Conéctese con nosotros

Hombre & Mujer

La camaleónica Sara Berry, una sensual escultura española hecha con disciplina

Publicado

el

Compartir

La camaleónica Sara Berry, una sensual escultura española hecha con la disciplina del powerlifting: Esta modelo, aparte de su pasión por el deporte, es una amante de montar a caballo y de disfrutar del baile y de la música. Encaja en cualquier look que puedan prepararle, ¡es camaleónica!

La española Sara Vega, cuyo nombre artístico es Sara Berry (@sarawberry), ha forjado su escultural cuerpo con el powerlifting, pero que además tiene amor por montar a caballo, la música y el baile.

Sara es simplemente increíble. La adoro a ella y trabajar con ella. Es una modelo muy profesional que conecta al momento con las emociones o la intención de la fotografía. Su mirada, sus gestos, hacen que todo lo que hace te evoque algún sentimiento, afirma la estilista Carolina Rodríguez.

 

-Lo da todo en cada shooting y es muy fácil trabajar con ella porque es una chica muy humilde y agradecida.

Como estilista, señala Carolina Rodríguez,  no puedo tener ninguna queja pues defiende las prendas como si vistiera a diario con ellas. Encaja en cualquier look que pueda prepararle, ¡es camaleónica! Nunca me cansaré de llevar a cabo proyectos con la linda de Sara W Berry.

La modelo Pro- Sarawberry nació en Madrid, España, tiene 20 años y mide (167) un metro y sesenta y cinco centímetros  centímetros

Una de las miradas más impresionantes que hemos visto. Esperamos pronto hacer algún trabajo juntos, sugiere Carolina Rodríguez.

ACN/Litmind

No deje de leer: Lorenzo Mendoza es la mejor opción presidencial según Torres

Hombre & Mujer

Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad

Publicado

el

patinaje de velocidad
Compartir

En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras. 

Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar. 

Qué hace inolvidable un final de sprint

Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.

Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:

  • Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
  • Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
  • Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
  • Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
  • Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
  • Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.

Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.

Continue Reading

Suscríbete a nuestro boletín

Publicidad

Carabobo

Publicidad

Sucesos

Facebook

Publicidad

Lo más leído