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Jacmibel Rosas: Compartamos momentos de calidad

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Saludos amigos, que bueno coincidir en una semana más, dando gracias a Dios por la vida y honrando el hecho de tener a nuestros padres y ser padres en estos duros momentos que atravesamos en el mundo.
Y precisamente citando tiempos duros, les hablaré hoy de la importancia de compartir momentos de calidad en familia, en una época, donde un celular ha pasado a sustituir el calor que los padres deben dar a sus hijos.
Los seres humanos en general nos hemos dejado llevar por una era tecnológica, en donde los celulares nos alejan de quienes tenemos cerca y nos acerca a quienes tenemos lejos, nos facilita la vida y el trabajo, pero muchas veces pasa a ocupar espacios en la pareja y en la relación con nuestros hijos que podría pasarnos factura más adelante.
Ante esto se hace necesario, tomar en cuenta los momentos que necesitamos compartir en calidad familiar, esos espacios en los que la tecnología, los celulares y las redes sociales no se hacen presente. Esto ha pasado a ocupar un espacio tan necesario en nuestras vidas que muchas veces no podemos estar en familia sin tomarnos una foto y subirla al Instagram o al Facebook, incluso, muchas veces dependemos de estas herramientas sociales para saber de nuestros familiares por sus fotos, pues ni una llamada hacemos porque sabemos que están bien porque “lo vimos en el Facebook”.
Eso mismo puede pasar con nuestros hijos. Pueden vivir en nuestra casa, tener a sus padres juntos a su lado y sentirnos distantes, porque nuestra mente está dispersa, está llena de preocupaciones, metida en redes sociales o alejada de lo que pudiera sentir o pensar nuestro pequeño y es allí cuando vemos las consecuencias: niños con déficit de atención, problemas de aprendizaje, trastornos alimenticios, entre otros cuadros psicológicos.
 Ante esto se hace necesario que tomemos un minuto para pensar y preguntarnos ¿que tanto compartimos con nuestros hijos? ¿cuántas horas del día dedicamos a nuestra familia? ¿cuántos almuerzos hacemos juntos? Cuando hagamos todas estas preguntas, momento en el que podemos conversar con nuestra pareja al respecto o solo hacer el ejercicio mentalmente, sabremos si verdaderamente estamos compartiendo momentos de calidad en familia, reflexionaremos, nos daremos cuenta que quizás estamos a tiempo de cambiar algunos hábitos que pueden ser desfavorables para nuestros hijos.
En un mundo globalizado donde las frases más comunes son “no tengo tiempo”, “necesito que el día tenga 48 horas”, “Estoy estresado” o el más común “la plata no me alcanza”, nos estamos desgastando, nos estamos enfermando, estamos dejando que el tiempo pase y no estamos valorando lo que realmente nos puede llenar de felicidad: la infancia de nuestros hijos, las sonrisas de nuestros nietos, esos momentos que nos pueden regalar la felicidad que toda una semana de trabajo nos pueden regalar.
Es cierto, son tiempos difíciles los que vivimos en la actualidad, por eso hago el hincapié en vivir instantes de calidad, rescatar aquellos momentos del día que te dejan sin aliento, reír hasta que te duela el estómago, hacer catarsis, tener la capacidad de burlarnos de nosotros mismos, al fin y al cabo, la vida es demasiado corta para estar con la persona equivocada, para desgastarte en rencores o estar en el trabajo que no te gusta.
Y recuerda, la vida es corta, bonita y única, vívela de manera que al partir, te lleves los mejores recuerdos de ella.
¡Hasta un próximo biberón!
Jacmibel Rosas
La Mamá Guapa y Apoyada

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Patrañas.21

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Patrañas, dominó, entre tahures
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Patrañas.21: Por Josué D. Fernández A.- En sano juicio “de lado y lado”, como les gusta puntualizar a los que dicen no ser ni de aquí ni de allá, es bastante improbable el encontrarse en medio de un derrumbe completo, tal cual se extiende en Venezuela,  y creer que algún provecho se aproxima; o que saben de algo oculto quienes causan la mayor destrucción jamás imaginada de un país, más allá de la ruina propia, la de sus familiares, amigos, arrastrando con ellos a cualquier otro obligado a permanecer en ese territorio. Patraña pura es el coro nacional e internacional de tramposos s.21 de que existiría un socialismo bueno, lejos del comunismo, en el que todos deberíamos sufrir primero, para luego alcanzar la gloria y la dicha de la riqueza pareja.

