Opinión
% de Interés
% de Interés: Por Josué D. Fernández A.- Hay gente que casi siempre cree en la bondad de los demás, porque piensa que el tanto por ciento (%) de interés a menudo es un pillaje permitido y reservado a bancos, prestamistas e instituciones financieras en general, públicas o privadas, a las que nadie se resistiría. No obstante, en ambiente desbocado de super-inflación y devaluación como el venezolano, la regla parece ser que ese tanto por ciento de interés sin ningún aspaviento sobrepasaría a la “usura”, definida como ganancia, fruto, utilidad o aumento que se saca de algo, especialmente excesivo. La confusión es de tal naturaleza que hasta los excesos se toman por caricias a la población más pobre, la cual se visibiliza en cualquier calle independientemente de su edad, exhibiendo sus penurias ante todos.

Cambista y su mujer (1539) de Marinus Claeszon van Reymerswaele Roemerswaele.
El tema de los tantos por cientos no se agota en esa esfera monetaria, ni el de los intereses tampoco, y se reflejaría igualmente en encuestas y estadísticas que, tratando de explicar con “datos objetivos” el caos venezolano, recurren a la identificación de culpables en monstruos con tres partes de corrupto para la mayoría, y de una tercera que les ve honradez a los mismos sujetos, según calificaciones de una muestra, que atribuye el caos al 75 por ciento de agentes oficiales de la corrupción, y un 25 a agentes del imperio capitalista. Imposible imaginar a esos fenómenos antinaturales, aunque hay especialistas en trucos que defienden la veracidad de esos hallazgos porque provendrían de las ciencias sociales, mas andarían muy lejos del sentido común de personas sencillas.
En la esfera monetaria o en la de las encuestas, los arrebatones con excusas de tantos por cientos hacen de las suyas, dejando en claro que en el fondo de una y de otra sobran intereses contantes y sonantes, para enriquecer a los dueños del dinero, o a los amos del poder en regímenes de fuerza. En los dos casos la verdad se esconde, con menos vergüenza a la que en su momento puso de relieve “la viuda millonaria”, para conseguir a un jovencito de pareja, según el cuento cantado del venezolano Santiago Rojas, a continuación…
La viuda millonaria de la canción se engaña a si misma cuando presume del derecho a su pareja joven no porque la ha comprado y pagado, sino porque después asume que la ha conquistado como si tuviera encantos de quinceañera. Es la misma pérdida de juicio de los especuladores que asaltan a la gente con intereses y precios de usura, porque no sienten protestas a esa agresión, las perciben aceptadas sin rechistar, y las víctimas se comportan como recibiendo un favor, del que esperan prontas repeticiones. Así, los aumentos de los tantos por cientos de ganancia aumentarán cada día.
En cuanto a la dictadura bolivariana, los tantos por cientos de su fotografía en las encuestas revelan un 80 por ciento de rechazo, lo que equivaldría a un repudio porcentual de la cabeza a las rodillas, dividido su cuerpo en cinco partes; pero se agarran del 20 por ciento de apoyo que apenas le cubre los pies, para seguir rugiendo el dominio de la población, que no se opondría a su mala suerte. De nuevo, el tanto por ciento ofrece una lectura interpretada sin disimulo en el interés del régimen, buscando tiempo para aplicar adicionales métodos de mayor control y represión.
Los tantos por ciento de fraudes monetarios o de interpretaciones de estadísticas, en cualquier instante van a constituir razones para pasar factura a los abusadores, sin escapes a las sentencias por delitos que no se dejarán prescribir, tal vez según el ejemplo de “Ya la pagarás”, que sigue en la voz del tenor Alfredo Sadel, en grabación bastante gastada por agujas de tocadiscos y de relojes. Regresaremos el sábado que viene, Dios mediante…
Ensayo audiovisual para público de pregrado, disponible en la voz del autor, en colección de Josué D. Fernández, con temas musicales editados, más cortos, al pinchar en:
El artículo adosado forma parte de “Experiencias Mayores”, encartado del programa “Estamos en el Aire”, a las 4:30 de la tarde, cada sábado. Breve espacio editorial ligero, canal de catarsis del desconcierto de su autor, con música a propósito del asunto que trata, entrevista y gotas de humor. Por http://www.radiorumbos670am.com.ve/, en cuya discusión los interesados pueden tomar parte por los teléfonos +58 212 284.04.94 y 285.27.35, o mediante mensajes directos por Twitter, a Josué Fernández, @jodofeal, por canal personal de YouTube, o aquí en www.comunicadorcorporativo.blogspot.com
No deje de leer: “El cuento chino es que China no es un imperio” dice José Pulido
Opinión
Redes que enredan: La miseria del ‘like’ sobre la tragedia venezolana
Por: Luis Junior Vivas
En medio de la angustia y el dolor que provocan la reciente tragedia vivida en Venezuela por los terremltos del 24 de Junio, ha quedado al descubierto una de las facetas más oscuras de la era digital: la mercantilización del sufrimiento. Mientras rescatistas, voluntarios y comunidades enteras se debaten entre los escombros, las pérdidas materiales y el duelo para salvar vidas, un grupo de creadores de contenido, influencers y supuestos comunicadores han decidido convertir la desgracia en su próximo contenido viral.
Bajo el lema implícito de «todo vale por un clic», las redes sociales se han inundado de videos dramatizados, imágenes explícitas descontextualizadas e incluso burlas veladas que rozan la crueldad. No hay intención de ayudar, no hay centros de acopio en sus biografías, ni canales de apoyo real; solo hay una búsqueda frenética de engagement a costa del dolor ajeno.
El problema va más allá de la falta de empatía. Al actuar de mala fe para figurar en los algoritmos, estos personajes no solo muestran una total indolencia y falta de humanidad, sino que se convierten en un obstáculo para las labores de emergencia.
Al difundir contenidos sin verificar:
Obstruyen los canales oficiales: Entorpecen la logística de rescate al viralizar alarmas falsas o solicitudes de ayuda obsoletas.
Generan pánico innecesario: Juegan con la salud mental de quienes están lejos esperando noticias de sus familiares.
Las plataformas digitales nacieron para conectarnos, pero hoy, en manos de la irresponsabilidad, son herramientas que deshumanizan.
El dolor de los venezolanos no puede seguir siendo el libreto de quienes buscan monetizar o inflar sus métricas. La libertad de expresión y el alcance de las redes sociales conllevan una responsabilidad ética que estos creadores han decidido ignorar deliberadamente.
Es hora de que la audiencia reaccione. La solución no solo pasa por la denuncia pública de estos actos de mala fe, sino por aplicar la sanción más efectiva en el entorno digital: el unfollow y el bloqueo. Dejemos de consumir el morbo travestido de información. En momentos de crisis, Venezuela necesita manos que ayuden, ojos que informen con rigor y corazones con verdadera humanidad; no pantallas que enredan, confunden y se alimentan de las lágrimas de un pueblo.
Abg. Luis Junior Vivas
Coordinador Regional de Activismo
Vente Carabobo
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