Opinión
Piedra de tranca
Piedra de tranca: Por José Luis C.enteno S – Piedra de tranca es un obstáculo. Maduro es uno de gran magnitud, que impida la recuperación de la democracia así lo sugiere, no obstante, también se puede calificar de piedra de tranca a circunstancias o personas que coartan las posibilidades de éxito en la oposición venezolana, restando efectividad a las instancias judiciales que desde el exterior han creado expectativas en un contexto de incertidumbre, confiados en un respaldo internacional que no han sabido o podido capitalizar, acarreando frustración y desconfianza respecto a las soluciones planteadas a la grave crisis venezolana.
Distinguir circunstancias o personas como piedra de tranca, algo intrínseco al régimen, por su incapacidad manifiesta en la resolución de los conflictos o problemas que surgen a diario en el país, dista de ser una actividad meramente racional, lógica, tiene un alto contenido emocional, potenciado por las frustraciones experimentadas en la búsqueda de soluciones fáciles o falaces a situaciones complejas como la del sector salud o eléctrico, ambos, al día de hoy, escenarios de huelgas por una reivindicación salarial con más obstáculos que satisfacciones.
Desde una perspectiva clínica, inventarse piedras de tranca tiende a ser la justificación de nuestra torpeza para materializar soluciones satisfactorias ante situaciones críticas, así tenemos a Omar Barboza, que no lo dice, pero da a entender que la nacionalidad española del Presidente del TSJ en el exterior es un impedimento para acatar en el parlamento nacional, al píe de la letra, las decisiones de ese alto juzgado, que a su vez tendría en la doble ciudadanía atribuida a Miguel Ángel Martin una verdadera obstrucción al cometido trazado para recuperar la democracia, porque de resultar cierta dicha presunción serían nulas todas sus decisiones.
En línea con lo anterior, piedra de tranca para una intervención extranjera a los fines de colocar un nuevo gobierno, sería la falta de legitimidad del TSJ en el exterior, donde están jugando a pegarla en ese sentido, mientras él, Maduro, se ufana de ser el Presidente de Venezuela ante el concierto de las naciones, incluso ante los países que votaron a favor de la resolución de la OEA pero que no han retirado sus embajadores de Venezuela, legitimándolo como primer mandatario luego de señalarlo como criminal, ¿o no? Esa ambigüedad deja mucho que desear tanto de la OEA como del TSJ tutelado por dicho organismo.
Hablando de torpezas, la “guerra de alta intensidad contra Nicolás Maduro” preparada y anunciada por Luisa Ortega Díaz, tiene en su falta de coherencia un freno que ha pretendido ocultar denunciando el “genocidio en Venezuela”, con sus preocupaciones por el “montaje” que le harían a María Corina tras torturar a militares o cuestionando la salud mental de Delcy Rodríguez, desarreglos de una justiciera en apuros ante resultados poco convincentes de su gesta punitiva, la cual cada día se diluye más en un sinfín de acciones contra sus antiguos cómplices.
Cuando uno pregunta al ciudadano de a pie ¿cuál es la piedra de tranca para salir de Maduro?, “los políticos”, es su respuesta, sin distingos de colores ni activistas, mucho menos de líderes, siendo una realidad preocupante que invita a la reflexión de cada uno de nosotros, no vaya a ser que en esa percepción vaya implícita la justificación de nuestra torpeza para generar el cambio político que todos aspiramos, resultándonos tan difícil de concretar.
ACN/[email protected] /@jolcesal
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Opinión
Activos en el Activismo: El motor de la transición ciudadana en Venezuela
Por: Luis Junior Vivas
Valencia, junio de 2026
El activismo político no es una fuerza estática ni un simple registro de reclamos en papel; es el tejido vivo de la historia democrática. A lo largo de los siglos, los grandes giros de la humanidad —desde las sufragistas británicas hasta el movimiento por los derechos civiles de Martin Luther King— no nacieron en los despachos institucionales, sino en las calles, impulsados por ciudadanos comunes decididos a desafiar el statu quo.
En Venezuela, esta herencia es profunda. La identidad republicana del país se forjó bajo el fuego de un activismo civil y militar que rompió las cadenas coloniales, y se redefinió en el siglo XX con la Generación del 28, aquellos estudiantes que plantaron cara a la dictadura gomecista y sembraron las semillas de la era democrática. Hoy, esa necesidad de participación vuelve a ser el epicentro de la realidad nacional.
En el panorama contemporáneo, la figura de María Corina Machado ha redefinido el concepto de activismo en Venezuela. Su propuesta, enmarcada en un liberalismo popular y un férreo compromiso libertario, transformó la tradicional forma de hacer política en el país.
Machado ha demostrado que el activismo no se limita a las dinámicas de los partidos tradicionales; se trata de una lucha ética, de resistencia y de organización de base. Desafiando inhabilitaciones, bloqueos de carreteras y persecución, su presencia en cada rincón del territorio nacional y fuera de el ,despertó una fuerza ciudadana que parecía dormida, convirtiendo la causa de la libertad venezolana en un movimiento civil sin precedentes en la historia reciente de la región.
»Activos en el Activismo»: El eco que nace en Carabobo
Es precisamente en este contexto de movilización permanente donde nacen las ideas que guían la acción. Desde la Coordinación Regional de Activismo de Vente Carabobo, se acuñó una frase que hoy resuena como un mantra para miles de ciudadanos: «Activos en el Activismo».
Más que un eslogan de campaña, este término nació en tierras carabobeñas como un llamado a la acción consciente y permanente. Significa entender que la libertad no se espera pasivamente, sino que se construye a diario a través de la formación, la movilizació y la presencia en las comunidades. El estado Carabobo, históricamente vinculado a las gestas libertarias del país, vuelve a ponerse a la vanguardia conceptual de la resistencia civil con esta premisa.
El activismo venezolano se encuentra hoy en su encrucijada más crítica y determinante. En el marco de una compleja transición política, el objetivo inmediato está firmemente trazado: confluir y presionar por un proceso electoral presidencial con plenas garantías democráticas.
Los desafíos para quienes nos mantenemos «Activos en el Activismo» son monumentales:
Organización y defensa del voto: Estructurar y seguir fortaleciendo redes ciudadanas capaces de movilizar a millones de electores y cuidar cada sufragio en condiciones adversas en un inevitable proceso electoral que más temprano que tarde se realizará en nuestro país.
Vencer la censura: Convertir a cada ciudadano en un canal de información veraz ante el bloqueo de los medios de comunicación tradicionales, la persecusión y el amedrentamiento que aunque ha disminuido aún persiste por parte de las fuerzas del régimen.
Mantener la ruta pacífica y constitucional: Resistir las provocaciones que buscan desmovilizar a la población, manteniendo el foco en la vía electoral como el mecanismo legítimo para el cambio.
El camino hacia la transición presidencial no será sencillo, pero la historia demuestra que cuando una sociedad civil se organiza bajo un propósito claro, no hay estructura que pueda detenerla. El activismo en Venezuela ha dejado de ser una opción; hoy es el deber ciudadano que define el futuro de la República.
Abg. Luis Junior Vivas
Coordinador Regional de Activismo
Vente Carabobo
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