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Chupe de gallina andino, una delicia para el fin de semana
El clima frío requiere alimentos ricos en grasas que calienten el cuerpo y nada más sabroso que una sopa bien preparada en una montaña fría. Tal es el caso del chupe de gallina andino, una receta típica de esa zona.
Los andinos utilizan mucho las papas, el queso, la leche y el cilantro, entre otros alimentos e incluso con estos ingredientes se prepara la famosa pizca andina.
El chupe de gallina es una sopa espesa donde se emplean los ingredientes nombrados; y otros como el jojoto, el caldo concentrado de gallina y las presas.
Se enriquece además utilizando crema de leche y hay quienes utilizan espárragos en esta preparación; y el resultado, una sopa deliciosa; ideal para una comida familiar.
Esta receta es para unas 12 personas; así que reúna a su gente y compartan esta rica sopa porque es un caldo delicado que debe consumirse al prepararlo.
Ingredientes del chupe de gallina andino
- 1 gallina
- 6 jojotos troceados en ruedas finas
- 1 cebolla
- 1 pimentón rojo
- 1 ramillete de compuesto
- 1 Kg. de papas
- ½ Kg. de queso
- 1 Lt. de leche
- 1 taza de crema de leche
- sal y pimienta al gusto
Preparación
Coloque la gallina troceada en una olla amplia con litro y medio de agua aproximadamente; la cebolla y unas ramas de compuesto.
Deje cocinar hasta que la gallina ablande; retirando las impurezas que suben a la superficie el caldo.
Cuando la gallina esté blanda retírela y deshuésela. Cuele el caldo y llévelo a la cocina a fuego lento; agregue las papas peladas y cortadas en dados; agregue los jojotos previamente hervidos y los trozos de gallina.
Cuando ablanden un poco las papas añada el queso cortado en dados; deje cocinar bien, salpimiente al gusto y cuando esté a punto de servir añada la leche bien caliente y la crema de leche.
Al servir déjele caer hojas de cilantro.
ACN/Venezuela Tuya
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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad
En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras.
Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar.
Qué hace inolvidable un final de sprint
Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.
Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:
- Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
- Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
- Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
- Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
- Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
- Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.
Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.
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