimizada ante cualquier lesión menor.
Conclusión y pautas para el cuidado del ecosistema cutáneo
Garantizar la salud y la longevidad de nuestra piel requiere un cambio profundo de paradigma que nos lleve a considerar a este órgano como un jardín biológico delicado que debemos cultivar con paciencia y respeto. Al repasar los hallazgos científicos expuestos, queda claro que la limpieza obsesiva y la aplicación masiva de productos químicos desinfectantes son prácticas obsoletas que perjudican seriamente la diversidad celular de la epidermis. La estrategia idónea para el cuidado diario consiste en seleccionar limpiadores suaves con formulaciones que respeten el pH fisiológico y limitar la exfoliación física o química a frecuencias moderadas que no desestabilicen las colonias microbianas. Asimismo, resulta esencial proteger el tejido de la radiación solar mediante protectores solares que incluyan agentes hidratantes compatibles con la vida microbiana y mantener una rutina constante que evite los cambios bruscos de productos cosméticos. Si adoptamos un enfoque holístico que combine una nutrición adecuada, una gestión eficiente del estrés y una higiene respetuosa, lograremos que nuestra microbiota trabaje a pleno rendimiento, consolidando un escudo defensivo perfecto que mantendrá la piel radiante, elástica y saludable durante toda la vida.
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