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Técnica japonesa para aplanar el abdomen (vídeo)
Técnica japonesa para aplanar el abdomen, en sólo dos minutos diarios, por quince días. Rutinas de ejercicio para perder peso y reducir el abdomen hay muchísimas, pero hay un truco japonés que llama muchísimo la atención en Internet porque permite reducir la grasa abdominal sin ningún tipo de dieta. Supone, simplemente, prestar atención a algo que ya estás haciendo en este instante.
La técnica es rutina. Todo está en la respiración, respirar hondo, expulsar el aire lentamente y ya. Cuente dos minutos diarios por 15 dias y vea los resultados para un abdomen plano. Cómo verá, no requiere dieta ni ejercicio.
Técnica inventada por actor japones
Esta técnica se volvió conocida gracias al actor japonés Miki Ryosuke, quien logró perder 13 kilos y 12 centímetros de cintura en pocas semanas. Según cuenta el actor, su médico le indicó una serie de ejercicios para calmar un dolor de espalda, pero lo que realmente le llamó la atención fue el efecto secundario de esos ejercicios.
Miki llama a esta técnica «respiración prolongada» y consiste en adaptar una postura especial, inhalar durante tres segundos y exhalar fuertemente durante siete segundos. La mejor parte es que solo se necesita hacer este ejercicio 2 minutos al día.

Algunos especialistas explicaron por qué una respiración específica y controlada puede tener este efecto. Es muy sencillo: cuanto más oxígeno usa tu cuerpo, más grasa quemas. Este ejercicio funciona porque la grasa contiene oxígeno, carbono e hidrógeno. Cuando el oxígeno que inhalamos llega a las células de grasa, las descompone en carbono y agua.
Un estudio de 2014 publicado en British Medical Journal descubrió que esta técnica japonesa o proceso puede quemar hasta un cuarto kilo de grasa por día.
Colaterales:
«Los 7 secretos para un abdomen plano que nadie te dijo»
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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad
En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras.
Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar.
Qué hace inolvidable un final de sprint
Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.
Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:
- Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
- Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
- Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
- Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
- Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
- Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.
Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.
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