Opinión
La misión alimentación, una misión imposible
La misión alimentación, una misión imposible: Por Cora Páez de Topel.- En el 2003 Hugo Chávez creó la red Mercal, primer eslabón de una cadena a la que luego se sumaría PDVAL, suscritas a la Misión Alimentación. Eran los primeros pasos del programa de la Revolución Socialista del s. XXI ideado para darle comida barata al pueblo, lanzado con un alarde de gestos y palabras muy propio del Comandante Supremo con su política populista-comunista, en el que involucró a Petróleos de Venezuela para subsidiar el costo de los alimentos importados y a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana – FANB – para contribuir a llevar a cabo el programa. Recordamos a los soldados en esos años vendiendo comida en los puestos de la red Mercal.
En el año 2010, entre las intervenciones ejecutadas por el gobierno “para luchar contra la especulación”, resalta la expropiación de los Hipermercados Éxito y Cada, ambos con una clientela numerosa y variedad de productos – propiedad de la empresa Cativen de capital franco-colombiano – con el fin de utilizar esos espacios para montar la red de Abastos Bicentenario, inaugurando el primero en el Distrito Capital, “el más grande del país”, para dar inicio a la cadena de la treintena que comenzó en Distrito Capital y se extendió en trece estados del interior. El diario Tal Cual en su edición del 23-06-19 informa sobre el cierre de la última sucursal en Charallave. De la red de Abastos han despedido a más de 10.000 trabajadores, después que el gobierno de Nicolás Maduro ordenó restructurar los abastos en el 2016, supuestamente para “enfrentar la corrupción.”
Tras la expropiación de los Supermercados Éxito y Cada para pasarlos a la Misión Alimentación, comenzó el desfalco de los bienes públicos. En esos supermercados socialistas la escasez era notable, los estantes vacíos con pocos productos importados, los rumores eran que muchos gerentes se robaban la mercancía, al igual que la Guardia Nacional Bolivariana. El recién pasado mes de Junio, empleados despedidos del Abasto Bicentenario de La Ceiba, en Valencia, protestaron la venta del supermercado a la empresa privada Salva Food, exigiendo el pago de sus prestaciones y manifestando el temor de quedar desempleados.
Salva Food – Tiendas Clap
La denuncia es que una desconocida empresa de capital privado denominada Salva Food es la beneficiaria actual de ese negocio. Se llaman Tiendas Clap y se confunden con una empresa estatal en los que anteriormente fueron Abstos Bicentenario. El 22 del pasado mes de Mayo el diario estadounidense Wall Street Journal publicó que se han utilizado
Corrupción, incompetencia, reparto de las ganancias ilícitas, entre otros factores, contribuyeron al fracaso del sistema alimentario impuesto por el gobierno actual que, en lugar de aliviar el hambre del pueblo, ha incrementado el desabastecimiento de los bienes de primera necesidad, teniendo que recurrir a la ayuda humanitaria de otros países para darle de comer a la población.
Contrasta el modelo de la Revolución Castro-Comunista del s. XXI con el de los países de libre mercado con capital privado, en los que los supermercados están dotados con variedad de productos nacionales e importados, en los que los clientes escogen a su antojo lo que quieren y lo que necesitan, revisando los precios y las mercancías para seleccionar los que más les convienen. Se benefician los productores nacionales, los granjeros, hacendados, empresarios y comerciantes, la agroindustria, el estado con el pago de los impuestos, los gerentes, empleados y el personal contratado. La generación de puestos de trabajo es sostenible, ajustándose los salarios adecuadamente así como el pago de los beneficios sociales a los trabajadores. Es el modelo de la economía liberal, para nada el “capitalismo salvaje” que los jerarcas chavistas-maduristas tratan de hacer ver como el hambreador del pueblo, cuando son ellos los que han llevado a la población venezolana a tener que solicitar la ayuda humanitaria y a tener que emigrar para poder satisfacer la necesidad de comer.
Valencia, 30 deJunio del 2019.
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Opinión
Redes que enredan: La miseria del ‘like’ sobre la tragedia venezolana
Por: Luis Junior Vivas
En medio de la angustia y el dolor que provocan la reciente tragedia vivida en Venezuela por los terremltos del 24 de Junio, ha quedado al descubierto una de las facetas más oscuras de la era digital: la mercantilización del sufrimiento. Mientras rescatistas, voluntarios y comunidades enteras se debaten entre los escombros, las pérdidas materiales y el duelo para salvar vidas, un grupo de creadores de contenido, influencers y supuestos comunicadores han decidido convertir la desgracia en su próximo contenido viral.
Bajo el lema implícito de «todo vale por un clic», las redes sociales se han inundado de videos dramatizados, imágenes explícitas descontextualizadas e incluso burlas veladas que rozan la crueldad. No hay intención de ayudar, no hay centros de acopio en sus biografías, ni canales de apoyo real; solo hay una búsqueda frenética de engagement a costa del dolor ajeno.
El problema va más allá de la falta de empatía. Al actuar de mala fe para figurar en los algoritmos, estos personajes no solo muestran una total indolencia y falta de humanidad, sino que se convierten en un obstáculo para las labores de emergencia.
Al difundir contenidos sin verificar:
Obstruyen los canales oficiales: Entorpecen la logística de rescate al viralizar alarmas falsas o solicitudes de ayuda obsoletas.
Generan pánico innecesario: Juegan con la salud mental de quienes están lejos esperando noticias de sus familiares.
Las plataformas digitales nacieron para conectarnos, pero hoy, en manos de la irresponsabilidad, son herramientas que deshumanizan.
El dolor de los venezolanos no puede seguir siendo el libreto de quienes buscan monetizar o inflar sus métricas. La libertad de expresión y el alcance de las redes sociales conllevan una responsabilidad ética que estos creadores han decidido ignorar deliberadamente.
Es hora de que la audiencia reaccione. La solución no solo pasa por la denuncia pública de estos actos de mala fe, sino por aplicar la sanción más efectiva en el entorno digital: el unfollow y el bloqueo. Dejemos de consumir el morbo travestido de información. En momentos de crisis, Venezuela necesita manos que ayuden, ojos que informen con rigor y corazones con verdadera humanidad; no pantallas que enredan, confunden y se alimentan de las lágrimas de un pueblo.
Abg. Luis Junior Vivas
Coordinador Regional de Activismo
Vente Carabobo
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