Opinión
Violencia 2020 en Venezuela
Violencia 2020 en Venezuela, una fotografía de hace 60 años: Por Edgar Cherubini.-
El Porteñazo, 1962
En 1958, después de haber derrocado a la dictadura militar de Pérez Jiménez; los venezolanos comenzaban a reconstruir la democracia a través de serias negociaciones y acuerdos; entre las diversas tendencias para un entendimiento político y la reconstrucción de las instituciones; cuando irrumpieron violentas acciones armadas provenientes de militares y civiles de izquierda; alentados por la dictadura cubana; pieza caribeña de la URSS en el tablero de ajedrez de la Guerra Fría. Fidel Castro, el artífice de todas las conspiraciones; trataba de impedir el establecimiento de la democracia promoviendo la subversión en el país.
Lo vivido y registrado durante los años sesenta en Venezuela; se proyecta calamitosamente en el presente como resultado del imaginario de la izquierda en ese entonces. Se trataba de imponer por las armas el comunismo cubano, inspirado a su vez en el estalinismo soviético. Es imposible pensar que estos hombres y mujeres, muchos de ellos de brillante inteligencia; no estuvieran informados y conscientes de lo que el socialismo real estaba perpetrando en el mundo; de los 20 millones de disidentes asesinados en la URSS, los 65 millones de asesinatos políticos en la República Popular China; de los 2 millones en Corea del Norte; del millón en los regímenes comunistas de Europa oriental o en los campos de la muerte en Camboya. No hay espacio suficiente para exponer las estadísticas del horror de los regímenes comunistas; que inspiraron y motivaron a esos subversivos. Es una pregunta muy inquietante.
Un resultado aún más terrible
De haber triunfado la guerrilla en esos años, el resultado hubiera sido aún más terrible; ya que importantes cuadros fueron enviados por La Habana a entrenarse militarmente; e inspirarse en los programas sociales de los Khmers rouges en Camboya. Cuando los Jémeres Rojos tomaron por asalto el poder; su líder, un psicópata conocido como Pol-Pot, formado en Francia; ordenó la confiscación de todas las propiedades privadas y el traslado a la fuerza; de los habitantes de las zonas urbanas concentrándolos en granjas colectivas donde; según él, surgiría el “Hombre nuevo”.
En el programa de trabajos forzados para recuperar la agricultura; murieron 1.900.000 personas en solo 3 años, aparte de las ejecuciones sumarias; que ascendieron a más de 300.000 en cuestión de semanas. Un genocidio en nombre de una visión denominada “El paraíso verde”; muy parecido al “Mar de la felicidad”, a la “Revolución bonita” o al “Hombre nuevo chavista”; que años después adoptaría Chávez, repitiendo el perverso guion orwelliano del comunismo.
Como la democracia respeta y promueve la diversidad política; en 1969 se puso en marcha el proceso de pacificación, que dio como resultado que guerrilleros; terroristas y secuestradores se reintegraran a la sociedad. Sin embargo, salvo contadas y honrosas excepciones; la mayoría de estos hombres y mujeres continuaron conspirando; y recibiendo instrucciones desde Cuba.
Algunos ex guerrilleros despachaban desde las cómodas esferas de la administración pública; donde habían sido recibidos sin trabas ni represalias; los mismos que conspiraron junto a Chávez y militares de izquierda; en los golpes de Estado sucedidos en 1992 y que, a partir de 1998, estando Chávez en el poder; mordieron la mano a quienes les dieron de comer y apoyaron la demolición del Estado; y de la infraestructura productiva del país; la exclusión y persecución de los opositores y la confiscación de la libertad.

Fue una gran ingenuidad creer que esa izquierda resentida; cesaría sus actos subversivos contra la república. El cinismo y la mentira a la que nos han habituado durante estos últimos veinte años; nos impiden creerles que ahora; en medio del desastre humanitario que han creado; y debido al cerco democrático internacional, deseen de nuevo vivir en democracia después que la destruyeron con saña y perversidad. Como si la fábula del escorpión y la rana fuese una ficción; y no la cruda realidad en estos personajes.
