Opinión
El Parlamento Nacional tiene la palabra
El Parlamento Nacional tiene la palabra: Por Cora Páez de Topel.- Veinte años de revolución socialista moldeada por el castro comunismo cubano, que el extinto presidente Hugo Chávez se propuso implantar en Venezuela desde que asumió el mando en 1999, activaron la palanca del subdesarrollo estancado en las dos primeras décadas del s.XXI, sin lograr ningún avance democrático de progreso, justicia, paz social, elecciones libres, separación de poderes, sino que por el contrario aumentaron los índices de pobreza, inflación, desabastecimiento, cierre de empresas, éxodo de venezolanos en busca de mejor calidad de vida, deficiencia de los servicios públicos, represión e inseguridad, continuados por el sucesor Nicolás Maduro y los seguidores del oprobioso régimen desde el 2013, cuando tomó el control del poder nacional a petición del ex -presidente poco antes de fallecer.
Veinte años es tiempo suficiente para cambiar de gobierno, porque lo contrario es la consolidación del partido único y del líder mesiánico que promete pero no cumple, que regala los bienes del Estado por cuenta propia, ensayando las prácticas populistas que tanto daño le hacen al pueblo, a la vez de vaciar las arcas de la Nación y del Banco Central, forzándolo a emitir dinero inorgánico, causa fundamental de la devaluación del bolívar, teniendo que pasar por varios procesos de reconversión monetaria para poder sustentar la deprimida economía nacional.
Tal es la situación venezolana en los primeros días del mes de Enero 2019, latente en el ánimo de quienes están conscientes de que hay que reclamar los derechos ciudadanos para no dejarnos avasallar por la tiranía que pretende seguir gobernando hasta el 2025, sin aceptar que su mandato es ilegítimo, puesto que fue convocado por la Asamblea Nacional Constituyente, igualmente ilegítima. De manera que el despertar del 2019 reavivó las energías de los venezolanos, rememorando los sucesos del 23 de Enero 1958, cuando el ex dictador Marcos Pérez Jiménez se vio obligado a abandonar el país montado en el avión que denominaron “la vaca sagrada”, para dejarle el campo abierto a una Junta de Gobierno transitoria y la convocatoria a nuevas elecciones, abriendo el cauce democrático que se inició con el Pacto de Punto Fijo.
Intensa emoción ha despertado en este capítulo de nuestra historia reciente el nombre del actual presidente de la Asamblea Nacional, el jóven guapo y con guáramo Juan Guaidó, quien asumió con valentía el control de la situación para restituir el orden legal, dándole paso a la factibilidad de un gobierno de transición presidido por él como legítimo representante del Poder Nacional, al que le será posible convocar a unas elecciones libres, previa desarticulación del fraudulento CNE presidido por la rectora Tibisay Lucena y sus cómplices. El Parlamento Nacional declaró el 15 de Enero la usurpación del poder por parte de Nicolás Maduro. El llamado a participar en los “cabildos abiertos” organizados por los diputados del Parlamento Nacional y por los líderes de la oposición ha sido plenamente atendido por los ciudadanos conscientes de la necesidad de desalojar del poder al “usurpador” de Miraflores, lo cual deberá hacerse de una manera coordinada y legal. Gesto digno de atención de parte de Guaidó es la petición de apoyo civil y militar que hace a la fuerza pública, particularmente a las Fuerzas Armadas Nacionales para que bajen las armas en las horas más cruciales de la ruta democrática que retomaremos, con el favor de Dios, el próximo 23 de Enero, cuando los venezolanos pacíficos salgamos a las calles de Venezuela y del exterior para pedir la restitución del orden legal.
Valencia, 21 de Enero del 2019.
No deje de leer: Así fue como el Sebin se llevó Guaidó a punta de pistola (Video)
Opinión
Activos en el Activismo: El motor de la transición ciudadana en Venezuela
Por: Luis Junior Vivas
Valencia, junio de 2026
El activismo político no es una fuerza estática ni un simple registro de reclamos en papel; es el tejido vivo de la historia democrática. A lo largo de los siglos, los grandes giros de la humanidad —desde las sufragistas británicas hasta el movimiento por los derechos civiles de Martin Luther King— no nacieron en los despachos institucionales, sino en las calles, impulsados por ciudadanos comunes decididos a desafiar el statu quo.
En Venezuela, esta herencia es profunda. La identidad republicana del país se forjó bajo el fuego de un activismo civil y militar que rompió las cadenas coloniales, y se redefinió en el siglo XX con la Generación del 28, aquellos estudiantes que plantaron cara a la dictadura gomecista y sembraron las semillas de la era democrática. Hoy, esa necesidad de participación vuelve a ser el epicentro de la realidad nacional.
En el panorama contemporáneo, la figura de María Corina Machado ha redefinido el concepto de activismo en Venezuela. Su propuesta, enmarcada en un liberalismo popular y un férreo compromiso libertario, transformó la tradicional forma de hacer política en el país.
Machado ha demostrado que el activismo no se limita a las dinámicas de los partidos tradicionales; se trata de una lucha ética, de resistencia y de organización de base. Desafiando inhabilitaciones, bloqueos de carreteras y persecución, su presencia en cada rincón del territorio nacional y fuera de el ,despertó una fuerza ciudadana que parecía dormida, convirtiendo la causa de la libertad venezolana en un movimiento civil sin precedentes en la historia reciente de la región.
»Activos en el Activismo»: El eco que nace en Carabobo
Es precisamente en este contexto de movilización permanente donde nacen las ideas que guían la acción. Desde la Coordinación Regional de Activismo de Vente Carabobo, se acuñó una frase que hoy resuena como un mantra para miles de ciudadanos: «Activos en el Activismo».
Más que un eslogan de campaña, este término nació en tierras carabobeñas como un llamado a la acción consciente y permanente. Significa entender que la libertad no se espera pasivamente, sino que se construye a diario a través de la formación, la movilizació y la presencia en las comunidades. El estado Carabobo, históricamente vinculado a las gestas libertarias del país, vuelve a ponerse a la vanguardia conceptual de la resistencia civil con esta premisa.
El activismo venezolano se encuentra hoy en su encrucijada más crítica y determinante. En el marco de una compleja transición política, el objetivo inmediato está firmemente trazado: confluir y presionar por un proceso electoral presidencial con plenas garantías democráticas.
Los desafíos para quienes nos mantenemos «Activos en el Activismo» son monumentales:
Organización y defensa del voto: Estructurar y seguir fortaleciendo redes ciudadanas capaces de movilizar a millones de electores y cuidar cada sufragio en condiciones adversas en un inevitable proceso electoral que más temprano que tarde se realizará en nuestro país.
Vencer la censura: Convertir a cada ciudadano en un canal de información veraz ante el bloqueo de los medios de comunicación tradicionales, la persecusión y el amedrentamiento que aunque ha disminuido aún persiste por parte de las fuerzas del régimen.
Mantener la ruta pacífica y constitucional: Resistir las provocaciones que buscan desmovilizar a la población, manteniendo el foco en la vía electoral como el mecanismo legítimo para el cambio.
El camino hacia la transición presidencial no será sencillo, pero la historia demuestra que cuando una sociedad civil se organiza bajo un propósito claro, no hay estructura que pueda detenerla. El activismo en Venezuela ha dejado de ser una opción; hoy es el deber ciudadano que define el futuro de la República.
Abg. Luis Junior Vivas
Coordinador Regional de Activismo
Vente Carabobo
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