Hombre & Mujer
Formas de detectar a un mentiroso
Te revelamos la formas de detectar a un mentiroso.
Todas las personas decimos mentiras.
- Por cortesía
- Evitar discusiones
- Guardar las apariencias
- Para obtener algo a cambio
Gestos y actitudes que los delatan.(Excepto por las personas sociópatas que tienen una enorme facilidad para mentir)
Evita una postura directa
Cuando tenemos una conversación franca, siempre tendemos a tener una postura abierta y frontal. Pero cuando alguien está mintiendo, no se siente cómodo, ya que se siente expuesto. Un mentiroso tendrá una postura lateral, y probablemente con los brazos cruzados sobre el pecho, para protegerse.
También es común que el mentiroso se ponga en movimiento mientras cuenta su historia (a cocinar, a acomodar cosas del escritorio, etc.), para evitar el contacto visual.

Te da demasiados detalles no solicitados
Muchos mentirosos, en el interés de hacer creíble su historia, planean con anticipación lo que van a decir, y se extienden explicando detalles y justificando acciones. También es común que estas mentiras sean en estricto orden cronológico.
Cuando decimos la verdad, solemos ser más directos y escuetos, porque no estamos preocupados buscando que nos crean; es lo que es y punto.
Por ello, esta es una de las fallas más comunes al decir mentiras que nos delatan.
Muestra tensión en el cuerpo o se toca la cara
Es casi imposible mentir sin que nuestro cuerpo nos traicione. Puede ser una postura rígida, una sonrisa tensa o los labios apretados. Observar el rostro es muy importante, porque habrá micro expresiones que no podrá controlar por completo, y que no concuerdan con el estado emocional en el que se supone que está.
También, tocarse la cara, el cuello, taparse la boca, etc., son movimientos inconscientes de quien se siente incómodo con la conversación, y su propósito es distraer tu atención de lo que está diciendo.
Si es una persona a la que conoces bien, notarás estas señales muy fácilmente.
Cambia de tono o ritmo al hablar
Las personas normalmente se ponen nerviosas al mentir, lo que provoca que cambien la velocidad y el tono. En general, hablan más rápido, de forma atropellada, porque quieren acabar pronto con la conversación y salir de atolladero. Aunque en algunos casos, los mentirosos muy experimentados, hacen justo lo contrario. Disminuyen el ritmo y toman un tono condescendiente. Cualquier cambio es una señal de alerta.
Si estás ante un buen mentiroso y su lenguaje corporal aún no te parece concluyente, siempre puedes optar por la vía más sencilla. Sólo tienes que poner mucha atención a ciertas cosas que te haya dicho, y semanas después hazle preguntas relacionadas que puedan confundirlo y hacerlo caer en contradicciones.
La gente que acostumbra mentir, tarde o temprano olvida parte de lo que dijo, porque es más difícil recordar falsedades que la realidad cotidiana que construye nuestras memorias.
Su mirada te dirá la verdad
Una frase común es que “los ojos no mienten”, y tiene mucho de cierto. Es a través de las miradas que nos comunicamos también.
En general, alguien que miente no puede sostener la mirada, o la sostiene demasiado, para no parecer sospechoso. Asimismo, es común que mueva mucho los ojos hacia los lados o que mantenga la vista fija en un punto distante. Si eres una persona observadora, podrás descubrir a un mentiroso de esta forma.
ACN/bb
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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad
En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras.
Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar.
Qué hace inolvidable un final de sprint
Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.
Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:
- Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
- Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
- Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
- Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
- Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
- Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.
Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.
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