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¡Un regalo al paladar! Risotto de jamón y guisantes

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Risotto de jamón y guisantes
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El risotto es un plato de origen italiano que se amolda perfectamente al estilo y gusto del paladar venezolano, aquí comemos arroz en todas las versiones; desde dulce hasta paella, pasando por el arroz negro, ensaladas de arroz, pasteles de arroz, croquetas de arroz. El risotto de jamón y guisantes no podría faltar porque es un plato realmente exquisito.

El risotto se prepara a base de muchos ingredientes; puede combinar diferentes vegetales, jamón, pollo, tocinetas, mariscos.



En fin se puede hacer de forma muy creativa, la constante en el risotto es que quede pegostosito, que se le añada queso parmesano; que se utilice arroz arbóreo, que lleve vino y que se disfrute, lo demás es pura creatividad.

La técnica para prepararlo lleva los mismo pasos así cambien los ingredientes, al aprender a hacer un risotto aprenderá a hacerlos casi todos.

Disfrute su preparación déjese llevar por su aroma, por su delicadeza, es simplemente delicioso.

Ingredientes risotto de jamón y guisantes

  • 2 lonjas de jamón planchado
  • Un vaso de aceite de oliva
  • 3 cebollas
  • 3 tomates
  • 2 tazas de arroz preferiblemente arbóreo
  • 3 tazas de caldo
  • Un vaso de vino blanco
  • Una taza de guisantes cocidos
  • 100 g de queso rallado
  • Sal y pimienta al gusto

Preparación

Cortar las 2 lonjas de jamón en trozos similares y reserve. Aparte caliente 3 cucharadas de aceite saltee allí las cebollas finamente picadas cuidando de que no se dore, pele los tomates; retire las semillas y corte la pulpa en pequeños dados.

En una olla caliente el resto de aceite y añada el arroz, saltee sin dejar de revolver.

Antes de que tome color, añada el caldo previamente caliente y el vino blanco, añada las cebollas; el jamón, los tomates, los guisantes y el perejil finamente picado.

Salpimiente, cuando empiece a hervir, reducir el fuego al mínimo, tapar y dejar cocinar sin revolver.

Acabada la cocción, retirar la olla del fuego y añadir la mitad del queso; mezclar, vierta el arroz en una fuente y espolvorear con perejil y el resto de queso rallado. Listo a disfrutar de un rico risotto de jamón y guisantes.

ACN/Venezuela Tuya

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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad

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patinaje de velocidad
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En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras. 

Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar. 

Qué hace inolvidable un final de sprint

Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.

Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:

  • Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
  • Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
  • Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
  • Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
  • Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
  • Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.

Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.

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