Lo que vive la Venezuela de hoy
Lo que acontece hoy en Venezuela no solo es responsabilidad de la izquierda. El pacto de los partidos democráticos en los años sesenta; no fue lo suficientemente riguroso y efectivo en el tiempo; debido a que las herramientas de búsqueda de conceptos, estrategias y soluciones colectivas concertadas; para aglutinar al país en una causa común; en un destino común de democracia y desarrollo, degeneraron durante la cuarta república en individualismo, populismo y corrupción; sin reposicionar el modelo rentista del Estado petrolero; fuente de enriquecimiento de los políticos y de las élites; a la sombra de los sucesivos gobiernos, fueran democráticos o dictatoriales.
La miopía de los partidos políticos que había debilitado en extremo la democracia; sumando a esto la ignorancia e inmadurez política de los venezolanos; y a la voracidad de ciertas élites que deseaban acceder a las mieles del poder; propiciaron la construcción del escenario ideal para que la sociedad se sintiera embelesada por un nuevo caudillo militar; el mismo que había comandado un golpe de Estado; un justiciero que acabaría con la pobreza y la corrupción.
En realidad, era una pieza de Fidel Castro disfrazado de demócrata; que una vez electo demolería la institucionalidad democrática, incluyendo la que aún quedaba en el ejército; invitando a Cuba a ocupar el país sin disparar un solo tiro. Allí se inició la vuelta al futuro de los objetivos que se habían propuesto esta misma gente en la década de 1960.
La violación masiva de los derechos humanos
Cumplieron con éxito sus metas, que hoy estamos padeciendo; la violación masiva de los derechos humanos, las muertes a consecuencia de la escasez de alimentos y medicinas; el terrorismo de Estado con sus 25.000 personas asesinadas anualmente; producto de la inseguridad y la violencia adoptados como política de un régimen; que ha propiciado que militares y grupos de civiles armados denominados “colectivos”; asedien, repriman, secuestren, encarcelen, torturen y asesinen a quienes se les oponen. Estas últimas son las mismas UTC o Unidades Tácticas de Combate; creadas en los años sesenta por la guerrilla urbana: una liga compuesta por delincuentes, guerrilleros y militantes con el objetivo de controlar los espacios y a los habitantes de cada barrio; en las principales ciudades del país, con la notable diferencia que es ahora el Estado y el alto mando militar; quien las nutre de armas, recursos y les da órdenes para que actúen con absoluta impunidad.
Voy a utilizar el símil de la fotografía corporativa; ya que es habitual la foto en grupo frente a un determinado paisaje o motivo; cuando se ha llegado a la meta o cuando se han cumplido los objetivos de una organización. El motivo de esta fotografía tomada hace 60 años, negativo que fue revelado en 1998 con el triunfo de Hugo Chávez; muestra en primer plano al grupo que ha causado con éxito la destrucción de la nación y sus recursos; el desastre humanitario y la diáspora de 5 millones de venezolanos. En segundo plano de la imagen se observan los cientos de miles de millones de dólares; robados durante estos 20 años de revolución socialista, los carteles del crimen organizado que conviven en el país controlando el territorio y los nexos con organizaciones terroristas internacionales; a los que se les ha permitido usufructuar nuestras riquezas. El ideal totalitario y el terrorismo de Estado que en los sesenta deseaban fervientemente los ideólogos del exterminio; se cumplió. Lo que observamos no es otra cosa que una fotografía forense.
Una compilación de testimonios
Esta y otras treinta reflexiones las encontrará el lector en el libro La violenta década de los sesenta en Venezuela; una compilación de testimonios, libres de todo corsé académico; realizada por Enrique Viloria Vera, José Pulido y Petruvska Simne; publicado en 2020 por Barra Libros Editores. En la introducción se lee; “Esta década venezolana no ha podido ser más violenta, más cruel y sanguinaria; y lo que es peor, una generación de jóvenes sacrificados; inmolados en el indolente altar del castro comunismo. Ciertamente, la monserga, la prédica, el inhumano consejo del Che Guevara a sus correligionarios alzados en armas; fue aplicado a rajatabla en el país: El odio como factor de lucha; el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano; y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar”. ¿No es acaso lo que viven los venezolanos en el presente?
