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Injerencias en Venezuela entre demócratas y tiranos

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Injerencias en Venezuela entre demócratas y tiranos: Por Coromoto Álvarez.- Las injerencias en Venezuela entre demócratas y tiranos de Cuba, EEUU, la Unión Europea, China,  Rusia, la guerrilla colombiana y el terrorismo islámico apuntan como misiles por todos los flancos.

Las denuncias sobre injerencias en Venezuela entre demócratas y tiranos se reducen a los espacios de blanco y negro que por un lado apuntan hacia Estados Unidos de Norteamérica y la Unión Europea y por el otro hacia Cuba, la guerrilla colombiana, el terrorismo islámico, China y Rusia.

Son rostros con signos monetarios diferentes que no resisten analogías entre el dólar y la criptomoneda, a la hora de invertir entre quienes en uno u otro extremo son capaces de distinguir entre la realidad y el alto riesgo que supone cualquier ficción.

La administración actual en su intento  por escapar del endeudamiento luego de fallar con los compromisos adquiridos para pagar con el billete verde que exalta el rostro de George Washington, apela con desesperación inusual a la criptomoneda de cara desconocida, signo que genera desconfianza de pie a cabeza en su cuerpo invisible.

Socialistas reaccionarios marcan distancia de líderes auténticos de la talla del ex presidente uruguayo Pepe Mujica y del presidente de Ecuador Lenin Moreno, a fin de patrullar en el mismo coche blindado de los jerarcas cubanos, chinos y rusos, pertenecientes a elites de conversos que ya no pueden esconder su estornudo con las inmensas fortunas acumuladas que dilapidaron y le escamotearon a los pueblos bajo el yugo de la esclavitud, el hambre, la mentira y la miseria.

Es por ello que observamos con desparpajo el ruido de las palabras de las cúpulas en los ángulos de la pirámide oficialista que dejan mucho que desear, de espaldas a los anhelos de las grandes mayorías a la hora de resolver los problemas pendientes que derivan del fracaso de las políticas públicas ante el silencio de sus oponentes, según los recados, oraciones y responsos de la Conferencia Episcopal Venezolana, la institución con mayor credibilidad.

Cuando se critica la injerencia del imperialismo de procedencia voraz y múltiple con la sonrisa cínica de factores que huyen de la verdad y del castigo de las leyes universales, es menester separar la olla podrida de la buena comida tan escasa y tan difícil de consumir por sus precios que rebasan la espiral inflacionaria impredecible que nos acosa.

Los chinos le hacen carantoñas a España con el propósito de ampliar sus horizontes en Iberoamérica, a cambio del petróleo venezolano, del cobre y el oro del Perú de Mariátegui y Fujimori con perseverancia para obtener distintas materias primas en otros países de la región, mientras los rusos, con la figura del nuevo zar que encarna el hijo del gran Putin sin olvidar a Maquiavelo y sus raíces bolcheviques para perpetuarse en el poder, a través del puente de la dictadura cubana muestran los dientes del perro rabioso, vivo ejemplo del afán colonialista que comparten con la guerrilla colombiana y el terrorismo islámico para repartir hambre, esclavitud y miseria, situación sumamente incómoda para el imperialismo yanqui con sus cánticos de democracia y libertad.

No deje de leer: Gabriela Spanic reacciona ante situación del país (+ Vídeo)

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El que llena la barriga se olvida del que no come