Poblaciones empobrecidas y enfermas con células malignas es el gigantesco saldo visible de la ignorancia e incapacidad para atender exigencias del bien común, de parte de grupos siempre empeñados en quedarse indefinidamente en lo alto del poder, bien a la fuerza, o mediante simulaciones de consultas populares. Pero, en lo que respecta a América Latina, allí sí gozan de frecuencia los hallazgos externos de expedientes de dirigentes con fortunas por debajo de cuerda en Cuba, Venezuela, Bolivia, Brasil, Ecuador, Nicaragua, y en administraciones viejas de Argentina, Perú, Uruguay  y Chile.

De lado y lado, como se anotó al comienzo, en alcaldías, gobernaciones, entes autónomos, empresas públicas, cajas de ahorros, fondos de pensiones,  nunca hay dineros para atender servicios que deben a sus comunidades, aunque sobra presupuesto para vehículos, viáticos, restaurantes caros, lujo en aviones y demás embarcaciones para descendientes y allegados también, trajes y relojes de marca, guardaespaldas, y vacaciones imperdibles en paraísos extranjeros. En resumen el sueño realizado a través del atajo de la corrupción, ajeno por principios morales para el pueblo honrado,  por lo que este se conforma con la trova de “Si yo fuera rico” según se oyó en “El Violinista en el Tejado”, a continuación en pieza de un montaje de la obra en México, en 2005…

De acuerdo con el trovador de “Si yo fuera rico”, el asunto se limita a  hablar en el raro e incomprensible idioma del  “bidi-bidi-bum”, así como en “no matarse en trabajar”. Dos conclusiones que apuntan directamente al blanco del quehacer rutinario del grueso del pelaje político activo en la Venezuela s.21. El resto se agota en patrañas de amor desinteresado por la patria, equivalente al del ratón por el queso, el sacrificio por los pobres, y cuanta promesa encaje con fantasías de la nación de héroes invencibles, y de tesoros inagotables que prodigarán techo, comida y educación para todos, con ningún esfuerzo.

Las patrañas resultarán incontables mientras quede público para tragarlas, en brebajes mágicos dizque para salir de abajo. La experiencia enseña a cualquier edad que la vida se sufre o disfruta unos pocos minutos a la vez, porque solo estamos seguros del “aquí y ahora”. Sin embargo, de lado y lado, la dedicación de hoy es en la insistencia en pedir apoyo para ganar elecciones municipales y blindar su particular beneficio como de costumbre. Luego tocaría esperar el 10 de enero por el segundo periodo ilegal del actual mandato −otorgado en consulta fraudulenta en mayo-,  con planes agregados para sobrepasar dos décadas de desgracias. El cuento remanente, es que el continuismo tendría bloqueo externo por organismos que no reconocerán esa prórroga “chimba”.

Partida de dominó entre tahúres…

La suerte de Venezuela se juega hoy, entre tahúres, básicamente, en partida de dominó trancada, después de colocar sin remedio las últimas piedras de igual número, en cada punta, obligando a salir de los perdedores y a cambiar de jugadores, para continuar el juego, de ser esa la idea. En caso contrario, la alternativa ya fue cantada en “El juego de la vida”, que perturba a mucha gente, y por lo que prefieren taparse los oídos. No obstante, quizás como tormento para infortunados, y advertencia para ganadores, ese recuerdo regresa reeditado en fragmento de Daniel Santos y la “Sonora Matancera” . Hasta el sábado, Dios mediante, chao.

Ensayo audiovisual para público de pregrado, disponible en la voz del autor, en colección de Josué D. Fernández, con temas musicales editados, más cortos, al pinchar en:

El artículo adosado forma parte de “Experiencias Mayores”, encartado del programa “Estamos en el Aire”, a las 4:30 de la tarde, cada sábado. Breve espacio editorial ligero, canal de catarsis del desconcierto de su autor, con música a propósito del asunto que trata, entrevista y  gotas de humor.  Por http://www.radiorumbos670am.com.ve/, en cuya discusión los interesados pueden tomar parte por los teléfonos +58 212 284.04.94 y 285.27.35, o mediante mensajes directos por Twitter, a Josué Fernández, @jodofeal, por canal personal de YouTube, o aquí en  www.comunicadorcorporativo.blogspot.com

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