ACN/EN/ECH
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Opinión
Activos en el Activismo: El motor de la transición ciudadana en Venezuela
Por: Luis Junior Vivas
Valencia, junio de 2026
El activismo político no es una fuerza estática ni un simple registro de reclamos en papel; es el tejido vivo de la historia democrática. A lo largo de los siglos, los grandes giros de la humanidad —desde las sufragistas británicas hasta el movimiento por los derechos civiles de Martin Luther King— no nacieron en los despachos institucionales, sino en las calles, impulsados por ciudadanos comunes decididos a desafiar el statu quo.
En Venezuela, esta herencia es profunda. La identidad republicana del país se forjó bajo el fuego de un activismo civil y militar que rompió las cadenas coloniales, y se redefinió en el siglo XX con la Generación del 28, aquellos estudiantes que plantaron cara a la dictadura gomecista y sembraron las semillas de la era democrática. Hoy, esa necesidad de participación vuelve a ser el epicentro de la realidad nacional.
En el panorama contemporáneo, la figura de María Corina Machado ha redefinido el concepto de activismo en Venezuela. Su propuesta, enmarcada en un liberalismo popular y un férreo compromiso libertario, transformó la tradicional forma de hacer política en el país.
Machado ha demostrado que el activismo no se limita a las dinámicas de los partidos tradicionales; se trata de una lucha ética, de resistencia y de organización de base. Desafiando inhabilitaciones, bloqueos de carreteras y persecución, su presencia en cada rincón del territorio nacional y fuera de el ,despertó una fuerza ciudadana que parecía dormida, convirtiendo la causa de la libertad venezolana en un movimiento civil sin precedentes en la historia reciente de la región.
»Activos en el Activismo»: El eco que nace en Carabobo
Es precisamente en este contexto de movilización permanente donde nacen las ideas que guían la acción. Desde la Coordinación Regional de Activismo de Vente Carabobo, se acuñó una frase que hoy resuena como un mantra para miles de ciudadanos: «Activos en el Activismo».
Más que un eslogan de campaña, este término nació en tierras carabobeñas como un llamado a la acción consciente y permanente. Significa entender que la libertad no se espera pasivamente, sino que se construye a diario a través de la formación, la movilizació y la presencia en las comunidades. El estado Carabobo, históricamente vinculado a las gestas libertarias del país, vuelve a ponerse a la vanguardia conceptual de la resistencia civil con esta premisa.
El activismo venezolano se encuentra hoy en su encrucijada más crítica y determinante. En el marco de una compleja transición política, el objetivo inmediato está firmemente trazado: confluir y presionar por un proceso electoral presidencial con plenas garantías democráticas.
Los desafíos para quienes nos mantenemos «Activos en el Activismo» son monumentales:
Organización y defensa del voto: Estructurar y seguir fortaleciendo redes ciudadanas capaces de movilizar a millones de electores y cuidar cada sufragio en condiciones adversas en un inevitable proceso electoral que más temprano que tarde se realizará en nuestro país.
Vencer la censura: Convertir a cada ciudadano en un canal de información veraz ante el bloqueo de los medios de comunicación tradicionales, la persecusión y el amedrentamiento que aunque ha disminuido aún persiste por parte de las fuerzas del régimen.
Mantener la ruta pacífica y constitucional: Resistir las provocaciones que buscan desmovilizar a la población, manteniendo el foco en la vía electoral como el mecanismo legítimo para el cambio.
El camino hacia la transición presidencial no será sencillo, pero la historia demuestra que cuando una sociedad civil se organiza bajo un propósito claro, no hay estructura que pueda detenerla. El activismo en Venezuela ha dejado de ser una opción; hoy es el deber ciudadano que define el futuro de la República.
Abg. Luis Junior Vivas
Coordinador Regional de Activismo
Vente Carabobo
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