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Científicos viajaron al pasado a través de una computadora cuántica
Científicos rusos han logrado viajar al pasado en una fracción de segundos por medio de una computadora cuántica. En este experimento, también calcularon la probabilidad de un viaje temporal semejante para un electrón en el espacio vacío interestelar.
Con esta hazaña, los investigadores de la Universidad de Física y Tecnología de Moscú; consideraron la posibilidad de violar el segundo principio de la termodinámica.
El autor principal, es el director del laboratorio de física cuántica de esa casa de estudios; quien indicó “esta ley está estrechamente relacionada con la noción de la flecha del tiempo, que postula la dirección del mismo desde el pasado hacia el futuro”. De esta ley, se desprende que un sistema aislado; que se mantiene estático o evoluciona hacia el caos más que hacia el orden.
Electrón solitario en el espacio vacío
Los científicos decidieron comprobar, si el tiempo puede retroceder espontáneamente; por lo menos para una partícula diminuta. Con este fin, trabajan en la localización de un electrón solitario en el espacio vacío; usando la ecuación de Shrödinger, que gobierna el mundo cuántico.
Sus cálculos se basaron en la teoría de que el electrón difumina su localización; o la función de la onda cuántica, gradualmente en el espacio, sucumbiendo a la flecha temporal termodinámica.
Sin embargo, los científicos tomaron en cuenta la influencia de las fluctuaciones del fondo de microondas en el espacio; capaz teóricamente en cierto momento, de hacer retroceder la función de onda cuántica del electrón hacia un estado previo; en otras palabras, logrando que el electrón evolucione hacia el pasado.
Según sus cálculos, este retrocede y puede producirse sólo durante 0,06 nanosegundos y; en un lapso igual a la edad del universo, o 13.700 millones de años.
ACN/El Siglo/VM/ Foto: ES
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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad
En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras.
Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar.
Qué hace inolvidable un final de sprint
Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.
Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:
- Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
- Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
- Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
- Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
- Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
- Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.
Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.
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