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Sorprende a tu familia con un delicioso quesillo navideño

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Quesillo navideño - ACN
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Ya estamos en la época más bonita del año, que mejor manera de sorprender a la familia con un delicioso quesillo navideño.



Una propuesta simple y muy deliciosa para la hora del postre. A base de leche condensada y con una textura muy esponjosa no puedes dejar de probar este exquisito quesillo Navideño, ideal para recibir el año nuevo después de una cena placentera.

Ingredientes :

½ taza de frutas confitadas

½ taza de pasitas rubias y negras

½ taza de cerezas en almíbar, escurridas y cortadas en mitades

½ taza de ciruelas pasas sin semilla y cortadas en 4 partes

¼ taza de ron

½ taza de azúcar

1 lata de leche condensada

6 huevos

1 lata de agua (para medir utiliza la lata de la leche condensada)

10 cucharadas de leche en polvo

1/2 cucharadita de esencia de vainilla

2 cucharadas de licor (el usado durante la maceración)

3 cerezas para decorar

¼ de taza de almendras fileteadas y nueces para decorar

Preparación del quesillo navideño:

Colocar las frutas confitadas, pasitas, cerezas y ciruelas en un recipiente grande; dejar macerar en un 1/4 de taza de ron, al menos por 4 horas.

Retirar el exceso de líquido (ron) de las frutillas y reservar por separado.

Luego preparar el caramelo, colocando en una olla el azúcar y cocinar hasta que la misma se derrita y tome punto deseado. Dejar enfriar.

Colocar encima del caramelo una capa delgada de frutillas y reservar.

A continuación, en el vaso de la licuadora o procesadora, agregas la leche condensada, los huevos, el agua, la leche en polvo, la esencia de vainilla y las 2 cucharadas del licor usado para macerar las frutillas.

Batir hasta que los ingredientes se integren completamente y se obtenga una preparación espumosa (aproximadamente 5 minutos).

Agregar la preparación obtenida a la olla donde reposa el caramelo con las frutillas y cocinar a baño María por 40 a 60 minutos, o hasta que la preparación esté completamente firme.

Dejar enfriar y meter en la nevera por unas 5 horas o pasar la noche.

Desmoldar con cuidado, decorar con las cerezas, las nueces y almendras fileteadas

Mantener el quesillo en la nevera, hasta el momento de servir.

ACN/ Mamá Contemporánea

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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad

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patinaje de velocidad
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En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras. 

Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar. 

Qué hace inolvidable un final de sprint

Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.

Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:

  • Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
  • Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
  • Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
  • Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
  • Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
  • Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.

Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.

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