Sucesos
Registros delictivos tenía sujeto que abatió la policía estadal
Registros delictivos tenía sujeto que abatió la policía estadal. El presunto delincuente resultó muerto tras enfrentarse a comisiones de la Policía de Carabobo en la urbanización Santa Inés; luego de que evadiera a las autoridades en las invasiones de Parque Valencia.
La información la aportó el director general de Policarabobo, comisario Pedro Velasco. Sostuvo que funcionarios adscritos a la Brigada Motorizada estaban prestando apoyo a comisiones del Cicpc, cuando avistaron a cuatros sujetos a bordo de dos motocicletas.

Arma colectada en el lugar. (Fotos: Gobernación Carabobo)
Los antisociales huían de las autoridades en el sector Parque Valencia. Los motorizados al percatarse de la comisión policial aceleraron ambos vehículos.
A la altura de la vía de servicio entre Santa Inés y Parque Valencia, los sujetos desenfundaron sus armas de fuego originando un enfrentamiento. Uno de los forajidos cayó herido al pavimento. Lo trasladaron al centro asistencial de la zona donde falleció minutos después de su ingreso.
El Director de la Policía de Carabobo informó que los otros sujetos lograron escapar; pero están plenamente identificados.

Otras de las evidencias del enfrentamiento.
Muñoz Jiménez tenía prontuario policial
Al hombre ultimado los identificaron como Alexander José Muñoz Jiménez, de 32 años. Al ser verificado a través del Sistema Integrado de Información Policial (Siipol), presentó prontuario policial. Tenía cuatro registros por diversos delitos.
En el procedimiento los oficiales colectaron un arma de fuego tipo pistola, calibre .380 milímetros, marca FEG, modelo PJK, serial N36233. Además tenía tres cartuchos percutidos y uno sin percutir.
El comisario Velasco indicó en la nota de prensa, que minutos antes de caer Muñoz Jiménez, habrían fallecido tres antisociales luego de sostener un intercambio de disparos con comisiones del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (Cicpc).
Por otra parte, la autoridad policial agregó que en la parroquia Miguel Peña, funcionarios adscritos a la Dirección de Inteligencia Estrategias Preventivas (DIEP), desmantelaron la banda delictiva “El Gago de Plaza de Toros”.

