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¡Exquisito olor y sabor! Prepara unas ricas catalinas para tu tarde de café

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Las catalinas son unas dulces galletas de contextura suave y sabor muy particular, es una preparación criolla de exquisito olor y sabor; que es resultado de la combinación de harina, papelón, almíbar y un toque de canela.

Las catalinas o paledonias más famosas se preparan en los estados Zulia y Lara sin embrago; en los andes se consiguen muy buenas catalinas y son famosas a nivel nacional, así que pueden encontrarse en cualquier ciudad venezolana.

La receta es sencillita, quedan divinas y acompañadas con café, chocolate o leche son una merienda perfecta.

Ingredientes de catalinas

  • 1/2 taza de agua
  • 1/4 de kilo de papelón en trocitos y 6 clavos de especia para hacer 1 taza menos 2 cucharadas de melado de papelón
  • 2 tazas de harina
  • 1/2 cucharadita de canela molida
  • clavo de especia molido 1/4 cucharadita
  • 4 cucharadas de mantequilla con sal
  • 1/4 de cucharadita de bicarbonato de sodio
  •  aceite 1/2 cucharada

Preparación

Con anticipación para que esté completamente frío cuando se vaya a usar, se prepara un melado de papelón poniendo en una ola grande; para que no se derrame al hervir, el agua, el papelón y los clavos.

Se lleva a un hervor y se cocina por 1 a 2 minutos, sólo hasta disolverse completamente el papelón. Se obtiene 1 taza de melado.

Cuela inmediatamente para eliminar los clavos y las impurezas. Se precalienta el horno a 300 grados.

En un envase se pone 1 taza menos 2 cucharadas de melado, se le agregan la harina, el jengibre, la canela, el clavo, la mantequilla y el bicarbonato.

Todo se mezcla muy bien con un mezclador de pasta y la punta de los dedos, sin amasar demasiado.

Con la 1/2 cucharada de aceite, se engrasa una bandeja de metal, para hornear, de unos 30 x 20 centímetros.

Con las manos se hacen bolitas de unos 3 a 4 centímetros de diámetro, se colocan sobre la bandeja y con un tenedor o con los dedos enharinados; se aplastan hasta tener forma circular y un espesor uniforme de 1/2 centímetro.

Deben quedar bastante separadas, unos 3 centímetros, pues se extienden al hornearlas.

Se lleva la bandeja al horno y se hornean por 30 minutos o hasta dorar. Se saca la bandeja del horno e inmediatamente se despegan las catalinas de la bandeja con una espátula de metal.

ACN/Venezuela Tuya

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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad

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En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras. 

Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar. 

Qué hace inolvidable un final de sprint

Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.

Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:

  • Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
  • Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
  • Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
  • Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
  • Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
  • Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.

Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.

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