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¡Almuerzo de lujo! Sorprende con unos raviolis de espinacas caseros
Las pastas caseras siempre son una deliciosa opción que gusta a los comensales en general; se pueden preparar en familia y son sencillas y delicadas al paladar. Unos raviolis de espinacas serían una sorpresa de lujo en tu hogar.
Combinan con infinidad de ingredientes y salsas pues las pastas frescas aceptan muchas combinaciones, espinacas, acelgas, champiñones; carnes, pollo, quesos, cebolla, ajo.
Son parte de las muy diversas opciones que se pueden proponer para una comida agradablemente familiar.
Siga los detalles de la receta y seguro obtendrá pasta casera de alta calidad y excelente sabor.
Ingredientes raviolis de espinacas
- ½ kilo de harina 2 huevos
- 3 cucharadas de aceite Agua
- Sal
Ingredientes para el relleno
- 3 tazas de espinaca cocida y picada
- 5 dientes de ajo picados
- 1 cucharadita de orégano
Preparación
- Masa para la pasta: Coloque la harina sobre la mesa, haga un hoyo en el centro y añada los huevos; la sal más y unas seis cucharadas de agua tibia.
- Se mezcla bien hasta que obtenga una masa suave y que no se pegue. Luego se divide en dos partes y se deja reposar durante 20 minutos; se estiran las partes por separado hasta que la masa quede bien fina.
- Una de las masas se pone sobre un papel enharinado y encima se extiende el relleno.
- Se tapa luego con la otra masa, se marcan los cuadraditos y se oprime bien los bordes; para que los raviolis queden bien sellados y con poco aire en su interior.
- Se pulen los bordes de cada ravioli con el cortapastas o el cuchillo afilado para que no sobre demasiada pasta.
- El relleno se prepara sencillamente mezclando todos los ingredientes y removiendo bien para que quede una pasta suave.
- Se cocinan en abundante agua hirviendo con sal; se escurren y se sirven calientes con salsa de tomate.
ACN/Venezuela Tuya
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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad
En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras.
Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar.
Qué hace inolvidable un final de sprint
Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.
Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:
- Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
- Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
- Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
- Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
- Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
- Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.
Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.
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