Desmantelan banda “El Gago de Plaza de Toros”.
Se dedicada al tráfico de drogas. Fueron detenidos cinco sujetos, a quienes se les incautó un bolso contentivo de sustancias estupefacientes y psicotrópicas.
Trascendió que mediante labores de patrullaje en el sector Plaza de Toros, oficiales avistaron a cinco individuos con edades comprendidas entre 20 y 25 años.
Al notar a la comisión policial mostraron actitud sospechosa. Uno de los antisociales intentó evadir a las comisiones arrojando un bolso en una zona enmontada. Cuando pretendía huir los uniformados lo neutralizaron junto a sus cómplices.
“La comisión interceptó a los antisociales, recuperando el morral contentivo de 37 envoltorios de aparente marihuana. Supuestamente se disponían a comercializar en la zona. A los cinco los trasladaron hasta la estación policial; el caso lo notificaron al Ministerio Público para su debido proceso legal, indicó.
Asimismo, al ser verificados a través del Sistema Integrado de Información Policial (Siipol), uno de los detenidos presentó solicitud ante la justicia venezolana.
Se pudo conocer que los mismos eran azotes de la zona y se dedicaban a cometer robos, además de ser microtraficantes de droga.
ACN/Prensa Gobernación Carabobo
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Sucesos
Régimen reconoce crisis penitenciaria, pero no asume responsabilidades, dice OVP
Régimen reconoce crisis penitenciaria. Durante años el régimen venezolano intentó desmentir, desacreditar o minimizar las denuncias sobre la crisis penitenciaria del país.
Sin embargo, recientes declaraciones de Diosdado Cabello, del fiscal general Larry Devoe y de la defensora del pueblo, Eglée González Lobato, terminaron reconociendo públicamente los problemas que el Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) lleva décadas documentando, tales como el retardo procesal, la criminalización de la pobreza, el uso prolongado de centros de detención preventiva y la vulneración sistemática de derechos fundamentales.
Lo preocupante no es que ahora reconozcan la crisis, lo verdaderamente alarmante es que la reconozcan después de años de denuncias, informes, muertes bajo custodia y miles de personas atrapadas en un sistema que ellos mismos admiten que no funciona.
Las cifras presentadas por Diosdado Cabello son contundentes, actualmente existen 58.714 personas privadas de libertad en Venezuela. De ellas, 12.425 tienen más de dos años detenidas sin sentencia y, además, 8.222 permanecen recluidas en centros de detención preventiva, espacios concebidos para estadías de 48 horas como máximo, que en la práctica han sido convertidos en cárceles permanentes.
No se trata de una falla administrativa ni de casos aislados, estamos hablando de más de doce mil personas cuyos derechos han sido vulnerados por un sistema incapaz de garantizar una decisión judicial dentro de un plazo razonable. Aunado a esto, y quizás el dato más preocupante, es que Lavoe reconoció que el 75% de los condenados admitió los hechos.
Régimen reconoce crisis penitenciaria
Además, señaló que cerca del 70% de la población penitenciaria proviene de los sectores más pobres del país y que el 81% corresponde a personas que ingresan por primera vez al sistema penal. Lejos de ofrecer tranquilidad, estas cifras generan nuevas interrogantes: ¿El propio fiscal está reconociendo que miles de personas terminan admitiendo los hechos para escapar de un sistema incapaz de juzgarlas oportunamente?
Cuando una persona enfrenta años de prisión preventiva, hacinamiento, condiciones indignas de reclusión, falta de atención médica, alimentación insuficiente, escasez de agua potable y la incertidumbre de no saber cuándo será juzgada, la admisión de los hechos deja de ser una simple decisión jurídica y puede convertirse en una estrategia de supervivencia.
Al respecto, la verdadera pregunta no es cuántas personas admitieron los hechos, sino cuántas sintieron que no tenían otra alternativa. Entonces, ¿estamos frente a un sistema de justicia que combate la criminalidad o frente a un sistema que termina castigando de manera desproporcionada a los sectores más vulnerables de la sociedad?
Crisis devastadora
Mientras tanto, las consecuencias de esta crisis continúan siendo devastadoras. Desde abril de 2026 hasta la fecha, el OVP ha documentado al menos 22 muertes bajo custodia del régimen venezolano. A ello se suma una conclusión alarmante de nuestro Informe Anual 2025, el 95% de los fallecimientos registrados estuvieron asociados a la falta de asistencia médica oportuna.
Por ello resulta imposible analizar el retardo procesal, el hacinamiento o el colapso de los centros de detención preventiva como problemas aislados porque todas estas situaciones forman parte de una misma crisis que deteriora progresivamente la salud, la integridad y la vida de las personas privadas de libertad.
Las personas que pasan años esperando una sentencia también están expuestas a enfermedades, al deterioro de su salud física y mental, a la ruptura de sus vínculos familiares y a condiciones incompatibles con la dignidad humana.
En este contexto, las declaraciones de la nueva defensora del pueblo, Eglée González Lobato, merecen especial atención. Al afirmar que la institución debe atender a presos políticos, presos comunes, adultos mayores, adolescentes, niños y demás grupos vulnerables, reconoce implícitamente la magnitud de la crisis existente.
Sin embargo, el país no necesita más diagnósticos, las cifras expuestas por los voceros del régimen demuestran que el problema es ampliamente conocido por las instituciones del Gobierno. Lo que las personas privadas de libertad, sus familiares y la sociedad esperan no son nuevas declaraciones, sino respuestas concretas.
Preguntas a responder
¿Qué medidas adoptará la Defensoría del Pueblo para atender a las 12.425 personas que permanecen más de dos años sin sentencia? ¿Qué acciones impulsará para reducir la permanencia de miles de detenidos en centros de detención preventiva?
Además, ¿Qué hará frente a las denuncias de hacinamiento, enfermedades, tortura y muertes bajo custodia que continúan registrándose en cárceles y calabozos policiales?
Durante años, bajo la gestión de Alfredo Ruiz, la Defensoría observó cómo se acumulaban denuncias de retardo procesal, hacinamiento, tortura, enfermedades, muertes bajo custodia y graves violaciones de derechos humanos dentro de los lugares de reclusión. Hoy la nueva administración tiene la oportunidad de demostrar si actuará de manera distinta o si el reconocimiento de la crisis quedará reducido a otro ejercicio retórico sin consecuencias reales para quienes la padecen.
Las cifras ya están sobre la mesa y los diagnósticos también, lo que sigue faltando son responsables, decisiones y acciones concretas capaces de transformar una realidad que durante años ha condenado a miles de personas a sobrevivir dentro de un sistema que reconoce sus fallas, pero sigue sin corregirlas.
Cuatro planes, los mismos problemas
La actual Consulta Nacional para la Reforma de la Justicia Penal no es la primera iniciativa impulsada por el chavismo para transformar el sistema de justicia. De hecho, se trata al menos del cuarto “gran plan” anunciado durante los últimos veinte años con la promesa de corregir problemas como el retardo procesal, el hacinamiento, la corrupción institucional y las fallas estructurales del sistema penitenciario.
En 2005, durante el gobierno de Hugo Chávez, el Tribunal Supremo de Justicia puso en marcha el Plan de Reforma Estructural y Modernización del Poder Judicial. 16 años después, en 2021, Nicolás Maduro anunció una «revolución profunda y acelerada» del sistema de justicia a través de la Comisión Presidencial para la Revolución del Sistema de Justicia, presidida por Diosdado Cabello y Cilia Flores, con el objetivo de reducir el hacinamiento carcelario y combatir el retardo procesal.
Posteriormente, en febrero de 2026, activaron una Comisión Especial para la Reforma del Sistema Judicial, nuevamente bajo el liderazgo de Diosdado Cabello, con énfasis en la intervención de los centros de reclusión. Apenas unos meses después, en junio de 2026, surge la Consulta Nacional para la Reforma de la Justicia Penal, impulsada por el gobierno de Delcy Rodríguez, con el propósito de reconfigurar el sistema penal y combatir la corrupción institucional.
Dos décadas, cuatro planes de reforma, múltiples comisiones, diagnósticos reiterados y promesas de transformación después, el régimen vuelve a reconocer los mismos problemas que aseguró estar combatiendo. Mientras tanto, miles de personas continúan privadas de libertad sin sentencia, sobreviven en calabozos convertidos en cárceles permanentes y siguen muriendo bajo custodia.
ACN/MAS/Prensa OVP
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