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Lo flojera de escribir ha venido deformando el idioma castellano
Cada generación debido a la rapidez con la que viven y se comunican, ha aportado a la deformación del idioma castellano; pues se lee y escucha en la actualidad incontables mensajes con una gramática incorrecta publicados a través de las redes sociales.
Esta situación, dificultan a un gran número de lectores la comprensión y profundidad de la información que se desea transmitir.
En este sentido, la profesional en Letras Belkys Camacaro, explicó que mayormente las personas al momento de redactar los mensajes; en Twitter, Instragram, Whatssap y otras plataformas digitales, lo hacen con flojera a causa de las rapidez del momento; lo que impide que escriban como debe ser las palabras.
Buscan llamar la atención
En ese orden de ideas, aseguró que los internautas quieren llamar la atención razón por la cual; exageran las expresiones escritas utilizando anglicismos (términos en inglés), los cuales son desconocidos para algunas personas.
Recordó, que si bien «nuestra identidad a nivel de idioma tiene una combinación de palabras, frases y abreviaciones de varios países»; las generaciones siempre agregan formas expresivas al escribir y al hablar.
Reconoció, que aunque el idioma castellano no va a desaparecer; este podría convertirse en un «castellano vulgar».
Leer o hacer mas uso de la tecnología
Para la también profesora de la Escuela de Comunicación Social de la UCAB, existen dos grupos de personas; las que leen y enriquecen su vocabulario diariamente y aquellas hacen mayor uso de la tecnología; las cuales se expresan de forma simple y sin una buena utilización de las palabras adecuados del idioma castellano.
Ante esta problemática del lenguaje, Camacaro sugiere cultivar desde la primera etapa de la educación y continuar hasta la adultez; el amor por la lectura y la escritura.
Recordó en ese aspecto, que para expresarse de forma excelente es indispensable contar con un repertorio de conocimientos intelectuales; que ayuden a comunicarse de manera eficaz.
Eso, según la profesional de las Letras, se logra mediante la lectura atenta y la práctica de términos poco utilizados. «A la par de un manejo adecuado de la sintaxis, es decir; el justo orden de las palabras en la oración cuidando las funciones que cumplen cada una», detalló.
ACN/Diario 2001/Foto: referencial
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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad
En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras.
Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar.
Qué hace inolvidable un final de sprint
Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.
Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:
- Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
- Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
- Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
- Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
- Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
- Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.
Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.
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