Opinión
En defensa de @VillcaFDEZ
En defensa de @VillcaFDEZ: Por José Luis Centeno S.- Hoy, cuando la muerte irrumpe en todos los contenidos informativos del país e inunda las redes con llamados de auxilio para niños, ancianos y enfermos, que el preso político Villca Fernández, enfermo de gravedad como está, haya asumido en enero de este año correr mayores riesgos iniciando una huelga de hambre para reclamar su derecho a la salud, es una temeridad o desestimación aparente de la propia vida cuya ocurrencia la materializa la perversidad oficial que lo encarceló en el Sebin, institución irrespetuosa de todos sus derechos por lo menos desde el 2014 cuando lo citaba informalmente a su sede en Mérida.
Hoy, miércoles 14 de febrero de 2018, en el Acto de apertura del año judicial con toda seguridad hablarán de avances revolucionarios en la recta administración de justicia como parte de un discurso oficial ensombrecido por casos como el del líder estudiantil Villca Fernández, para quien la justicia pronta y efectiva dejó de ser una garantía constitucional dando lugar a un retardo procesal concertado e inducido con negativas de traslado al tribunal de la causa, acentuando la gravedad de su condición de preso político la afectación de su estado de salud por igual motivo, es decir, por falta de traslado para que le provean atención médica.
Tantos atropellos en contra de Villca Fernández parecen no provenir solamente del twitter que le respondió a Diosdado Cabello, hecho por el cual tiene más de dos años preso a la espera de la apertura del Juicio Oral y Público, en la perspectiva del colaboracionismo reinante en la política venezolana no sería aventurado decir que esos excesos responden más bien a sus firmes convicciones democráticas, porque así como ha dicho: “Con Maduro no puede haber reconciliación ni paz mientras existan presos políticos”, también ha señalado: “A veces pienso que necesito un psicólogo con urgencia para entender a la dirigencia de oposición, ya que su discurso va en contra de todas las acciones que ejecutan”.
El doctor Alonso Medina Roa, abogado defensor de Villca y miembro fundador del Foro Penal, además de develar la acusación infundada que sirve de sustento a su encarcelamiento arbitrario, ha señalado que funcionarios del Sebin en El Helicoide no acatan decisiones judiciales orientadas a proveerle medios adecuados de salud. Amnistía Internacional destacó el impacto de tales circunstancias en la humanidad de Villca, el resultado es un organismo aquejado de enfermedades desatendidas que sólo la medicina y cuidados continuos han de atajar.
Negarle atención médica, negarle el derecho a la defensa impidiendo el inicio del juicio, implican un valor simbólico de la negación de justicia, que se convierte en factor de disociación del procesado, excluido del Estado de justicia expresado en el Artículo 2 de la Constitución, en este caso un preso político, joven, estudiante, líder, de una considerable valía, desdoblado en un ciudadano venezolano investido del Estado de inocencia y en un preso político sin garantías ni derecho alguno, dicotomía que encierra en sí misma, con brutal claridad, la descomposición del Poder Judicial venezolano y de los diversos actores que se inter-relacionan con la justicia, bien sea fuera o dentro de la propia Administración de Justicia.
Cualquier información, comentario, desahogo o sugerencia por la dirección electrónica [email protected] o por mi cuenta en Twitter @jolcesal – (@jolcesal)
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Opinión
Redes que enredan: La miseria del ‘like’ sobre la tragedia venezolana
Por: Luis Junior Vivas
En medio de la angustia y el dolor que provocan la reciente tragedia vivida en Venezuela por los terremltos del 24 de Junio, ha quedado al descubierto una de las facetas más oscuras de la era digital: la mercantilización del sufrimiento. Mientras rescatistas, voluntarios y comunidades enteras se debaten entre los escombros, las pérdidas materiales y el duelo para salvar vidas, un grupo de creadores de contenido, influencers y supuestos comunicadores han decidido convertir la desgracia en su próximo contenido viral.
Bajo el lema implícito de «todo vale por un clic», las redes sociales se han inundado de videos dramatizados, imágenes explícitas descontextualizadas e incluso burlas veladas que rozan la crueldad. No hay intención de ayudar, no hay centros de acopio en sus biografías, ni canales de apoyo real; solo hay una búsqueda frenética de engagement a costa del dolor ajeno.
El problema va más allá de la falta de empatía. Al actuar de mala fe para figurar en los algoritmos, estos personajes no solo muestran una total indolencia y falta de humanidad, sino que se convierten en un obstáculo para las labores de emergencia.
Al difundir contenidos sin verificar:
Obstruyen los canales oficiales: Entorpecen la logística de rescate al viralizar alarmas falsas o solicitudes de ayuda obsoletas.
Generan pánico innecesario: Juegan con la salud mental de quienes están lejos esperando noticias de sus familiares.
Las plataformas digitales nacieron para conectarnos, pero hoy, en manos de la irresponsabilidad, son herramientas que deshumanizan.
El dolor de los venezolanos no puede seguir siendo el libreto de quienes buscan monetizar o inflar sus métricas. La libertad de expresión y el alcance de las redes sociales conllevan una responsabilidad ética que estos creadores han decidido ignorar deliberadamente.
Es hora de que la audiencia reaccione. La solución no solo pasa por la denuncia pública de estos actos de mala fe, sino por aplicar la sanción más efectiva en el entorno digital: el unfollow y el bloqueo. Dejemos de consumir el morbo travestido de información. En momentos de crisis, Venezuela necesita manos que ayuden, ojos que informen con rigor y corazones con verdadera humanidad; no pantallas que enredan, confunden y se alimentan de las lágrimas de un pueblo.
Abg. Luis Junior Vivas
Coordinador Regional de Activismo
Vente Carabobo


