Connect with us

Opinión

Julio Castillo Sagarzazu: ¿Cuál diálogo?

Publicado

on

diálogo Gobierno y MUD-acn
Foto: Cortesía
Compartir

Cuál diálogo? Diálogo es el que yo tengo con mis nietos sobre fútbol, o con los panas sobre un plato sabroso, o en las colas sobre la pesadilla que vivimos los venezolanos, o con mi mecánico sobre el costo de los repuestos. Con este gobierno si hay que hablar algo, hay que ser claro, es una negociación como la que se tiene con unos secuestradores que se te metieron en la casa.

Hay que decir la verdad. El gobierno quiere negociar porque después de haber dilapidado los mayores ingresos de la historia; después de haber entregado la industria petrolera a rusos y chinos y el arco minero a cualquier cantidad de piratas, se encuentran que vienen a cobrarles y no tiene cómo pagar. Tienen que renegociar la deuda y para eso la comunidad internacional no les acepta aprobaciones de su Constituyente chimba, sino la aprobación de la Asamblea Nacional.

No dejes de leer:MUD: En suspenso reunión de Dominicana (Comunicado)

Por eso andan desesperados por dar señales de que quieren “dialogar”. Esa es la pura verdad. No veo la razón por la cual no se nos explica eso claro a los venezolanos. Somos adultos y capaces de entender una explicación transparente. No hay que dorar la píldora, no hay que edulcorar las cosas. Los secuestradores estan llamando para negociar lo que tenemos que decidir es si atendemos la llamada y que les vamos a decir.

Para eso es necesario saber quién es el negociador por los secuestrados. Los policías que saben de eso opinan que este es un tema clave. Si hay muchas voces la cosa se complica y en nuestro caso, se complicaría aun mas, si dentro de quienes quieren negociar por los secuestrados hay cómplices activos o pasivos de los secuestradores. Lo cual es un tema a resolver sin ninguna duda y sobre lo que hay que trabajar.

Ahora bien ¿Qué queremos los secuestrados? Respeto a las competencias constitucionales de la AN. Libertad de los presos políticos. Un nuevo CNE. Elecciones libres con observación internacional. Apertura de un canal humanitario. Esto es lo que nuestros negociadores tendrán que decirles y luego que respondan pues venir a informarlo a las familias de los secuestrados que somos todos los venezolanos. En ese momento, debatiremos que se decide.

Me imagino que así procederíamos todos frente a una situación como en la que estamos. Es una estupidez decir que con los secuestradores no se habla o decir que es una traición hacerlo. Para que se consume una traición hay que esperar cuales son los resultados. No podemos instaurar la Ley de Sospechosos de Robespierre y condenar a alguien porque sospechamos que va a cometer un delito. Lo que si hay que decirle a los negociadores es que sean transparentes, que no nos oculten información, que no se haga a escondidas lo que debe hacerse públicamente.

No estamos pidiendo ninguna tontería como que televisen las negociaciones ni que nos cuenten que comen durante el almuerzo. La discreción no hay que confundirla con la opacidad. Pero como dicen los filósofos nominalistas “la forma de la cosa es parte de la cosa” y aquí hay que guardar las formas porque, “a picado de culebra cualquier bejuco lo asusta”, como dicen los filósofos vernáculos.

No dejes de leer: Decretan 13-Nov día de júbilo y no Laborable en Carabobo

Y mientras tanto, como hay que caminar y mascar chicle al mismo tiempo, regresemos a preocuparnos por la tragedia de nuestro pueblo que sufre y que no está para entender de exquisiteces de políticos. Cierto, hay que jugar en todos los tableros, pero en el mas importante, en el de la lucha social, estamos perdiendo por forfait.

 

JULIO CASTILLO SAGARZAZU

Comentarios de Facebook

Opinión

Desaceleración de la presión externa

Publicado

on

presión - acn
Compartir
  • 4
    Shares

Desaceleración de la presión externa: Por Leopoldo Puchi.- Se puede observar una ligera distensión en lo que se refiere a la presión de factores extranjeros sobre Venezuela. Un respiro en las tensiones que, de actuarse con rapidez, puede permitir una reformulación de las políticas del Estado en dos direcciones: las líneas económicas y las de la esfera  internacional, con el fin de aliviar la carga social de la hiperinflación y reactivar la producción nacional.

La desaceleración de la presión externa es consecuencia de una serie de eventos de menor intensidad, pero que indudablemente han influido sobre la evolución de los acontecimientos. Es así como la iniciativa del Grupo Boston de promover la excarcelación de Joshua Holt y la decisión tomada por el presidente Nicolás Maduro de liberarlo han contribuido a crear este instante que puede ser utilizado para cambios y para propiciar el diálogo.

Del mismo modo, la lectura que se le ha dado a lo acontecido en la última  reunión de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos, por parte de muy importantes funcionarios de Washington, apunta en la dirección de una reevaluación de los procedimientos utilizados. Igualmente, habría que anotar que el cambio de gobierno en España saca de juego una punta de lanza ultra radical e inclina la balanza europea hacia posiciones menos pugnaces, como las de Portugal y Grecia.

La existencia de esta rendija de distensión brinda la oportunidad para que en lo interno el Gobierno proceda a tomar medidas en sus políticas macroeconómicas que contribuyan a controlar la inflación y permitan la formación de los precios, lo que brindaría un mínimo de la estabilidad necesaria para el crecimiento de la producción. Entre esas decisiones estaría la modificación de la Ley de ilícitos cambiarios, para permitir al sector empresarial importar bienes terminados e insumos con sus propias divisas de forma legal y pueda asentar los costos en la contabilidad. Sería un primer escaño de una reforma económica que debe contemplar a la disminución de la emisión monetaria sin respaldo en la producción.

Al mismo tiempo, debe emprenderse una reorientación de la política exterior para contener la presión externa, que se ejerce por medio sanciones como el bloqueo financiero y que afectan la capacidad de producción nacional, en particular a la industria petrolera, lo que trae como consecuencia que disminuyen los ingresos del país y se agravan las condiciones de vida de los venezolanos.

El grado tan elevado al que han llegado las sanciones y el deterioro tan fuerte de las relaciones de Venezuela con Estados Unidos y sus países aliados no es solo consecuencia de la actitud de los círculos más belicistas de Washington, sino que también hay que tomar en cuenta que Venezuela durante mucho tiempo no ha ejercido eficazmente su diplomacia en función de neutralizar a los más radicales y ganar aliados. Un redimensionamiento de la diplomacia, en medio del respiro de la actual distensión, puede contener nuevas sanciones. Nunca está demás la corregir.

No deje de leer: Entre la espada y la pared

Comentarios de Facebook
Seguir Leyendo

Facebook

Carabobo

Sucesos

Lo más leído