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El que llena la barriga se olvida del que no come: Por Luis Fuenmayor Toro.- Es inaudito que hoy en Venezuela, quienes comen critiquen que quienes tienen hambre busquen cómo comer. Llaman a la gente a resistir, hablan de dignidad y fortaleza frente al régimen dictatorial, pero tienen el estómago lleno y sus necesidades satisfechas, por decir lo menos. Han vivido siempre de la renta petrolera, aunque no lo sepan o no quieran aceptarlo, pues ésta ha sido el exclusivo soporte de la vida nacional desde hace un siglo y no existe capital venezolano, ni grande ni pequeño, que no se haya hecho a la sombra de los negocios con el Estado. Quienes han gobernado han mantenido al pueblo, además de en la miseria, en la ignorancia, pues ésta no es producto del azar sino el resultado de un diseño social muy claro: dominarlo con la facilidad con la que lo han dominado. Cinco años promedio de educación formal teníamos en 1998, luego de 40 años de democracia representativa. Hoy, luego de 20 años adicionales de cacareo y robo revolucionario, la situación es similar aunque el gobierno se mienta a sí mismo.

Para quienes hacen política fuera de Venezuela, disfrutando de excelentes condiciones de vida, pues no han emigrado en la búsqueda de trabajo para sobrevivir, ni son como los exiliados políticos de Gómez y Pérez Jiménez, que subsistían con grandes esfuerzos y limitaciones, es extremadamente fácil proponer “salidas” que impliquen un mayor sufrimiento a los venezolanos, así como exigir “dignidad en la resistencia a la dictadura”. A quienes no comen, no tienen agua ni electricidad, caminan horas para trabajar por una remuneración miserable, sin medicinas para sus enfermos ni vacunas para sus hijos; en medio de la represión, del hostigamiento policial y las amenazas del hampa, es inhumano exigirles mayores sacrificios y que rechacen las ayudas gubernamentales con las que paliar sus infinitas necesidades.

Esas ayudas son iguales a las existentes en Venezuela desde 1958, para no ir más lejos. Al Plan de Emergencia de Larrazábal, luego del derrocamiento de Pérez Jiménez. Y para sólo referirnos al segundo gobierno de Caldera, diremos que tuvo 14 programas sociales: Programa de Alimentos Estratégicos (PROAL), Programa Alimentario Escolar (P.A.E.), de Multihogares y H.C.D., Alimentario Materno Infantil (PAMI), de Meriendas y Comedores (INN), de Dotación de Uniformes Escolares, de Capacitación y Empleo Joven, de Subsidio al Pasaje Estudiantil, de Subsidio Familiar, de Suministro de Medicamentos (SUMED), de Dotación de Ambulatorios, de Protección al Anciano, de Atención a los Pensionados y de Fortalecimiento Social.

No fue Chávez ni Maduro quienes inventaron las ayudas sociales, aunque griten que son los únicos que se han ocupado en Venezuela de los pobres y miserables. Es más, Chávez desmontó los programas sociales mencionados y dejó a la gente sin los mismos durante sus primeros 5 años. Esa es la verdad. Los retoma luego con el nombre de misiones obligado por el estancamiento político de su régimen y con un objetivo demagógico clientelar, que los anteriores programas no tenían. Tampoco es del Gobierno el dinero que se utiliza en los mismos. No es Maduro quien magnánimamente aprueba en cadena televisiva limosnas para los pobres, algo que nunca hicieron los jefes de Estado del siglo pasado. Pero allí está la maquinaria propagandística “socialista”, que más bien parece fascista, para inventar cualquier cantidad de absurdos e irrealidades.

Hoy, más del 85 por ciento de la gente es pobre. Los programas sociales deben ser extendidos a casi toda la población, y mucho más ante el paquetazo de ajustes neoliberales instrumentado por Maduro, que colocó a CAP a su izquierda. Es imprescindible la instrumentación de subsidios y quien administra los mismos decide que instrumento de control utilizará. Inaceptable y perversa es la condena hacia los pobres por utilizar el Carnet de la Patria, pues es una condición administrativa para recibir los subsidios directos que les corresponden y no son una dádiva de Maduro. Seguramente Julio Borges y otros no lo necesiten; ellos ganan en dólares y bastante y pueden pagar la gasolina de sus aviones. Pero dejen de exigirle a quienes no se han enriquecido a costillas de los demás, que no coman, que se trasladen a pie y que renuncien a lo que les corresponde.

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