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Tecnología desencadenaria Tercera Guerra Mundial
Advierten que la Tercera Guerra Mundial podría estar más cerca de lo que parece. El multimillonario chino y cofundador de Alibaba, Jack Ma; opina que la gran cantidad de avances tecnológicos en el mundo podría desencadenar un nuevo conflicto global,; según lo advirtió este miércoles en el Foro Económico Mundial de Davos (Suiza).
Ma aseguró que la Primera Guerra Mundial “se produjo por la primera revolución tecnológica”; mientras que “la segunda revolución tecnológica provocó la Segunda Guerra Mundial”.
“Esta es la tercera revolución tecnológica, ya nos estamos acercando”, aseveró el empresario, citado por CNBC.

“No es suficiente dejar de ser malo”, enfatizó Ma.
Pese a su sombrío pronóstico, el presidente ejecutivo de Alibaba afirmó que aún confía en el potencial de la tecnología para beneficiar a la humanidad: por ejemplo, en la lucha contra el cambio climático, ayudando a los expertos a utilizar los combustibles fósiles de una manera más “eficiente” e “inteligente”.
Al mismo tiempo, aunque cree que la tecnología “es excelente para los seres humanos”, enfatizó que “no ser malo no es suficiente” para las compañías tecnológicas.
“Debes hacer cosas buenas para el mundo, hacer cosas buenas para nuestro futuro y creer en los jóvenes”, sostuvo el multimillonario.

Esta no es la primera vez que el empresario chino, el multimillonario y cofundador de Alibaba, Jack Ma lanza, este tipo de advertencias. En 2017, realizó un comentario similar, vaticinando que los desarrollos en el aprendizaje automático y la inteligencia artificial podrían resultar en un nuevo conflicto global.
Colaterales:
-Netflix presenta opción para compartir contenido en Instagram Stories.
-Aquarium de Florida abre centro de rehabilitación para tortugas
-Pelotero de Marlins de Miami abandonó Venezuela por tensa situación del país
ACN/MiamiDiario PD/Rt
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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad
En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras.
Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar.
Qué hace inolvidable un final de sprint
Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.
Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:
- Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
- Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
- Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
- Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
- Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
- Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.
Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.
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